La idea se ha difundido como una transformación radical. Marruecos estaría levantando el asfalto negro de Marrakech y Agadir para colocar un suelo poroso que absorbe la lluvia y refresca las calles. La imagen es potente, casi como cambiar una sartén por una esponja, pero los documentos oficiales disponibles no describen una retirada general del asfalto en ambas ciudades.
¿Qué está confirmado entonces? Agadir ha incluido superficies permeables, vegetación y recogida de lluvia en la reforma prevista de 24 patios escolares, mientras Marrakech desarrolla un programa urbano centrado en biodiversidad, movilidad, eficiencia energética y soluciones basadas en la naturaleza. Es una apuesta climática real, aunque bastante distinta de sustituir todas las calzadas.
Un calor que obliga a actuar
La urgencia no es imaginaria. La Dirección General de Meteorología de Marruecos informó el 2 de julio de 2026 de temperaturas entre cinco y doce grados por encima de lo habitual, y señaló que más de nueve ciudades habían superado los 40 grados el día anterior.
Agadir ya había registrado un dato excepcional. El 11 de agosto de 2023 llegó a 50,4 grados, la primera vez que Marruecos superaba oficialmente la barrera de los 50 grados, según la Organización Meteorológica Mundial.
A este problema se suma la isla de calor urbana. El término describe el calentamiento extra que aparece cuando carreteras y edificios absorben y devuelven más energía solar que la vegetación o el agua, de modo que una zona urbana puede resultar más caliente que sus alrededores.
Qué está confirmado
El Ayuntamiento de Agadir presentó el 25 de febrero de 2025 su Plan de Acción de Ciudad Verde con apoyo del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. La consultora Arup elaboró esta hoja de ruta, que incluye la transformación de 24 patios escolares mediante vegetación, superficies permeables y captación de agua de lluvia.
Marrakech sigue otra vía. El proyecto Marrakech Ville Durable, dirigido por el Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, trabaja desde 2023 en movilidad, biodiversidad, residuos, eficiencia energética y planificación urbana resistente al clima.
Un taller de UrbanShift reunió además al Ayuntamiento de Marrakech, la Universidad Cadi Ayyad y organismos nacionales e internacionales para localizar zonas con poco verde y mayor exposición al calor. Sin embargo, los documentos oficiales consultados no anuncian la sustitución masiva del asfalto de sus avenidas ni detallan el uso de aguas residuales para humedecer esos pavimentos.
Cómo funciona
Un pavimento permeable contiene huecos conectados que dejan pasar el agua. En vez de enviarla de inmediato al alcantarillado, la superficie permite que baje hacia las capas inferiores y, cuando el diseño y el terreno lo permiten, hacia el suelo.
Ese recorrido puede reducir la escorrentía, el agua que corre por la calle tras una tormenta, y filtrar parte de los contaminantes. No crea automáticamente un pequeño acuífero bajo cada acera, porque el resultado depende del subsuelo, del drenaje y de la calidad del agua.
El posible enfriamiento llega cuando la humedad vuelve al aire por evaporación. Funciona de forma parecida al sudor sobre la piel. En ensayos dirigidos por Junsong Wang y Qinglin Meng, el riego redujo hasta 10 grados la temperatura de la superficie y hasta un grado la del aire a poca altura.
No siempre enfría
Aquí aparece el matiz importante. Un pavimento con poros puede drenar bien y, aun así, calentarse cuando está seco, algo especialmente relevante en ciudades donde la superficie pasa largos periodos sin humedad.
Un estudio de Khaled Seifeddine, Sofiane Amziane y Evelyne Toussaint comprobó que el hormigón permeable seco llegó a estar hasta seis grados más caliente que el convencional durante el día. Por la noche ocurrió lo contrario y quedó hasta cuatro grados más fresco.
El agua, por tanto, no es un detalle menor. El plan de Agadir menciona la captación de lluvia, pero no concreta un sistema para regar el pavimento con agua residual, ni publica todavía una reducción medida del consumo de aire acondicionado en los edificios cercanos.
Lo que falta por demostrar
También existe una cuestión muy de calle. Polvo, arena, hojas y residuos pueden obstruir los poros, por lo que la limpieza y el mantenimiento forman parte del sistema, no son un extra que pueda dejarse para después.
Un trabajo de Dansani Vasanthan Muttuvelu, Simon Wyke y Jes Vollertsen, de la Universidad de Aalborg, recogió la experiencia de 24 participantes vinculados al uso de estos pavimentos. Su conclusión fue que hacen falta directrices claras para planificar, construir y conservar estas superficies.
Para saber cuánto refrescan realmente Agadir o Marrakech habrá que publicar ubicaciones, extensión, materiales, agua utilizada y mediciones antes y después de cada intervención. Al final del día, la historia comprobada no es que Marruecos esté borrando el asfalto del mapa, sino que algunas ciudades están incorporando soluciones permeables y verdes en espacios concretos.
El plan oficial en el que se basa esta noticia se ha publicado en EBRD Green Cities.



