Australia construye su primera ciudad en 100 años y ya cuenta con un circuito verde de 2,2 km, 10.000 viviendas y un parque central de 2 hectáreas

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Publicado el: 28 de abril de 2026 a las 22:03
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Vista de Bradfield, nueva ciudad sostenible en Australia con zonas verdes, edificios modernos y espacios peatonales.

Bradfield, la nueva ciudad planificada en el oeste de Sídney, ya se presenta “abierta a los negocios” y con un mensaje claro, que no es menor en plena crisis climática. El Gobierno de Nueva Gales del Sur la define como “la primera ciudad nueva de Australia en 100 años” y quiere atraer empresas e inversión hacia un polo de fabricación avanzada y tecnología, junto al futuro Western Sydney International Airport.

La parte ecológica del anuncio no está solo en los titulares. El plan maestro habla de un gran paquete de medidas urbanas para reducir el calor, favorecer los desplazamientos a pie o en bici y reservar mucho espacio público verde. La pregunta es inevitable. ¿Estamos ante un modelo de ciudad más habitable y con menos CO2, o ante una promesa bonita que luego se diluye cuando llega la obra de verdad?

Una ciudad nueva que ya busca empresas y empleo

El Gobierno regional ha lanzado la campaña “Built for what’s next” para captar industrias y abrir un primer espacio empresarial de 3,8 hectáreas (el llamado “Enterprise Precinct”), junto al primer edificio ya terminado, el Advanced Manufacturing Readiness Facility (AMRF).

En el mismo comunicado se fija el marco general del proyecto, con hasta 10.000 nuevas viviendas y 20.000 nuevos empleos a medida que avance el desarrollo. Entre los sectores a los que se apunta aparece uno clave para una transición verde, la tecnología limpia (cleantech), además de semiconductores, logística, educación e investigación.

El gran “Green Loop” y un parque central como carta de presentación

Si algo marca la diferencia entre “construir más” y “construir mejor” es el espacio público. El plan maestro de Bradfield incluye 36 hectáreas de espacios abiertos, cursos de agua y zonas de juego, además de un parque central de 2 hectáreas que se plantea como el corazón del nuevo centro urbano.

A eso se suma un recorrido verde circular de 2,2 km (Green Loop), pensado para conectar parques, calles y plazas y, además, para integrar valores culturales de las comunidades First Nations en elementos como vegetación, materiales, arte, iluminación y señalética. En la práctica, es una manera de coser la ciudad con sombra, recorridos agradables y espacios donde quedarse, no solo pasar. Y eso se nota.

Enfriar la ciudad, porque el calor ya no da tregua

Cualquiera que haya sufrido un verano duro en una gran ciudad sabe de qué hablamos. Ese calor pegajoso que se queda en el asfalto por la noche no es solo incomodidad, también tiene impacto en salud. Por eso, uno de los puntos más llamativos del plan es su apuesta por “una ciudad verde y fresca” con una cobertura media del 40% de dosel arbóreo (tree canopy).

Hay más. El documento menciona un objetivo de hasta un 80% de cubiertas verdes o sistemas “biosolar” para combatir el calor urbano, junto con elementos de resiliencia climática orientados a maximizar la eficiencia energética y regular temperaturas. Suena técnico, pero la idea es sencilla. Más vegetación y soluciones pasivas para que el barrio no sea un horno, y para depender menos del aire acondicionado cuando aprieta el termómetro (y cuando llega la factura de la luz, también).

Movilidad con menos coche y más trayectos cortos

El diseño urbano tiene un truco que funciona desde hace décadas cuando se aplica en serio. Acercar vivienda, servicios y transporte para que la mayoría de desplazamientos sean cortos. En Bradfield, el plan plantea un centro muy conectado y “peatonal”, con gran parte del área accesible en unos cinco minutos a pie desde la estación de metro.

Además, el Planning Portal del estado subraya que el centro de la ciudad se sitúa dentro de 400 metros de la estación de metro de Bradfield. El plan también incluye 17,8 km de carriles y rutas ciclistas y puntos de carga para vehículos eléctricos, junto a grandes intercambiadores de bus, carretera y metro que conectarán con el aeropuerto. Menos dependencia del coche significa menos atascos, menos ruido y, en buena parte de los casos, menos emisiones.

Economía circular, tecnología limpia y “cómo se fabrica” lo que usamos

Bradfield no se plantea solo como un barrio dormitorio, sino como un distrito productivo. El plan maestro menciona que el diseño apoya principios de economía circular, un concepto que, dicho sin rodeos, busca reducir residuos desde el origen y aprovechar mejor materiales y recursos. Eso encaja con el tipo de industrias que el Gobierno quiere atraer, incluida la tecnología limpia.

En paralelo, el Ejecutivo regional también ha anunciado el compromiso de ubicar en Bradfield la primera instalación comercial de empaquetado avanzado de semiconductores del país. Es un detalle industrial, sí, pero tiene lectura climática y de sostenibilidad. La transición energética, la movilidad eléctrica y hasta las redes inteligentes dependen de electrónica y cadenas de suministro más robustas, y hacerlo cerca de nodos de transporte puede reducir parte de la huella logística. No es magia, pero puede ayudar.

Vivienda asequible y controles, el punto donde se la juega

La sostenibilidad no va solo de árboles y placas solares. También va de que la gente pueda vivir cerca de donde trabaja, sin expulsión por precios, porque si todo queda lejos, vuelven los trayectos largos y el coche manda. Aquí hay un dato importante. El plan maestro contempla hasta 10.000 viviendas e incluye el requisito de que al menos el 10% sea vivienda asequible.

Conviene añadir un matiz que muchos pasan por alto. El propio Planning Portal recuerda que el plan maestro no ejecuta obras por sí mismo y que los desarrollos futuros deberán pasar por solicitudes de planificación separadas. Dicho de otra forma, el “cómo” y el “cuándo” dependerá de proyectos concretos, evaluaciones, condiciones y seguimiento. El reloj corre, y la letra pequeña también importa.

Lo que significa esto para el clima y para la vida diaria

Visto en conjunto, Bradfield se plantea como un laboratorio urbano con varias piezas que suelen aparecer en las estrategias climáticas modernas. Mucho espacio verde, sombra, cubiertas que reduzcan calor, movilidad activa, transporte público y una orientación económica hacia sectores avanzados donde entra la tecnología limpia.

Ahora viene lo difícil, que es lo que realmente interesa al lector. Que lo planificado se convierta en calles caminables de verdad, árboles que den sombra dentro de diez años, vivienda asequible que no se quede en el papel y edificios que cumplan lo de la eficiencia energética. Si eso ocurre, Bradfield puede recortar emisiones en el día a día sin pedirle heroicidades a nadie. Solo haciendo que lo fácil sea, por fin, lo más sostenible.

El comunicado oficial más reciente sobre este impulso a Bradfield ha sido publicado por el Gobierno de Nueva Gales del Sur.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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