Serra Pelada fue el gran símbolo de la fiebre del oro brasileña. Más de 100.000 personas llegaron a trabajar en aquel enorme garimpo de Pará, donde una montaña terminó convertida en un cráter excavado casi por completo a mano y después en un lago.
Ahora, la posibilidad de extraer metales vuelve a moverse. A 8 de agosto de 2026, una compañía canadiense trata de adquirir el control mayoritario del proyecto, pero la mina no ha reabierto y todavía debe superar obstáculos ambientales, financieros, técnicos y judiciales.
Una montaña convertida en cráter
La carrera comenzó a finales de 1979 y se extendió durante los años ochenta. Un garimpo es una explotación minera artesanal, normalmente basada en trabajo manual y medios muy básicos, justo lo contrario de una mina industrial moderna.
Serra Pelada llegó a ser considerada el mayor garimpo a cielo abierto del mundo. Miles de trabajadores bajaban por laderas embarradas y subían cargados por escaleras de madera, en una escena que parecía un hormiguero humano visto desde lejos.
Las autoridades locales sitúan en unas 42 toneladas el oro extraído durante aquellos años, con alrededor de 14 toneladas solo en 1983. El Gobierno cerró la explotación en 1992, cuando el rendimiento había caído y el terreno se había vuelto más peligroso.
El nuevo intento de explotar el yacimiento
El movimiento actual no pretende recuperar aquella minería manual. Colossus Minerals posee el 75 por ciento de la sociedad titular del proyecto mediante una filial brasileña, mientras que el 25 por ciento restante pertenece a la cooperativa Coomigasp.
Helius Minerals ejerció el 30 de junio de 2026 una opción para comprar las filiales brasileñas de Colossus. También reunió casi 40 millones de dólares canadienses y afirma que quiere destinar parte del dinero a completar la operación, resolver deudas y retomar la exploración de oro, platino y paladio.
Hay un precedente poco alentador. El proyecto industrial anterior quedó paralizado en 2014, antes de iniciar la producción comercial, y parte de sus instalaciones fue abandonada. Hablar de reapertura significa empezar casi desde cero en varios frentes.
Los permisos siguen pendientes
Helius informó de que la Agencia Nacional de Minería de Brasil concedió en marzo de 2026 una prórroga de un año para iniciar la actividad. No fue una autorización automática para extraer oro, sino una oportunidad condicionada a una nueva licencia ambiental, una revisión de la cantidad de metal disponible, un plan económico actualizado y un nuevo plan de cierre de mina.
También deben regularizarse los datos fiscales y la situación legal de las empresas, documentarse el estado actual de las instalaciones y aclararse los derechos de paso y uso de terrenos necesarios para operar. En la práctica, todavía no existe una fecha confirmada para producir.
Una deuda que pesa sobre Serra Pelada
El pasado también aparece en los tribunales y en las cuentas. En junio, Helius calculó un valor bruto de referencia de unos 379 millones de reales brasileños en reclamaciones fiscales, civiles y laborales vinculadas a las sociedades del proyecto. La propia empresa advirtió de que esa cifra no es una deuda definitiva y puede cambiar al avanzar las negociaciones y los procedimientos judiciales.
En abril de 2026, la Justicia laboral brasileña homologó un acuerdo de más de 7,4 millones de reales para 95 trabajadores de Serra Pelada. El proceso llevaba cerca de diez años y afectaba a la compañía del proyecto, a Coomigasp y a Colossus.
La seguridad ambiental será decisiva
La antigua infraestructura también dejó problemas. La Agencia Nacional de Minería informó de que una presa de residuos mineros inacabada fue abandonada en 2014 y quedó bajo responsabilidad federal. En 2018 y 2020 tuvieron que realizarse trabajos de emergencia y mantenimiento para reducir el riesgo de desbordamiento.
Helius ha anunciado que pretende registrar la estructura, presentar un plan de seguridad y someterla a inspecciones periódicas. A eso se suman la gestión del agua, la estabilidad del terreno y la nueva licencia ambiental. No es un trámite menor.
Una eventual mina moderna sería muy distinta a la de los años ochenta. Usaría estudios geológicos, maquinaria, controles laborales y supervisión ambiental, pero esos sistemas solo funcionan cuando se aplican y se fiscalizan de verdad.
La reapertura todavía no está asegurada
El 31 de julio, una medida cautelar intentó bloquear la venta de las participaciones y los derechos vinculados al proyecto. Según Helius, un tribunal de apelación de Pernambuco suspendió sus efectos el 5 de agosto, por lo que esa orden concreta ya no impide completar la adquisición.
Eso despeja un obstáculo, pero no resuelve los demás. Siguen pendientes el cierre de la operación empresarial, los permisos, la deuda histórica, la seguridad de las instalaciones y la demostración de que todavía existe una cantidad de metal rentable.
Para muchos antiguos trabajadores, Serra Pelada nunca dejó de ser una promesa. “Todavía no hemos despertado de este sueño”, dijo Antonio Luis, minero en la zona desde 1981. El oro puede seguir bajo tierra, pero convertirlo en una mina viable será bastante más difícil que encontrar un nuevo filón.
La información oficial principal se ha publicado en la Agencia Nacional de Minería de Brasil y en los comunicados corporativos de Helius Minerals.



