Se ha secuenciado por primera vez el genoma completo de un egipcio de hace casi 5.000 años, y los resultados conectan el Nilo con Mesopotamia

Imagen autor
Por HoyECO
Publicado el: 19 de enero de 2026 a las 18:23
Síguenos
Pirámide escalonada de Saqqara en Egipto, símbolo del Reino Antiguo

¿Quiénes eran realmente los antiguos egipcios que levantaron las primeras pirámides cerca del Nilo? Un nuevo estudio publicado en 2025 aporta una pieza muy concreta a este rompecabezas. Un equipo internacional ha logrado secuenciar por primera vez el genoma completo de un egipcio del Reino Antiguo, un hombre enterrado hace entre 4.800 y 5.000 años en una simple vasija de cerámica en Nuwayrat, al sur de El Cairo. Y su ADN cuenta una historia de mezcla y movimiento entre África del Norte y el Creciente Fértil.

El esqueleto procede de una necrópolis cerca de Beni Hasan. Fue excavado entre 1902 y 1904, cuando Egipto estaba bajo dominio británico, y la vasija con los restos acabó en un museo de Liverpool. Los arqueólogos ya sospechaban que no se trataba de cualquiera. Ese tipo de enterramiento en una gran jarra dentro de una tumba excavada en la roca se reservaba a personas de estatus relativamente alto para la época.

El análisis óseo dibuja a un hombre de entre 44 y 64 años, de baja estatura para nuestros estándares actuales, en torno a metro sesenta. Vivió mucho para su tiempo y pagó el precio en su cuerpo. Tenía los dientes muy desgastados y mostraba una artrosis marcada en columna y articulaciones. Los investigadores señalan que estos daños encajan con una vida de trabajo físico prolongado, posiblemente en tareas artesanales como las que muestran las escenas de alfareros en el arte egipcio. No era un noble reclinado a la sombra todo el día, precisamente.

Para saber dónde creció y qué comió, el equipo analizó las “firmas químicas” de sus dientes. Los isótopos de oxígeno y estroncio indican que pasó su infancia en el valle del Nilo, en un clima caliente y seco. El carbono y el nitrógeno apuntan a una dieta basada en cereales como trigo y cebada, junto con proteína animal de ganado criado en campos abonados y quizá peces del Nilo. En resumen, comía lo mismo que la mayoría de egipcios durante milenios, una mezcla omnívora adaptada a un río que lo marcaba todo.

La parte más delicada era el ADN. El calor y la aridez que ayudan a conservar pirámides y templos no son buenos aliados de las moléculas frágiles. Además, algunas técnicas de momificación pueden destruir el material genético. Por eso hasta ahora solo se habían recuperado fragmentos parciales de ADN nuclear en unos pocos individuos egipcios, todos mucho más recientes. En este caso, los científicos se centraron en el cemento de siete dientes y aplicaron técnicas de laboratorio específicas para ADN muy degradado. Dos piezas estaban lo bastante bien preservadas como para reconstruir un genoma completo a baja cobertura, el más antiguo obtenido hasta ahora de un humano en Egipto.

Con ese genoma en la mano, el siguiente paso fue compararlo con miles de perfiles genéticos actuales y antiguos. La primera conclusión es que este hombre se parece sobre todo a poblaciones del norte de África. Sin embargo, aproximadamente una quinta parte de su ascendencia encaja mejor con genomas de la antigua Mesopotamia y regiones vecinas del este del Creciente Fértil. La autora principal, Adeline Morez Jacobs, resume así la foto general del linaje del individuo. “Su ascendencia genética encaja en gran medida con poblaciones vecinas de la época”. Es decir, no aparece como un extraño, pero sí como alguien con antepasados llegados desde el este en algún momento del pasado.

Para Bastien Llamas, experto en ADN antiguo que no participó en el trabajo, el mensaje de fondo es claro. “Es interesante comprobar que ya entonces había movimientos de personas que explican este tipo de mezcla”. La genética confirma lo que la arqueología lleva tiempo sugiriendo. Desde el Neolítico existían intercambios de plantas, animales, tecnologías y símbolos entre Egipto y el resto del Creciente Fértil. Este estudio indica que junto con las ideas también viajaban personas y que parte de esa mezcla ya estaba presente cuando se levantaron las primeras pirámides.

Ahora bien, conviene no estirar demasiado lo que puede decir un solo esqueleto. Varios especialistas recuerdan los límites del análisis. La paleogenetista Sally Wasef, que lleva años trabajando con restos egipcios, advierte que “los resultados de ADN antiguo solo son tan buenos como la base de datos con la que los comparamos”. Para Egipto y sus vecinos todavía faltan muchos genomas de referencia, tanto modernos como antiguos. Además, este hombre fue enterrado con un ritual de cierto prestigio, de modo que quizá no represente a la mayoría de la población del valle del Nilo en ese momento.

El propio equipo es prudente. Sus modelos indican continuidad con grupos neolíticos norteafricanos y una aportación adicional del este mesopotámico, pero admiten que no pueden fechar con precisión cuándo se produjo la mezcla ni a través de qué rutas concretas. También señalan que futuras migraciones desde el Levante y otras zonas, documentadas en periodos posteriores, irían añadiendo nuevas capas a la historia genética egipcia. De hecho, al comparar con individuos de épocas más tardías y con egipcios actuales, el estudio detecta señales de aportes posteriores desde el Levante y desde África oriental y occidental, lo que refuerza la idea de un Egipto siempre conectado y diverso.

Pese a estas cautelas, el trabajo abre una puerta importante. Demuestra que, con las condiciones adecuadas de conservación, es posible recuperar genomas completos incluso en entornos tan hostiles para el ADN como el desierto egipcio. Y proporciona un primer ancla genética directa para la población que vivía en el valle del Nilo mientras se unificaba el país y se construían los grandes monumentos que aún hoy nos impresionan.

En los próximos años, los equipos que trabajan en Egipto esperan completar una biblioteca de ADN moderno y antiguo que permita repetir estos análisis con muchas más personas y más regiones. Solo así se podrá responder con más precisión a esa pregunta que, como dice Morez Jacobs, sigue rondando a científicos y público. ¿Quiénes eran, en toda su variedad, los antiguos egipcios?

El estudio completo sobre este individuo de Nuwayrat y su ascendencia genética se ha publicado en la revista Nature.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario