La araña Nosferatu ya no es solo una visitante llamativa del sur de Europa. Esta especie, cuyo nombre científico es Zoropsis spinimana, ha pasado de ser una araña de origen mediterráneo a convertirse en una presencia cada vez más documentada en Alemania, incluso en zonas del norte donde antes parecía más difícil que pudiera asentarse. Para un lector en España, lo curioso no es tanto que exista esta araña, sino que esté encontrando acomodo en lugares cada vez más fríos.
El dato que más llama la atención es claro. Puede atravesar la piel humana con sus quelíceros, algo que muchas arañas domésticas no logran. Pero conviene no quedarse solo con el susto. Los expertos insisten en que su picadura suele producir molestias locales y que, en general, no representa un peligro grave para las personas sanas. El miedo vende mucho. La biología, casi siempre, pide más calma.
Ya está más al norte
La organización NABU|naturgucker señala en su actualización de 2026 que en su portal ya hay más de 30 000 fotos de la araña Nosferatu. Además, los nuevos datos muestran más registros en el norte y el sudeste de Alemania que en el llamado “año Nosferatu” de 2022.
El caso de Mecklemburgo-Pomerania Occidental es especialmente interesante. En 2022 se conocía un ejemplar documentado allí, pero todo apuntaba a que había llegado transportado en equipaje. Ahora hay más observaciones dispersas, lo que hace pensar que este estado federado también podría estar ya colonizado.
Alexander Wirth, de NABU, lo resumió con una frase muy gráfica: “La araña Nosferatu se está avistando con mayor frecuencia en el norte de Alemania”. Según el experto, el clima más riguroso no parece frenarla del todo, porque en invierno encuentra refugio en casas y pisos con calefacción. Y eso cambia bastante el tablero.
Qué araña es
La Nosferatu no es una araña diminuta que pase siempre desapercibida. El Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe explica que alcanza entre 1 y 2 centímetros de cuerpo y que su envergadura con las patas puede llegar a unos 5 centímetros. También recuerda que no construye redes de captura, sino que caza de forma activa durante la noche.
Su nombre popular viene de la marca del cefalotórax, que a muchos observadores les recuerda al rostro del vampiro de la película “Nosferatu”. No es poca cosa para una araña. Un dibujo en el cuerpo, unido a su tamaño, ha bastado para convertirla en una especie famosa fuera del mundo científico.
En Alemania se detectó por primera vez en 2005, en Baden-Württemberg, después de haberse conocido durante mucho tiempo como una especie propia del área mediterránea. En el Mediterráneo puede vivir en zonas como pinares, bajo piedras o cortezas, pero en Alemania se ha hecho notar sobre todo en edificios y alrededores de viviendas.
La picadura real
La parte que más preocupa es la mordedura. El museo de Karlsruhe indica que Zoropsis spinimana pertenece al pequeño grupo de arañas capaces de atravesar la piel humana, aunque el mordisco suele producirse cuando el animal se siente amenazado. El dolor se describe normalmente como más débil que el de una picadura de avispa, aunque puede haber enrojecimiento o hinchazón durante varios días.
NABU NRW también rebaja el alarmismo. Recuerda que el veneno de esta especie no se considera peligroso para las personas y que la araña solo muerde si se la irrita o se la manipula mal. Dicho de otra forma, no va buscando tobillos por el pasillo.
¿Qué significa esto en la práctica? Que no conviene tocarla con la mano, sobre todo si es adulta. Si aparece en casa, lo más sensato es usar un recipiente amplio y sacarla al exterior con cuidado. Nada heroico. Solo sentido común.
Por qué se expande
La gran pregunta es por qué una especie asociada al Mediterráneo está avanzando hacia el norte. El estudio publicado en Frontiers in Arachnid Science explica que la araña es introducida en Alemania y probablemente sinantrópica, es decir, que vive muy ligada a los entornos humanos. En solo cinco semanas de campaña ciudadana se reunieron más de 15 000 registros, una cifra que aumentó 2,3 veces el territorio ocupado respecto a lo conocido antes.
El transporte humano parece tener un papel importante. Maletas, coches, bicicletas, mercancías o desplazamientos por carretera pueden convertir a una araña en pasajera invisible. Basta imaginar el maletero después de unas vacaciones o una caja que ha viajado cientos de kilómetros.
El clima también aparece en el debate, pero aquí hay que afinar. Los autores del estudio señalan que se habla a menudo del cambio climático como posible causa, aunque no hay una prueba directa de que sea el motor principal de su expansión. Lo que sí sugieren los datos es que los espacios humanos templados pueden facilitar su reproducción y supervivencia.
Casas, jardines y fotos
Una de las claves de esta historia es que no la han seguido solo los científicos con redes y lupas. La han seguido miles de personas desde sus casas, jardines, balcones y garajes. NABU|naturgucker mantiene abierto el proyecto de observación durante todo el año, porque la araña puede aparecer en cualquier estación.
Los números explican por qué esta especie se ha convertido en un caso especial de ciencia ciudadana. NABU indica que, tras el gran boom mediático de 2022, siguieron llegando entre 3000 y 5000 fotos al año. En la primavera de 2026 se registró un nuevo pico, con más de 2500 imágenes entre enero y mayo.
Eso también tiene una lectura ambiental. A veces, para entender cómo cambia la naturaleza urbana, no basta con mirar grandes bosques o parques nacionales. Hay que mirar la pared del garaje, la ventana del salón o ese rincón del trastero donde nadie quiere meter la mano.
Qué tener en cuenta
La araña Nosferatu no debe presentarse como una amenaza descontrolada, pero tampoco como una simple anécdota. Su avance muestra cómo algunas especies aprovechan los viajes humanos, las ciudades y los espacios cálidos para moverse por Europa. Es una pequeña historia de biodiversidad en movimiento.
Para España, donde esta especie resulta mucho más familiar por su origen mediterráneo, la noticia sirve como recordatorio. Lo que aquí puede parecer normal, en el norte de Europa puede convertirse en señal de cambio ecológico. Y cuando una araña acaba dando pistas sobre transporte, clima y vida urbana, conviene mirar dos veces.
La actualización oficial con los nuevos datos de 2026 ha sido publicada por NABU|naturgucker.



