Un corazón gigante de casi 10 kilómetros aparece en la provincia de Buenos Aires y la NASA explica por qué su color rosa no es ningún truco visual

Imagen autor
Publicado el: 18 de marzo de 2026 a las 08:01
Síguenos
👉 Lago rosa con forma de corazón en Argentina visto desde la Estación Espacial Internacional por la NASA.

La NASA ha difundido una imagen tomada desde la Estación Espacial Internacional en la que se ve, con una claridad casi simbólica, un corazón rosa en mitad de la llanura argentina. No es un filtro ni un montaje. Es Salinas Las Barrancas, también conocida como Laguna de Salinas Chicas, un lago salado en la provincia de Buenos Aires, a unos 53 kilómetros de Bahía Blanca, cuya silueta en forma de corazón y tono rosado se aprecian incluso desde órbita.

La fotografía fue captada en enero de 2024 por un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional y publicada como imagen del día por el Observatorio de la Tierra de la NASA en febrero de 2025. Desde arriba, la laguna aparece como una figura rosa pastel rodeada de campos verdes y marrones y alcanza casi diez kilómetros en su punto más ancho. La pregunta inevitable es sencilla. Más allá de la estética, qué nos está contando este “corazón” sobre el clima, la vida y el uso de los recursos en la zona.

Un lago que aparece, desaparece y deja sal

Salinas Las Barrancas es una cuenca poco profunda cuyo fondo se encuentra por debajo del nivel del mar. Cuando llegan episodios de lluvia intensa, el agua se acumula en esta depresión y forma la laguna. Después entra en escena el otro actor clave, el fuerte sol del verano austral, que acelera la evaporación y deja al descubierto grandes planicies blancas cubiertas de cristales de sal.

En la práctica, el paisaje nunca es exactamente el mismo. Hay momentos en los que domina el agua rosada. En otros, lo que manda es la costra de sal, tan brillante que los trabajadores necesitan protección en la piel y los ojos para poder pasar horas en la superficie.

La sal no está ahí solo para la foto. Según datos de la Dirección de Turismo de Villarino y de medios locales, en Salinas Chicas se cosechan del orden de 300.000 toneladas de sal cada año, extraídas con técnicas tradicionales que se han ido adaptando con el tiempo. El producto se usa como sal de mesa y también en la industria, incluido el polo petroquímico de Bahía Blanca.

Para el lector de a pie, esto tiene una traducción directa. Parte de la sal que termina en nuestra cocina o en procesos industriales puede proceder de paisajes tan singulares como este.

Por qué el corazón es rosa

El color rosa no es pintura ni contaminación. Es biología pura. La laguna es un ambiente extremo, con concentraciones de sal muy elevadas. En estas condiciones prosperan microorganismos especializados. Uno de los más conocidos es el alga Dunaliella salina, capaz de producir carotenoides, pigmentos rojizos que tiñen el agua cuando la salinidad no es exagerada.

En temporadas húmedas, cuando entra más agua de lluvia y la sal se diluye, la Dunaliella domina y el lago adquiere tonos más rojizos o pardos. A medida que vuelve el calor y se intensifica la evaporación, la sal se concentra. El equilibrio cambia, el alga retrocede y otras arqueas y bacterias halófilas toman el relevo, reforzando ese rosa que se ve desde el espacio.

Este patrón se ha descrito en detalle en otras salinas del mundo, como las de Puerto Rico o los famosos lagos rosas de Australia, donde los científicos han comprobado que la combinación de alta salinidad, sol intenso y microorganismos pigmentados es la receta perfecta para las aguas color chicle.

En Salinas Las Barrancas la imagen de la NASA captura justo uno de esos momentos en los que el cóctel de sal y microbios convierte a la cuenca en un corazón rosa casi perfecto.

Vida en un ambiente extremo

A pesar de las condiciones duras, el entorno no está vacío. En los márgenes crecen plantas halófilas, adaptadas a suelos cargados de sal. Y en las láminas de agua y zonas encharcadas aparecen aves que dependen de estos ecosistemas, entre ellas el flamenco chileno y el cardenal amarillo, especie amenazada que todavía encuentra refugio en este paisaje.

El vínculo entre color y fauna va más allá de la estética. Muchos de los carotenoides que producen los microorganismos y que tiñen el agua acaban, a través de pequeños crustáceos y otros invertebrados, en la dieta de estas aves. En buena medida, su plumaje llamativo es un reflejo de lo que ocurre a escala microscópica en la salina.

Un termómetro sensible para el clima y la explotación

Los lagos rosas se han convertido en objeto de estudio en distintos continentes. Investigaciones en Australia han mostrado que cambios en las lluvias y en la evaporación ligados al calentamiento global pueden diluir la sal y hacer que estos lagos pierdan temporalmente su color. En otros casos, la sobreexplotación de sal ha reducido tanto la salinidad que los microorganismos responsables del tono rosa han sido desplazados por otras algas y el paisaje ha cambiado por completo.

No hay por ahora un estudio específico que relacione Salinas Las Barrancas con estos impactos, pero la experiencia acumulada en otros puntos del planeta lanza un aviso razonable. Ecosistemas tan extremos como este son también muy sensibles a cualquier alteración del equilibrio entre agua, sal y vida microscópica.

Al final, el “corazón rosa” que ha enamorado a medio mundo en redes no es solo una curiosidad desde la Estación Espacial Internacional. Es un recordatorio de cómo el clima, la economía local y la biodiversidad se entrelazan en un mismo paisaje. Y de que incluso algo tan cotidiano como la sal que usamos a diario depende de procesos naturales delicados que, vistos desde el espacio, dibujan formas tan sugerentes como este corazón.

La nota original del Observatorio de la Tierra de la NASA sobre esta imagen ha sido publicada en A Pair of Hearts.

Foto: NASA


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario