¿Quiénes eran en realidad los egipcios que levantaron las pirámides y poblaron las orillas del Nilo durante el Reino Antiguo? Un solo hombre, enterrado hace unos 4.600 años en una sencilla vasija de barro, empieza a dar una respuesta científica bastante concreta.
Un equipo internacional ha logrado secuenciar por primera vez el genoma completo de un egipcio del Reino Antiguo y ha descubierto que su ADN era mayoritariamente norteafricano, con una parte importante de ascendencia procedente de la región de la antigua Mesopotamia.
Un hombre mayor, en una vasija de barro
El protagonista de este estudio es un esqueleto excavado en la necrópolis de Nuwayrat, cerca del pueblo de Beni Hasan, unos 265 kilómetros al sur de El Cairo. La datación por radiocarbono sitúa su muerte entre los años 2855 y 2570 antes de nuestra era, en plena transición entre los inicios del Estado egipcio y las primeras dinastías que levantaron pirámides como la de Djoser o la de Keops.
El hombre fue enterrado dentro de una gran vasija cerámica colocada en una tumba excavada en la roca. Este tipo de entierro se reservaba a personas de cierto estatus dentro de la comunidad, algo así como un término medio entre las tumbas humildes y las más elaboradas de las élites cercanas a la capital.
El análisis de los huesos indica que tenía entre 44 y 64 años, una edad avanzada para la época, y que medía alrededor de un metro cincuenta y ocho. Presentaba artrosis severa en vértebras y articulaciones, señales claras de muchos años de trabajo físico intenso. Los investigadores sugieren que su cuerpo encaja bien con tareas repetitivas y pesadas, como las de un alfarero que pasa horas al día manejando barro y cargando recipientes bajo el sol del valle del Nilo.
El estudio de los isótopos en el esmalte dental y en el colágeno apunta a que nació y creció en el propio valle del Nilo, en un clima cálido y seco, y que llevaba una dieta omnívora basada en cereales como trigo y cebada, complementada con proteína animal, probablemente ganado criado en campos abonados y algo de pescado del río.
ADN rescatado en un país difícil para la genética
Conseguir este genoma no ha sido sencillo. Las altas temperaturas y la aridez egipcia son malas noticias para cualquier fragmento de ADN que intente sobrevivir milenios bajo tierra. Además, algunas técnicas de momificación y ciertos productos utilizados en los cuerpos pueden destruir por completo el material genético.
En este caso, el hecho de que el hombre no fuera embalsamado, y de que su cuerpo se colocara entero dentro de una vasija y esta a su vez en una tumba excavada en roca, parece haber protegido mejor sus restos. Los científicos perforaron siete dientes para extraer el tejido del cemento dental y dos de ellos conservaron suficiente ADN para reconstruir el genoma con una cobertura razonable.
La propia primera autora del trabajo, Adeline Morez Jacobs, recuerda que, aunque las técnicas de laboratorio han mejorado mucho, sigue habiendo mucha incertidumbre cuando se trabaja con material procedente de entornos cálidos y áridos como Egipto. En otras palabras, cada genoma rescatado es casi un pequeño milagro técnico.
Qué cuenta su genoma sobre los orígenes de Egipto
El equipo comparó el ADN de este hombre con una base de datos de más de cuatro mil genomas antiguos y actuales. El resultado es claro. Aproximadamente cuatro quintas partes de su ascendencia se parecen a la de poblaciones neolíticas del norte de África, similares a las que vivieron en la costa atlántica de Marruecos hace unos seis mil años. El quinto restante muestra afinidades con poblaciones del Creciente Fértil oriental, en especial con comunidades neolíticas de la región mesopotámica, en la zona de la actual Iraq.
En la práctica, esto significa que este vecino del valle del Nilo tenía raíces en gran medida locales, pero también antepasados recientes procedentes de una región con la que Egipto ya mantenía contactos culturales desde hacía milenios, a través del intercambio de cultivos, animales domésticos, tecnología y símbolos como la escritura. El estudio muestra que esas conexiones no se limitaron a objetos o ideas y que también hubo movilidad de personas entre Mesopotamia y el valle del Nilo.
Otro dato relevante es lo que su genoma no muestra. Los modelos genéticos descartan una contribución importante de poblaciones del África central, oriental o meridional en este individuo. Esto encaja con trabajos anteriores que sitúan la llegada de una ascendencia subsahariana significativa a Egipto en épocas posteriores, ya en periodos históricos más recientes.
Qué nos dice sobre los egipcios de hoy y qué no puede responder
Los autores han aprovechado este genoma antiguo para compararlo con el ADN de egipcios actuales. Sus modelos apuntan a que buena parte de la población moderna conserva una fracción importante de ascendencia relacionada con este hombre del Reino Antiguo o con grupos neolíticos norteafricanos próximos a él, sobre la que se han ido superponiendo otras capas procedentes del Levante durante la Edad del Bronce y de África subsahariana en los últimos milenios. El panorama es muy diverso según la región y no todos los egipcios encajan en el mismo esquema.
¿Puede un solo esqueleto responder a todas las preguntas sobre quiénes fueron los antiguos egipcios? Los propios especialistas recomiendan prudencia. Genetistas como Sally Wasef recuerdan que se trata de un único individuo, extraído de su contexto original y conservado en un museo extranjero. Para entender bien los movimientos de población habrá que estudiar muchos más genomas, incluidos los que se están generando dentro de proyectos como el Egypt Genome Project.
Aun así, este hombre anónimo de Nuwayrat ya ha dejado algo claro. La civilización del Nilo no fue obra de una población aislada ni de una supuesta raza foránea llegada de golpe, sino de comunidades locales conectadas durante siglos con otros pueblos del Mediterráneo y del Próximo Oriente, que mezclaron ideas, cultivos y también genes. No es poca cosa.
El estudio completo se ha publicado en la revista Nature y puede consultarse bajo el título en inglés “Whole-genome ancestry of an Old Kingdom Egyptian” en la web de la propia revista, disponible en este enlace Whole-genome ancestry of an Old Kingdom Egyptian.







