La península de Jiaodong, en la provincia china de Shandong, acumula unas 6000 toneladas de recursos de oro identificados, según la Universidad de Geociencias de Hebei. Un estudio basado en casi 1500 sondeos sostiene ahora que buena parte de ese metal se concentra en los tramos menos inclinados de las grandes fallas que cruzan la zona, que bajan hacia el interior de la Tierra en forma de escalones.
El trabajo lo dirigió Song Mingchun, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Geociencias de Hebei, junto a investigadores de la Academia China de Ciencias Geológicas, la Universidad Tecnológica de Shandong, el Instituto de Exploración Geofísica y Geoquímica de Shandong y dos brigadas geológicas de esa provincia. Se publicó el 21 de abril de 2026 en la revista Science China Earth Sciences.
Como el oro pesa unas 19,3 toneladas por metro cúbico, esas 6000 toneladas cabrían en un cubo de menos de 7 metros de lado. En 2021, cuando la cifra superaba las 5000 toneladas, Song y sus colegas escribían en la revista Minerals que la península era «la tercera mayor zona de concentración de oro del mundo».
Casi 1500 sondeos en tres yacimientos gigantes
El equipo reunió los datos de casi 1500 perforaciones en Sanshandao, Jiaojia y Shuiwangzhuang, tres yacimientos que la universidad califica de gigantes y supergigantes. De ellas sacó 359 medidas del buzamiento de los cuerpos de mineral, que es el ángulo con el que esas masas de roca con oro se hunden respecto a la horizontal.
El resultado, según la nota de la Universidad de Geociencias de Hebei, es un patrón «empinado en superficie y suave en profundidad, con alternancia de tramos empinados y suaves». La diferencia de inclinación entre los cuerpos profundos y los superficiales llega a 17 grados en Sanshandao, a 10 en Jiaojia y a 7 en Shuiwangzhuang.
En Sanshandao, los cuerpos profundos y de pendiente suave contienen más de 3,5 veces el oro de los cuerpos superficiales, que son más empinados. Para los autores, eso indica que los cuerpos de poca inclinación «son los principales responsables de la enorme dotación de oro de la península de Jiaodong».
Las fallas bajan en escalones hasta 4000 metros
Una falla es una fractura de la corteza a lo largo de la cual se han desplazado los bloques de roca. Los perfiles de exploración muestran que, en los primeros 2000 metros de profundidad, las fallas que controlan el mineral suelen tener dos o tres cambios marcados de inclinación, que dibujan dos rellanos de pendiente más suave.
Las campañas geofísicas, que estudian el subsuelo a partir de propiedades como la resistividad eléctrica sin necesidad de excavar, indican que las zonas de falla de Jiaojia y Sanshandao siguen de forma continua hasta unos 4000 metros de profundidad, con una franja ancha de roca triturada.
Al cruzar esos datos con modelos geológicos en tres dimensiones, los cuerpos de mineral gruesos y de alta ley, es decir, con mucha concentración de oro en la roca, aparecen sobre todo donde la falla pasa de empinada a suave y en los tramos suaves que vienen después.
Los tramos de unos 30 grados retienen los fluidos con oro
El oro de Jiaodong es de tipo hidrotermal en vetas, porque lo transportaron fluidos calientes que circularon por las fracturas y lo dejaron allí donde cambiaron la presión y la química. El estudio intenta explicar por qué esos depósitos se forman con preferencia en los tramos menos inclinados.
Las rocas próximas a las fallas de poca inclinación «tienen menor resistencia a la rotura por cizalla y tienden a concentrar los esfuerzos», mientras que las propias fallas «presentan mejores propiedades de sellado, lo que favorece la convergencia y la precipitación de los fluidos», escriben los autores. La cizalla es el esfuerzo que hace deslizar un bloque de roca sobre otro.
La nota de la universidad añade que el cambio de inclinación de la falla «provoca un desequilibrio en el sistema de fluidos» y empuja a los materiales disueltos a depositarse. Los cuerpos profundos y gruesos tienen inclinaciones de entre 25 y 35 grados, muy cerca de los 30 grados a los que la roca con planos débiles es menos resistente.
De ahí la conclusión del artículo, que en el sistema de fallas de despegue de Jiaodong (fallas de bajo ángulo por las que se estiró la corteza) y con granitoides como roca principal, «un buzamiento de falla de alrededor de 30° es el más favorable para formar grandes espacios que alojen mineral».
Tres formas de escalera en otros yacimientos de China
La idea de los escalones tampoco es nueva, porque el propio Song la propuso en 2012. Según el resumen del nuevo trabajo, al modelo le faltaba todavía «una validación sistemática con datos de observación profunda» y no explicaba bien cómo se forman los cuerpos de mineral grandes, gruesos y poco inclinados.
Al compararlo con otros yacimientos chinos, los autores describen tres variantes. En la primera, el oro se aloja en los cambios de pendiente y en los tramos suaves de una misma falla. En la segunda, ocupa fracturas secundarias de poca inclinación junto a una gran falla muy empinada, y en la tercera queda atrapado en estructuras poco inclinadas entre capas de roca, encajadas entre varias fallas empinadas.
La universidad señala que se han encontrado estructuras parecidas en yacimientos de oro de Henan, Guangxi, Guizhou y Gansu, algo que a su juicio «confirma la amplia aplicabilidad del modelo».
Una guía para seguir perforando cuando la veta se acaba
Cuando un cuerpo de mineral se adelgaza hasta desaparecer en un sondeo, lo que en minería se llama acuñamiento, eso no siempre significa que el yacimiento haya terminado. En 2021, Song y sus colegas escribían que la dificultad de buscar en profundidad está en «atravesar los intervalos verticales sin mineral o con mineralización débil» que aparecen bajo las menas superficiales.
En ese mismo artículo contaban que en Jiaodong se habían localizado más de 40 yacimientos de tamaño medio o mayor entre 500 y 2000 metros de profundidad, que sumaron más de 3000 toneladas de oro a los recursos de la zona. China busca metales cada vez más hondo, como muestran el yacimiento de oro profundo de Wangu, en Hunan, o el sondeo de cobre y oro de Anhui que superó los 2000 metros.
«En la actualidad, los recursos de oro poco profundos de nuestro país están cada vez más agotados», advierte la nota de la universidad. Según el mismo texto, el modelo de escalones «resuelve de forma eficaz el problema de que no esté clara la dirección de búsqueda en profundidad una vez que los cuerpos superficiales se acuñan», y sirve para predecir los rellanos con mineral, colocar mejor los sondeos y evitar los tramos estériles.
Lo que el estudio todavía no demuestra
Las 6000 toneladas son recursos identificados de forma acumulada en toda la región. La cifra no supone un hallazgo nuevo ni indica cuánto oro podría sacarse con beneficio, que es lo que mide una reserva tras evaluar las condiciones técnicas, económicas y legales.
Que una falla continúe hasta 4000 metros tampoco garantiza que tenga oro aprovechable en todo su recorrido, y la regla de los 30 grados está planteada para este entorno concreto de fallas de despegue y granitoides. El artículo completo es de pago, así que esta información procede del resumen, de la nota de la universidad y del artículo de 2021 en Minerals, y las predicciones del modelo tendrán que confirmarse con nuevas perforaciones.
Ni el resumen ni la nota de la universidad aportan cifras sobre consumo de agua, energía, emisiones o residuos de una futura explotación a esas profundidades. Saber dónde está el oro deja abierto el coste ambiental de extraerlo, un debate que acompaña a proyectos tan distintos como la exploración de oro en León o la posible reapertura de Serra Pelada en Brasil.
El estudio completo se ha publicado en Science China Earth Sciences.
Imagen: Song Mingchun et al. / Universidad de Geociencias de Hebei










