China conecta a la red las primeras turbinas de Dashixia, la presa de grava con pantalla de hormigón más alta del mundo, de 247 metros, que podrá abastecer a unos 600.000 hogares y llevar agua al río Tarim

Adrian Villellas
Publicado el 8 de octubre de 2026 a las 09:44
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Vista de la presa de Dashixia, en el río Kumarak (Xinjiang), con el aliviadero vertiendo agua entre montañas áridas

El 29 de septiembre de 2026, a las 10:31, se dio la orden de arranque y las turbinas de las unidades 1 y 2 de la central de Dashixia, en la región china de Xinjiang, empezaron a enviar electricidad a la red del sur de la región. La presa que las alimenta mide 247 metros y es, según las fuentes oficiales chinas, la más alta del mundo entre las construidas con arena y grava y revestidas con una pantalla de hormigón.

Cuando funcionen sus tres unidades, el complejo prevé producir 1893 millones de kilovatios hora al año, el equivalente al consumo de unos 600.000 hogares. También debe asegurar cada año 3420 millones de metros cúbicos de agua para el río Tarim y aliviar la falta de riego en unas 450.000 hectáreas, aunque todas esas cifras son previsiones para cuando la instalación esté completa.

Un récord dentro de un tipo concreto de presa

Dashixia está en la prefectura de Aksu, sobre el río Kumarak, un afluente del Aksu, que a su vez alimenta al Tarim. Según el periódico regional Xinjiang Daily, es el único embalse de cabecera capaz de regular el Kumarak.

Una presa de grava con pantalla de hormigón es un gran terraplén de arena y grava compactadas cuya cara aguas arriba se cubre con losas de hormigón, que son las que impiden el paso del agua. Su embalse puede almacenar unos 1170 millones de metros cúbicos, algo más de un tercio de lo que cabe en el embalse de Alcántara, con 3162 hectómetros cúbicos.

La filial de ingeniería del noroeste de PowerChina hizo el estudio y el diseño, y China Gezhouba Group, del grupo China Energy Engineering, ha invertido en la obra y se ha encargado de construirla, con la participación de otra filial de PowerChina. El Xinjiang Daily escribe que la presa rompe la «zona prohibida» de altura, «reconocida internacionalmente», de las presas de grava de 200 metros.

El récord se limita a esa categoría, ya que China tiene en marcha otra presa que ya produce electricidad con 265 de sus 315 metros construidos.

Tres turbinas preparadas para un río cargado de sedimentos

La central tiene tres turbinas de tipo Francis, las más habituales en las centrales hidroeléctricas, de 250 megavatios cada una, hasta sumar 750 megavatios. Según la agencia Xinhua, son las primeras de China de este tipo, con válvula de cierre cilíndrica, adaptadas a la vez a un salto de agua alto, es decir, a una gran diferencia de altura entre el embalse y la turbina, y a un río con mucho sedimento de partículas duras.

El 29 de septiembre, la tercera unidad todavía estaba en pruebas. «Ahora mismo, las dos primeras unidades ya están conectadas oficialmente a la red y generando, y la unidad 3 está haciendo las pruebas de conexión a la red, con la previsión de conectarse y entrar en servicio en octubre», explicó Yu Ying, subdirector general e ingeniero jefe de China Gezhouba Group, según la crónica del Xinjiang Daily que reprodujo el Departamento de Recursos Hídricos de Xinjiang.

El calendario se ha retrasado respecto al que dio la constructora a China Daily en mayo de 2026, cuando preveía poner en marcha la primera unidad a finales de junio y las tres en agosto.

Electricidad para unos 600.000 hogares

Los 750 megavatios indican la potencia que puede dar la central en un momento dado, mientras que los kilovatios hora miden la electricidad que produce a lo largo del tiempo. Repartidos entre 600.000 viviendas, los 1893 millones de kilovatios hora anuales salen a unos 3150 kWh por hogar, y suponen que la central trabajará de media en torno al 29 % de su potencia máxima.

Xinhua explica que Dashixia cubrirá los picos de demanda en las cuatro prefecturas del sur de Xinjiang. Chen Wendeng, uno de los responsables del proyecto en la empresa constructora, dijo a China Daily en mayo que ayudará a compensar las oscilaciones de la eólica y la solar y que cada año ahorrará unas 764.000 toneladas de carbón estándar y evitará la emisión de 2,45 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Agua para el Tarim y para los regadíos de Aksu

El otro gran objetivo se mide en agua. El embalse debe guardar agua en los meses de más caudal para soltarla en los de escasez y así enviar cada año 3420 millones de metros cúbicos al curso principal del Tarim, según el Xinjiang Daily.

Con esa regulación se quiere aliviar lo que el diario llama «sequía de primavera y escasez de otoño» en más de 6,8 millones de mu de regadío. El mu es una unidad agraria china de unos 667 metros cuadrados, de modo que la superficie ronda las 450.000 hectáreas. La presa también debe elevar la protección del cauce principal del Aksu frente a las riadas, de las crecidas que se dan una vez cada 30 años a las que se dan una vez cada 50, según el mismo diario.

«La puesta en marcha de las primeras unidades marca el cierre satisfactorio de la fase de construcción y es, además, un punto de partida completamente nuevo para que la obra empiece a rendir sus beneficios», afirmó Li Jiang, subdirector del Departamento de Recursos Hídricos de Xinjiang.

Un río que se quedaba seco de octubre a mayo

La letra pequeña está en la aprobación ambiental que firmó el 24 de septiembre de 2016 el entonces Ministerio de Protección Ambiental de China. «En la zona es muy acusado el fenómeno de que el uso agrícola del agua invade el agua destinada a los ecosistemas», escribía el ministerio, y por eso el Kumarak se quedaba seco de octubre a mayo aguas abajo de la toma de Xiehela.

El documento reconocía que el Aksu aún no cumplía el objetivo de aportar al Tarim una media plurianual de 3420 millones de metros cúbicos. Para conseguirlo pedía controlar cada toma de los regadíos, modernizar el riego para gastar menos agua y reducir en la medida adecuada la superficie regada.

También admitía que la presa tendría «ciertos efectos adversos» sobre el régimen del río y sobre la vida acuática y terrestre. Por eso exigía soltar un caudal ecológico, el mínimo de agua que necesita el río para mantener su vida, de al menos 46,35 metros cúbicos por segundo de mayo a octubre y de 15,45 de noviembre a abril, y tomas a distintas profundidades para que el agua fría del fondo del embalse no enfríe el río de febrero a agosto.

65 millones de yuanes para los peces

Una presa corta el camino de los peces, un problema bien conocido en España con especies como la lamprea que se daba por desaparecida en el Guadalquivir. En Dashixia, la aprobación de 2016 exigía una estación de cría para cuatro especies autóctonas, un sistema para capturar peces y trasladarlos al otro lado de las presas y reservar sin obras unos 60 kilómetros del afluente Tiemirsu.

La constructora invirtió 65 millones de yuanes, unos 9,7 millones de dólares, en medidas de protección ecológica para los peces, que empezaron a funcionar antes de lo previsto, según Yang Yanling, del departamento de calidad y protección ambiental del proyecto. Hasta ahora se han soltado 141.000 peces criados de forma artificial, añadió Yang, en declaraciones de Xinhua que reproduce CGTN.

Lo que todavía falta por comprobar

Las cifras de producción, riego y agua son previsiones y no siempre coinciden entre fuentes. PowerChina, como hizo China Daily en mayo, habla de 650.000 hogares y de más de 8 millones de mu de regadío, frente a los 600.000 hogares y 6,8 millones de mu que dan Xinhua y las autoridades de Xinjiang.

Los 3420 millones de metros cúbicos son un objetivo de media plurianual que la aprobación ambiental vincula al control de las extracciones agrícolas, de modo que no deben leerse como agua nueva ya conseguida gracias a la presa. Una presa tampoco garantiza por sí sola que el agua llegue a los campos, como muestra la presa de Rules, que lleva 22 años sin la canalización prometida.

Contar peces soltados tampoco dice cómo evolucionan sus poblaciones en libertad. La aprobación de 2016 exige una inspección ambiental al terminar la obra y una nueva evaluación de impacto cuando lleve entre tres y cinco años funcionando, y esas revisiones permitirán comprobar qué ha pasado con los caudales, la temperatura del agua y los peces.

La conexión de las dos primeras unidades la anunció el 29 de septiembre de 2026 el Departamento de Recursos Hídricos de Xinjiang, y al día siguiente la detalló el portal China Water. Las condiciones ambientales están en la aprobación del Ministerio de Protección Ambiental de 2016.

Imagen: Departamento de Recursos Hídricos de Xinjiang

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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