Investigadores confirman que la Tierra lleva teniendo dos lunas casi 100 años y que abandonará el planeta en el año 2083

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Publicado el: 20 de marzo de 2026 a las 18:49
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Luna llena vista desde la Tierra mientras científicos descubren el asteroide 2025 PN7 como cuasiluna

La Tierra tiene un nuevo compañero de viaje, aunque no vayas a verlo al mirar al cielo nocturno. Se trata del asteroide 2025 PN7, una pequeña roca espacial de unos 20 a 30 metros de diámetro que se mueve casi al ritmo de nuestro planeta y que se ha ganado la etiqueta de «cuasiluna». Los cálculos muestran que nos ha estado acompañando desde hace al menos seis décadas y que seguirá en esta configuración durante algo más de un siglo en total.

Entonces, ¿tenemos de verdad dos lunas? No exactamente. A diferencia de la Luna de toda la vida, 2025 PN7 no está atado gravitacionalmente a la Tierra. En realidad orbita al Sol, pero su trayectoria es tan parecida a la nuestra que, visto desde aquí, parece que describe bucles alrededor del planeta. Es lo que se conoce como un cuasi satélite, un tipo de órbita en resonancia 1 a 1 con la Tierra.

El asteroide fue detectado el 2 de agosto de 2025 por el telescopio Pan‑STARRS 1, en el observatorio de Haleakalā, en Hawái. Al revisar imágenes de archivo, los astrónomos comprobaron que ya aparecía en datos de 2014 y que llevaba décadas siguiendo prácticamente la misma danza orbital que nuestro planeta. El astrónomo Carlos de la Fuente Marcos, de la Universidad Complutense de Madrid, resume el estado de la cuestión con prudencia científica al recordar que, sobre su origen, «por ahora solo podemos especular».

Los números ayudan a ponerlo en contexto. 2025 PN7 pertenece al grupo de asteroides Arjuna, con una órbita muy similar a la de la Tierra y una inclinación de apenas unos pocos grados. En su punto más cercano puede situarse a unos 299 000 kilómetros del planeta, comparable a la distancia media de la Luna, y en el más lejano se va a decenas de millones de kilómetros. Aun así, los modelos indican que no hay riesgo de impacto en las próximas décadas, algo importante en un momento en que la vigilancia de objetos cercanos a la Tierra es clave para la seguridad planetaria.

Para la ciencia, esta «segunda Luna» discreta es mucho más que una curiosidad viral. Las cuasilunas funcionan como laboratorios naturales para estudiar cómo se mueven las rocas cercanas a la Tierra, cómo se capturan temporalmente y cómo podrían aprovecharse en futuras misiones, tanto para ensayar tecnologías de defensa como para explorar recursos en el espacio cercano. Otros investigadores incluso han planteado si 2025 PN7 podría ser un fragmento de la antigua misión soviética Zond 1, lo que abriría el debate sobre cuánto «basura espacial» puede camuflarse entre estos pequeños cuerpos.

Lo que sí está claro es que el entorno de la Tierra es mucho más dinámico de lo que parece cuando solo pensamos en la Luna grande. Hay minilunas que vienen y van y cuasilunas como 2025 PN7 que nos acompañan durante décadas sin que lo notemos en el cielo ni en las mareas. 

El estudio que confirma el carácter de cuasisatélite de 2025 PN7 ha sido publicado en Research Notes of the American Astronomical Society.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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