Científicos desarrollan la primera batería cuántica con carga ultrarrápida del mundo basada en el proceso de «superabsorción»

Imagen autor
Publicado el: 3 de abril de 2026 a las 12:42
Síguenos
Prototipo de batería cuántica de CSIRO con microcavidad capaz de carga ultrarrápida mediante superabsorción.

Esperar a que cargue el móvil o ver cómo un coche eléctrico “chupa” kilovatios durante minutos es parte del paisaje moderno. Pero un equipo australiano acaba de demostrar algo que, hasta hace poco, sonaba más a teoría que a tecnología real, una batería cuántica que se carga más rápido cuanto más grande es. 

aLa idea no es que mañana vayamos a cargar en segundos en la gasolinera de siempre. La conclusión importante es otra, ya existe un prototipo que completa el ciclo de cargar, almacenar y descargar energía usando efectos cuánticos a temperatura ambiente, y eso abre una puerta interesante para el almacenamiento energético del futuro.

Un prototipo que ya hace el ciclo completo

El dispositivo lo ha desarrollado la agencia científica CSIRO junto con la Universidad de Melbourne y RMIT, y lo han presentado como una prueba de concepto operativa. El trabajo se ha publicado en la revista Light: Science & Applications, dentro del grupo Nature.

Una de las claves es que no se trata de una pila “de toda la vida”. Es un sistema en capas, muy pequeño, construido como una microcavidad orgánica y cargado de forma inalámbrica con un láser, algo más cercano a un componente fotónico que a una batería de litio comercial.

Para comprobar lo que pasaba durante la carga, el equipo utilizó técnicas de espectroscopia ultrarrápida en el laboratorio de láseres ultrarrápidos de la Universidad de Melbourne. Dicho de forma simple, midieron procesos que ocurren a escalas de tiempo extremadamente cortas y confirmaron el comportamiento de carga rápida.

Qué significa eso de “superabsorción”

En una batería convencional, la carga se apoya en reacciones químicas y en cómo se mueven los iones dentro del material. Aquí el “truco” está en aprovechar fenómenos cuánticos como la superposición y el entrelazamiento para que el sistema absorba energía de manera colectiva, en un evento de “superabsorción”.

Imagina una grada que aplaude a la vez, en lugar de gente dando palmadas sueltas sin coordinación. En esta batería cuántica, muchas “unidades” del sistema se comportan como un conjunto y eso permite que la energía entre de forma más eficiente que en un proceso clásico, según describe el propio estudio.

En la práctica, el equipo usó una microcavidad (un “sándwich” óptico) ajustada para acoplar luz y materia con fuerza. Dentro hay moléculas orgánicas (como la ftalocianina de cobre, CuPc) y capas que ayudan a extraer esa energía en forma de corriente eléctrica, lo que convierte la demostración en algo más cercano a un sistema funcional.

La parte contraintuitiva que ha sorprendido a todos

Lo más llamativo es que la carga se acelera cuando el sistema crece. Dicho tal cual suena, “las baterías cuánticas cargan más rápido a medida que se hacen más grandes”, algo que el responsable del proyecto, el Dr James Quach, califica de “completamente contraintuitivo” comparado con las baterías actuales.

El artículo científico entra en el detalle matemático, pero la idea base es sencilla. Cuando muchas moléculas se acoplan colectivamente a la luz, la velocidad de carga mejora con el tamaño del conjunto, y el estudio lo describe como un comportamiento “superextensivo” en el que la respuesta escala más que proporcionalmente.

Para comprobarlo, fabricaron ocho dispositivos y variaron el número de moléculas absorbentes en rangos del orden de 10^14. Ese cambio les permitió ver cómo la arquitectura y el tamaño afectaban al rendimiento y a la extracción de energía como corriente.

Por qué esto importa en energía y clima

La pregunta lógica es qué tiene que ver una batería cuántica de laboratorio con la transición energética, el CO2 o la movilidad eléctrica. La respuesta es que el almacenamiento y la velocidad de carga son dos cuellos de botella reales, tanto para integrar renovables en red como para hacer más cómoda la vida con vehículos eléctricos, y ahí cualquier salto tecnológico tiene potencial.

El propio estudio apunta a un terreno muy concreto, la conversión de luz en carga eléctrica con un rendimiento que escala de forma superlineal, incluso con iluminación de baja intensidad. Eso conecta con una idea interesante, sistemas que recolectan energía en condiciones “no perfectas” (cuando no hay un solazo ideal) y que podrían alimentar sensores, electrónica o arquitecturas energéticas más eficientes.

Y si lo llevamos al día a día, ¿qué significaría para alguien que hace números con la factura de la luz o que se desespera en un punto de carga en carretera? En buena parte, significaría menos tiempo esperando y más flexibilidad, aunque hoy por hoy esto sigue siendo una promesa a futuro, no una solución lista para el mercado.

El gran reto sigue siendo almacenar durante más tiempo

Aquí viene el matiz que conviene tener claro para no caer en titulares engañosos. El prototipo retiene la energía durante un tiempo mucho mayor que el que tarda en cargarse, y CSIRO habla de una diferencia de seis órdenes de magnitud entre carga y retención.

Aun así, el propio artículo científico sitúa esas escalas en un rango de decenas de nanosegundos en su sistema, porque la energía se “aparca” en estados excitados metastables. En otras palabras, es un avance enorme para demostrar el concepto y cerrar el ciclo, pero todavía está lejos de almacenar durante segundos, minutos u horas como exige una batería comercial.

Por eso Quach lo dice sin rodeos, el siguiente paso es alargar el tiempo de almacenamiento de energía para acercarse a algo viable fuera del laboratorio. RMIT y CSIRO también señalan que queda trabajo por hacer antes de hablar de aplicaciones reales, aunque el hito de haber demostrado el ciclo completo ya es un cambio de fase en este campo.

El estudio científico más reciente se ha publicado en Light: Science & Applications.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario