Hace casi 50 años la NASA envió la sonda Voyager 1 a los confines del espacio, ahora está sacrificando su obra insignia para evitar un problema peor

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Por HoyECO
Publicado el: 28 de abril de 2026 a las 12:49
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Sonda Voyager 1 de la NASA en el espacio interestelar tras apagar un instrumento para ahorrar energía.

A medio siglo de su lanzamiento, la Voyager 1 sigue enviando datos desde un lugar donde ninguna otra nave ha llegado. El 17 de abril de 2026, ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) ordenaron apagar el experimento Low-energy Charged Particles (LECP) para ahorrar energía y mantener la misión con vida.

La decisión suena drástica, pero tiene una lógica terrenal. La sonda depende de un generador de radioisótopos y pierde alrededor de 4 vatios de potencia cada año, así que el margen es cada vez más pequeño. Tras una caída inesperada de energía en una maniobra del 27 de febrero, el equipo ha preferido actuar antes de que el sistema de protección apague componentes por su cuenta.

Un apagado con retraso

Apagar un instrumento en la Voyager 1 no es como pulsar un botón en un laboratorio de la Tierra. La nave está a más de 15.000 millones de millas (unos 25.000 millones de kilómetros) y las órdenes tardan unas 23 horas en llegar.

Además, el apagado no es instantáneo. La propia NASA calcula que el proceso dura unas tres horas y cuarto una vez que la sonda empieza a ejecutarlo, y aun así se deja una parte mínima encendida.

Qué medía el LECP

El LECP ha trabajado casi sin interrupción desde 1977. Su papel era medir partículas cargadas de baja energía, entre ellas iones, electrones y parte de los rayos cósmicos que cruzan el sistema solar y el espacio que hay más allá.

Estos datos no son un detalle para especialistas. Han ayudado a describir la «carretera» invisible del medio interestelar, con frentes de presión y zonas donde cambia la densidad de partículas. La gemela Voyager 2 apagó su LECP en marzo de 2025, así que la 1 sigue el mismo guion.

La energía no se estira

La Voyager 1 no puede tirar de paneles solares. A esa distancia del Sol, la luz es demasiado débil, por eso usa un generador termoeléctrico de radioisótopos que convierte el calor de la desintegración del plutonio en electricidad.

El problema es que esa «batería nuclear» se va apagando poco a poco. La NASA estima una pérdida de unos 4 vatios cada año en ambas sondas, así que se trabaja con mentalidad de modo ahorro, como cuando bajas el brillo del móvil para llegar a casa.

El susto de febrero

A finales de febrero, durante una rotación planificada, los niveles de energía cayeron de forma inesperada. Los ingenieros sabían que un descenso adicional podía activar el sistema de protección por bajo voltaje, que apaga componentes automáticamente para proteger la nave.

Suena bien en teoría, pero recuperar el control luego es lento y arriesgado. Con una señal que tarda casi un día, cualquier «apago y enciendo» en el espacio profundo se convierte en una operación quirúrgica. No es poca cosa.

Dos instrumentos siguen en pie

Tras apagar el LECP, la Voyager 1 se queda con dos instrumentos científicos operativos. Uno escucha ondas de plasma y el otro mide campos magnéticos, y la NASA insiste en que ambos siguen funcionando bien.

El responsable de la misión, Kareem Badaruddin, lo resumió con claridad al anunciar el recorte. «Aunque apagar un instrumento científico no es lo que nadie prefiere, es la mejor opción disponible», explicó, y añadió que el equipo está centrado en mantener las dos Voyager activas «todo lo posible».

Un motor que se queda encendido

El apagado del LECP no es un adiós total. La NASA ha decidido mantener con energía un pequeño motor del instrumento, el que hace girar el sensor para escanear en todas direcciones.

Ese motor consume muy poco (unos 0,5 vatios) y deja una puerta entreabierta. Si más adelante se consigue arañar potencia con otras medidas, podría ser clave para intentar reactivar el LECP.

El plan «Big Bang»

Apagar el LECP, según la NASA, puede dar a la Voyager 1 aproximadamente un año de margen. La idea es usar ese tiempo para rematar una reconfiguración más ambiciosa a la que han puesto el apodo de «Big Bang».

En la práctica, significa cambiar varios dispositivos alimentados a la vez, apagando unos y sustituyéndolos por alternativas de menor consumo. El objetivo no es solo seguir midiendo, también mantener la nave lo bastante caliente para que no se congelen líneas de combustible.

La primera prueba será con la Voyager 2, que tiene algo más de potencia y está más cerca, así que es un «conejillo de indias» más seguro. Las pruebas están previstas para mayo y junio de 2026 y, si salen bien, el equipo intentará aplicar lo mismo en la Voyager 1 no antes de julio.

Por qué esto importa fuera de la NASA

Puede parecer una historia solo para fans del espacio, pero tiene un trasfondo que se entiende rápido. La Voyager 1 es un ejemplo extremo de eficiencia energética, donde cada vatio se decide como si fuese la última bombilla encendida en casa.

Además, lo que mide tiene valor científico real. Las Voyager son las únicas naves lo bastante lejos como para tomar el pulso al medio interestelar, un entorno que condiciona cómo se mueve la radiación y cómo se comporta la burbuja protectora del Sol.

Y hay otra lectura interesante. Alargar la vida de una sonda ya fabricada y ya lanzada también es una forma de «aprovechar lo que tenemos», algo que en sostenibilidad se repite mucho con aparatos, coches o edificios. Aquí ocurre a escala cósmica.

Qué debemos tener en cuenta

Cuando se habla de que la Voyager 1 «tiene los días contados», conviene matizar. No hay una fecha cerrada, pero la NASA sí reconoce que el margen es estrecho y que el apagado del LECP compra, aproximadamente, un año de tiempo.

El resto depende de que el «Big Bang» funcione y de que no haya más caídas inesperadas de potencia. Si la reconfiguración sale bien, incluso existe la posibilidad de volver a encender el LECP, aunque sea parcial.

La Voyager 1 sigue avanzando en silencio, con la antena apuntando hacia casa y una señal que tarda casi un día en cruzar el vacío. ¿Cuánto más puede durar esa voz tan débil que llega desde el borde del sistema solar? 

El comunicado oficial se puede consultar en science.nasa.gov.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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