Singapur está transformando su costa occidental con el Puerto de Tuas, una infraestructura pensada para reunir gran parte del tráfico de contenedores del país y convertirse, cuando esté terminada en la década de 2040, en la mayor terminal portuaria totalmente automatizada del mundo. Su elemento más llamativo permanece bajo el agua, donde 227 enormes cajones de hormigón, cada uno con una altura similar a un edificio de diez plantas, forman una barrera marítima de 9,1 kilómetros.
No se trata de bloques arrojados al mar sin más. Estas estructuras se fabrican en tierra, se remolcan hasta su posición y se sumergen sobre una base preparada en el fondo marino, mientras que la última información oficial sitúa las obras de ganancia de terreno de la segunda fase en un 79,5 % al cierre de 2025 y fija su finalización prevista en 2030.
Una muralla bajo el agua
Los llamados cajones son grandes estructuras huecas de hormigón armado. Una vez colocados y estabilizados con material de relleno, contienen la tierra ganada al mar y sirven al mismo tiempo como pared del muelle, de modo que los buques pueden atracar junto a ellos.
La segunda fase de Tuas ocupa 387 hectáreas y fue diseñada para añadir una capacidad anual de 21 millones de TEU. La estructura de muelle alcanza 8,6 kilómetros, mientras que los 227 cajones forman 9,1 kilómetros de pared marítima, dos medidas distintas que a menudo se mezclan al explicar el proyecto.
¿La imagen más sencilla? Es como alinear 227 edificios de diez plantas en el borde del mar, pero sobre un terreno que antes debe dragarse, nivelarse y reforzarse. No es poca cosa.
Un puerto de otra escala
Cuando esté completo, Tuas ocupará unas 1.337 hectáreas, tendrá 66 atraques y sumará 26 kilómetros de muelles preparados para los mayores portacontenedores. Su capacidad prevista será de 65 millones de TEU al año, casi el doble de los 37,5 millones gestionados por Singapur en 2021.
Un TEU equivale a un contenedor estándar de veinte pies, de algo más de seis metros de largo. En la práctica, esa unidad permite comparar el volumen que puede mover un puerto, aunque no todos los contenedores tengan exactamente ese tamaño.
El proyecto ya está funcionando, no es solo una promesa sobre un plano. El informe anual más reciente señala que había 12 atraques operativos en diciembre de 2025, y la autoridad portuaria anunció la apertura de cuatro más durante 2026.
Máquinas sin conductor
El gran cambio estará en el movimiento diario de las mercancías. Vehículos eléctricos sin conductor transportarán los contenedores entre el muelle y las zonas de almacenamiento, mientras que las grúas automatizadas podrán supervisarse a distancia desde un centro de control.
PSA calcula que estos vehículos eléctricos pueden reducir cerca de un 50 % las emisiones de carbono frente a los tractores diésel utilizados habitualmente dentro de las terminales. «Esta colaboración nos acerca a nuestra visión de desarrollar un puerto del futuro inteligente, resiliente y sostenible», afirmó Ong Kim Pong al presentar uno de los sistemas de gestión para estas flotas.
¿Qué significa esto en la práctica? Habrá menos motores diésel circulando durante horas dentro del recinto, grúas eléctricas capaces de recuperar energía y una red inteligente que ajusta la demanda, aunque el resultado climático también dependerá de cómo se produzca esa electricidad. Además, concentrar varias terminales en Tuas debería reducir traslados innecesarios de contenedores y las emisiones asociadas.
El lado ambiental
Ganar cientos de hectáreas al mar implica intervenir sobre el fondo marino y obliga a vigilar sedimentos, agua y hábitats costeros. Antes de la primera fase, la Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur realizó una evaluación ambiental y trasladó unas 2.300 colonias de coral desde Sultan Shoal hasta zonas de las islas de St John y Sisters.
Eso no convierte la obra en inocua. La reubicación de corales y los programas de seguimiento son medidas para reducir daños, no una garantía automática de que desaparezcan todos los impactos, por lo que la evolución de los arrecifes, la calidad del agua y la sedimentación seguirá siendo una parte clave del balance ambiental.
Hay otro dato importante. Más de la mitad del material de relleno empleado en las fases 1 y 2 procede de tierras excavadas y materiales recuperados de otras obras, lo que reduce la necesidad de importar arena y evita parte de los viajes hasta zonas de vertido.
El hormigón también cuenta
La automatización puede rebajar las emisiones durante el funcionamiento, pero no borra la huella de construir 227 cajones, dragar el fondo y crear nuevas superficies. La Agencia Internacional de la Energía recuerda que el cemento sigue siendo difícil de descarbonizar porque requiere materias primas con carbono y procesos a temperaturas muy elevadas.
Por eso, llamar «verde» a un puerto exige mirar todo el ciclo de vida. Hay que contar el hormigón y el acero, la electricidad de las grúas, el combustible de los buques, los desplazamientos terrestres y las mejoras logradas al evitar esperas o viajes entre terminales.
PSA aspira a que Tuas alcance las emisiones netas cero en 2050. Es una meta, no una situación ya conseguida, y su credibilidad dependerá de datos públicos que permitan comprobar cuánto baja realmente la huella climática a medida que crece la actividad.
Lo que falta por construir
La fase 2 estaba completada en un 79,5 % al terminar 2025 y la previsión oficial más reciente sitúa el final de la ganancia de terreno en 2030. Algunas informaciones todavía citan 2027, pero ese calendario ha quedado superado por el nuevo informe de la autoridad portuaria.
El puerto completo llegará durante la década de 2040 y entonces deberá demostrar si su enorme escala, la automatización y la concentración de terminales ofrecen una mejora ambiental medible, además de más capacidad comercial.
La información oficial actualizada sobre el proyecto ha sido publicada por la Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur en su página del Puerto del Futuro.



