Deep Fission ha terminado en Parsons, Kansas, un pozo de datos de unos 20 centímetros de diámetro y casi 1,8 kilómetros de profundidad. El agujero no alberga un reactor ni contiene uranio. Sirve para estudiar la roca, el agua subterránea y el comportamiento térmico del terreno.
La empresa recibió el 7 de julio un contenedor prototipo fabricado y probado en fábrica. Es un avance tangible, pero todavía no es un sistema nuclear. Deep Fission no alcanzó la criticidad que había anunciado para el 4 de julio y ahora sitúa la fase nuclear del proyecto en 2027.
Un pozo que aún no es nuclear
El primer sondeo llegó a casi 1,8 kilómetros y ayudará a ajustar el diseño del futuro pozo, su revestimiento y los cálculos de seguridad. En la práctica, funciona como una radiografía del subsuelo antes de bajar una máquina mucho más compleja.
El siguiente paso será un pozo de demostración de unos 760 metros, mucho más ancho y todavía sin combustible. Deep Fission pretende iniciarlo durante el tercer trimestre de 2026 y bajar allí el contenedor prototipo para ensayar la instalación y su conexión con los equipos de superficie.
El recipiente ya superó pruebas con agua para comprobar su resistencia a la presión y su estanqueidad. “La llegada de nuestro contenedor prototipo es un paso claro del diseño a la infraestructura desplegada”, afirmó Mark Pérès, director nuclear de Deep Fission.
Cómo funcionaría el reactor
El llamado Gravity Nuclear Reactor sería un pequeño reactor de agua a presión instalado en un pozo cercano a 1,6 kilómetros de profundidad. En esta tecnología, el agua se mantiene líquida a alta presión, recoge el calor del núcleo y lo transfiere a otro circuito que produce vapor para mover una turbina.
La propuesta aprovecha la columna de agua del pozo para aportar presión y refrigeración. Deep Fission también plantea que la roca actúe como escudo y permita reducir parte de la gran infraestructura de contención construida en superficie. Suena sencillo sobre el papel, pero demostrarlo ante los reguladores será la prueba decisiva.
Cada unidad comercial apunta a generar hasta 15 megavatios eléctricos y varias podrían agruparse en un mismo emplazamiento. La propia empresa reconoce en su documentación financiera que el diseño sigue en una fase conceptual y de ingeniería inicial. Todavía no ha construido ni operado un reactor comercial.
Qué ocurrió con el 4 de julio
El Departamento de Energía creó su Programa Piloto de Reactores con la meta de que al menos tres diseños avanzados alcanzaran la criticidad antes del 4 de julio de 2026. La criticidad es el momento en que una reacción nuclear en cadena logra mantenerse de forma controlada. No significa que la central ya produzca electricidad.
Deep Fission fue incluida entre los once proyectos seleccionados y anunció en diciembre de 2025 que intentaría alcanzar ese hito en Kansas, sujeto a autorización. No lo consiguió. Aun así, el plazo federal no exigía que los once proyectos llegaran a la meta y el Departamento de Energía afirma que cuatro reactores distintos sí lo hicieron.
Liz Muller, directora ejecutiva y cofundadora, ha cambiado el foco hacia la perforación a escala comercial y la integración segura de componentes bajo tierra. “La criticidad no es el punto de prueba para nosotros”, señaló en una declaración publicada el 23 de julio. El nuevo examen será bajar y conectar el prototipo sin combustible nuclear.
El uranio tendrá que esperar
No se prevén trabajos nucleares en Parsons antes de 2027. Primero deben terminar las pruebas no nucleares y después conseguir la autorización del Departamento de Energía. En paralelo, Deep Fission pretende solicitar una licencia comercial a la Comisión Reguladora Nuclear durante la primera mitad de 2027.
El combustible previsto es uranio poco enriquecido, más disponible que el de mayor enriquecimiento que necesitan muchos diseños avanzados. Eso no elimina los riesgos de suministro, pero el obstáculo inmediato parece ser completar las pruebas y los permisos. La documentación de la empresa sitúa la fabricación y la carga entre finales de 2026 y comienzos de 2027, siempre sujetas a financiación y avances técnicos.
También faltan el intercambiador de calor, el revestimiento definitivo y la demostración de que el sistema puede instalarse, vigilarse y conectarse con seguridad. Al final del día, ese recorrido importa más que una fecha simbólica.
Mucho interés, ningún pedido firme
Deep Fission asegura haber firmado cartas de intención por hasta 18,5 gigavatios con centros de datos, parques industriales y otros socios. La cifra refleja interés por una fuente estable de electricidad para instalaciones que consumen energía día y noche. Pero no equivale a una cartera de pedidos.
Los acuerdos no obligan a comprar electricidad, financiar obras ni desplegar reactores, y pueden cancelarse sin penalización. Además, alcanzar 18,5 gigavatios exigiría una gran cantidad de unidades de 15 megavatios y numerosos pozos. Es una ambición comercial, no capacidad instalada.
En Parsons, la Prairie Dog Alliance ha preguntado cómo se aplican las normas del petróleo y el gas a un pozo nuclear experimental. Deep Fission ha creado un grupo asesor comunitario, pero este no sustituye la supervisión regulatoria. Por ahora, el próximo hito real será ver el prototipo dentro del pozo de pruebas.
La actualización oficial del proyecto se ha publicado en la web de Deep Fission.



