Chongqing es una de esas ciudades que parecen de ciencia ficción incluso antes de hablar de rascacielos. En la confluencia de los ríos Yangtsé y Jialing, el complejo Raffles City tiene un elemento que está dando la vuelta al mundo, un “rascacielos horizontal” de cristal y acero llamado “The Crystal” que cruza el cielo como si fuera un puente gigante.
La imagen impresiona, pero la pregunta ecológica es casi automática. ¿Estamos ante una idea que puede ayudar a diseñar ciudades más caminables y conectadas al transporte público, o ante otro símbolo de construcción intensiva en materiales y energía? La respuesta, en buena parte, depende de lo que no se ve a primera vista.
Un puente que funciona como edificio
“The Crystal” no es solo una pasarela entre torres. Según el estudio Safdie Architects, es un volumen habitado de 300 metros de longitud colocado a unos 250 metros de altura, con más de 10.000 m² de espacios y servicios.
Forma parte de Raffles City Chongqing, un conjunto de ocho torres con usos mezclados (vivienda, hotel, oficinas, comercio). Safdie explica que seis torres se elevan hasta los 250 metros y dos alcanzan los 350 metros, y que “The Crystal” conecta seis de esas ocho torres, algo clave para entender por qué se le llama “microciudad” en altura.
Y hay un detalle que ayuda a situarlo en el mapa. El lugar es Chaotianmen, un punto histórico de Chongqing junto a la unión de dos grandes ríos, donde el proyecto busca reconectar el frente fluvial con la ciudad.
El reto técnico (y material) detrás del icono
Lo primero que llama la atención cuando se revisan los datos oficiales es el peso. CapitaLand, promotora del complejo, describe “The Crystal” como una estructura continua de acero de unas 12.000 toneladas, envuelta por unas 3.000 piezas de vidrio y cerca de 5.000 paneles de aluminio.
Para colocarlo ahí arriba no bastaba con “montar y listo”. La propia CapitaLand detalla que se dividió en nueve segmentos, combinando partes construidas sobre las torres y otras prefabricadas en el suelo para después izarlas con sistemas hidráulicos (strand jacks).
En el proceso, la empresa subraya un hito concreto. El izado de tres segmentos centrales, con piezas que podían llegar a pesar hasta 1.100 toneladas, se realizó hasta la cota de 250 metros, algo que la compañía presenta como un “world first” en ese formato de elevación. No es poca cosa.
Qué se visita dentro de “The Crystal”
Por fuera es un cilindro de cristal y metal. Por dentro, la idea es que no sea solo un paso entre edificios, sino un destino en sí mismo, con zonas de restauración, espacios de ocio y áreas ajardinadas. Safdie menciona, por ejemplo, un club privado y una piscina infinita de 50 metros de longitud dentro del conjunto de servicios.
El gran reclamo público es la “Cubierta de Exploración” (Exploration Deck), con suelo de cristal. Architectural Digest España sitúa este mirador en unos 1.500 m², pensado para paseos y exposiciones, y lo vincula al atractivo turístico de caminar “sobre el vacío”.
CapitaLand añade otro dato que suele pasar desapercibido en los titulares. Dentro de “The Crystal” se integran jardines con arbolado, y la compañía afirma que el espacio alberga cerca de 120 árboles. En una ciudad densa, meter vegetación en altura no es solo estética, también puede mejorar el confort del visitante.
La pregunta incómoda sobre sostenibilidad y CO2
Aquí es donde conviene bajar el tono épico y mirar el contexto global. Según el Global Status Report for Buildings and Construction de UNEP, en 2022 los edificios representaron el 34% de la demanda energética mundial y el 37% de las emisiones de CO2 relacionadas con energía y procesos. Es decir, el sector importa, y mucho, cuando hablamos de clima.
En proyectos de este tamaño, el CO2 no está solo en el aire acondicionado o en la iluminación. También está “embebido” en los materiales, especialmente en acero, cemento, vidrio o aluminio, por la energía que requiere producirlos. La World Steel Association recuerda que el acero es una actividad intensiva en carbono y sitúa el peso del sector en torno al 7%–8% de las emisiones antropogénicas globales de gases de efecto invernadero.
Entonces, ¿significa esto que “The Crystal” es poco sostenible por definición? No necesariamente, pero obliga a hacer matices. El propio comunicado de CapitaLand indica que se han contemplado soluciones para el uso durante todo el año (incluida climatización), lo que sugiere una operación energética relevante, aunque no aporta un balance energético público en ese texto. Sin datos de ciclo de vida, certificaciones energéticas o suministro renovable asociado, lo prudente es quedarse con una idea simple, el diseño puede ser muy eficiente, pero el listón ecológico hoy se mide con números.
Lo que de verdad importa para una ciudad más habitable
Donde el proyecto sí deja una pista interesante es en movilidad y urbanismo. World Architecture recoge que el desarrollo se plantea con un “multi-modal transit hub”, incluyendo terminales de metro, autobús y ferry, y que el podio comercial ofrece accesos a distintas cotas para adaptarse al terreno. En la práctica, eso significa que llegar andando o en transporte público puede ser más natural que depender siempre del coche.
También hay decisiones pensadas para la vida urbana, no solo para la foto. El Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH) describe que la cubierta del podio funciona como un parque público y que parte de la fachada incorpora una “sail screen” que filtra la luz diurna para residentes y trabajadores. Sombra y confort, que en ciudades calurosas se nota en cuanto sales a la calle.
Y hay una tercera capa que suele olvidarse cuando hablamos de “innovación”. El mismo caso de estudio del CTBUH explica que el solar está condicionado por la temporada anual de inundaciones y que se trabajó con muros de contención y soluciones específicas en el subsuelo para afrontar ese riesgo. En tiempos de eventos extremos más frecuentes en muchas regiones, la resiliencia ya no es un extra, es parte del diseño responsable.
La nota de prensa oficial con los datos técnicos y de apertura del mirador de “The Crystal” se ha publicado en CapitaLand.










