Construcción

El yeso que forra las paredes de tu casa podría tener los días contados: un panel de arcilla canadiense reduce el ruido hasta 20 decibelios, retarda incendios y ya tiene un socio industrial interesado

Un panel canadiense de arcilla y fibra de madera mejora el aislamiento acústico y apunta a ser una alternativa al yeso.

El yeso que forra las paredes de tu casa podría tener los días contados: un panel de arcilla canadiense reduce el ruido hasta 20 decibelios, retarda incendios y ya tiene un socio industrial interesado

¿Y si una pared interior pudiera empezar con la misma tierra que pisamos? Investigadores de la Universidad Laval, en Canadá, han desarrollado paneles de tierra y fibra de madera que igualaron o superaron al yeso laminado en varias pruebas y bloquearon entre 8 y 10 decibelios más de sonido.

El material también almacenó mucha más humedad, una cualidad que podría suavizar los cambios dentro de un edificio. Pero hay un freno importante. El panel liberó más calor al inicio de la combustión, así que sigue siendo una alternativa en desarrollo y no un sustituto listo para cualquier obra.

Una alternativa al yeso

El yeso laminado es la placa con núcleo mineral y caras de papel que suele cerrar tabiques y techos. Es un material habitual y práctico, pero se vuelve difícil de recuperar cuando llega a las plantas de tratamiento mezclado con pintura, cerámica, cables y otros residuos.

El estudio científico fue firmado por Simon Pépin y Pierre Blanchet. Pépin era investigador posdoctoral y Blanchet es profesor titular de ciencias de la madera, además de especialista en edificios sostenibles en la Universidad Laval.

El trabajo se realizó en el Centro de Investigación sobre Materiales Renovables y el Centro de Investigación sobre Materiales Avanzados. La propia universidad describe sus prestaciones mecánicas, térmicas y acústicas como “comparables o incluso superiores” a las de las placas convencionales.

Así se fabrica

No se trata de meter barro húmedo en una pared sin más. El equipo utilizó tierra del propio campus universitario, la secó, la tamizó para retirar los fragmentos gruesos y la mezcló con agua, adhesivo y fibras de madera.

Las fibras representaron alrededor del 4 % del peso total y actuaron como refuerzo del tablero. Después, la pasta se colocó entre dos hojas de papel y se dejó secar durante cinco días.

La fabricación convencional comienza calcinando el yeso, es decir, calentándolo para retirarle parte del agua que contiene. La nueva receta evita esa fase para la tierra, aunque el ahorro energético completo tendrá que medirse cuando exista una producción industrial continua.

Más silencio y menos humedad

En las pruebas acústicas, los paneles de tierra frenaron entre 8 y 10 decibelios más que los de yeso usados como referencia. El dato corresponde al material ensayado, por lo que el resultado de una pared real también dependerá de las juntas, la estructura, las fijaciones y el aislamiento interior.

La diferencia más llamativa apareció en el manejo de la humedad. Según el rango analizado, la capacidad de almacenar agua fue aproximadamente entre cuatro y ocho veces la del yeso convencional.

¿Cómo funciona en la práctica? El tablero puede captar parte del vapor cuando el aire está húmedo y devolverlo cuando se seca, como una esponja lenta. Eso puede ayudar a moderar los picos de humedad, aunque no sustituye la ventilación de un edificio.

El problema de tirar el yeso

Los datos oficiales de Recyc-Québec estimaron que en 2023 se eliminaron 133.000 toneladas de yeso en Quebec. Ese material representó el 11 % de los residuos de construcción, renovación y demolición enviados a eliminación.

Reciclarlo es posible, pero la cadena tiene varios obstáculos. El yeso se rompe con facilidad y genera polvo, pierde valor cuando está contaminado y su transporte puede costar más de lo que se recupera con la venta.

También existe un problema menos visible. Una guía técnica de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos explica que el yeso húmedo, enterrado en condiciones sin oxígeno, puede contribuir a formar sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico con olor a huevo podrido.

El fuego marca el límite

El principal punto débil del prototipo fue la liberación de calor al principio de la combustión. Los investigadores creen que podría reducirse añadiendo perlita o vermiculita, dos minerales ligeros empleados para mejorar el comportamiento térmico de materiales de construcción.

Aun así, una prueba sobre una placa no equivale a certificar una pared completa. La resistencia al fuego se evalúa sobre el conjunto, con estructura, tornillos, juntas y demás capas, porque cada pieza cambia el resultado.

El estudio también midió resistencia a la flexión, agarre de tornillos y propiedades térmicas. Los resultados fueron comparables o superiores en varios apartados, pero el equipo no sostiene que el yeso vaya a desaparecer de inmediato.

De laboratorio a la obra

El proceso se diseñó para parecerse al de las fábricas actuales de placas de yeso. Esa compatibilidad puede facilitar un futuro escalado, ya que reduce la necesidad de cambiar por completo la maquinaria y la forma de trabajar.

La comunicación oficial de la Universidad Laval no fija una fecha de comercialización. También señala que, con un adhesivo natural como el almidón de maíz, el panel podría llegar a ser completamente compostable.

Al final del día, la propuesta no pretende convertir toda la industria en barro de la noche a la mañana. Busca añadir una opción local para proyectos que valoren el aislamiento acústico, el control pasivo de la humedad y un final de vida más sencillo, siempre que supere las pruebas necesarias fuera del laboratorio.

El estudio se ha publicado en Construction and Building Materials.

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