La NASA celebra un logro colosal en Marte: el rover Curiosity ha llegado a la zona que puede cambiar la historia y ahora solo tiene que avanzar 54 metros más

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Por HoyECO
Publicado el: 6 de abril de 2026 a las 22:01
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Paisaje de Marte en el cráter Gale donde el rover Curiosity investiga formaciones boxwork relacionadas con agua subterránea.

Curiosity, el rover que recorre el cráter Gale, ha encontrado un punto especialmente estable para trabajar sin sobresaltos. La NASA lo explicó en una actualización de la misión publicada el 20 de junio de 2025, donde bautizó el lugar como «Laguna del Bayo» y señaló que el equipo ya analizaba una roca objetivo llamada «Tarija».

No parece gran cosa, pero en el planeta rojo un apoyo firme lo cambia todo. Esta parada se conecta con una de las preguntas más interesantes del momento en el monte Sharp, qué cuentan las formaciones tipo «boxwork», esas redes de crestas que desde órbita recuerdan a una telaraña y que podrían estar ligadas a antiguos flujos de agua subterránea.

Un punto estable cambia todo

En la Tierra, una mesa que cojea se arregla con un papel doblado y listo. En Marte, si un rover queda ligeramente inclinado, colocar instrumentos sobre una roca puede ser arriesgado y el dato puede perder precisión. Por eso el equipo celebró que Curiosity terminara en un «aparcamiento» seguro.

La misión cuenta que Curiosity acabó «en uno de los puntos más seguros y estables» de toda su expedición, lo bastante como para apoyar el APXS sobre la roca y trabajar con calma. Gracias a ese terreno benigno, los ingenieros también planificaron un avance de 54 metros hacia el siguiente lugar. Son cifras pequeñas en un mapa, pero enormes cuando todo depende de la tracción.

Tarija y las herramientas de Curiosity

La roca «Tarija» se está analizando con una combinación clásica del rover. El APXS, colocado directamente sobre la superficie, recoge datos de composición química, mientras ChemCam usa un láser para estudiar minerales a distancia. Mastcam y MAHLI aportan imágenes que ayudan a ver texturas, capas y fracturas con más detalle.

¿Para qué sirve juntar todo esto? Según el equipo, para seguir la química del lecho rocoso que podría «albergar» las futuras estructuras boxwork hacia las que se dirigen. Además, Mastcam prepara mosaicos del terreno cercano y ChemCam documenta afloramientos ya observados, como «Mishe Mokwa».

Boxwork, la pista que deja el agua

En Marte, el boxwork se presenta como crestas bajas con huecos arenosos entre medias. La NASA describe estas redes como estructuras que se cruzan durante kilómetros y que, de cerca, forman un relieve de unos 1 a 2 metros de altura en algunos tramos.

La explicación apunta a un proceso lento y muy «de geología». El agua subterránea habría circulado por grietas, dejando minerales que endurecieron esas zonas, y después el viento fue comiéndose la roca más blanda hasta dejar las crestas en relieve. La NASA lo resume en un gran panorama tomado el 26 de septiembre de 2025 (sol 4.671), compuesto por 179 fotos unidas para mostrar el paisaje en color natural.

Lo que sugieren las «telarañas» de Marte

Lo más llamativo es que estas formaciones podrían indicar agua subterránea actuando en una fase más tardía de lo esperado. En su nota de prensa del 23 de febrero de 2026, el JPL explica que la red de crestas sugiere que el agua fluyó aquí «más tarde de lo que los científicos esperaban», lo que reabre el debate sobre cuánto tiempo pudieron existir condiciones habitables para microbios, sin que eso sea una prueba de vida.

También hay detalles que, de momento, se resisten. Curiosity confirmó que unas líneas oscuras vistas desde órbita eran fracturas centrales, lo que encaja con la idea de minerales concentrándose en grietas. Pero al mismo tiempo apareció un patrón de nódulos abultados en zonas inesperadas, y la científica Tina Seeger reconoce que aún «no pueden explicar del todo» por qué salen justo ahí.

Polvo, ruedas y el siguiente tramo

Mientras analiza rocas, Curiosity sigue midiendo el entorno. En «Laguna del Bayo» el plan incluyó una medida de polvo atmosférico con Mastcam (tau) y un sondeo de remolinos con Navcam, además de instrumentos ambientales habituales como DAN, REMS y RAD. Esto ayuda a entender mejor un planeta donde el polvo influye en visibilidad, desgaste y planificación de futuras misiones.

Después del alto, la ruta continúa con ese avance de 54 metros y con ciencia más autónoma, con ChemCam eligiendo objetivos por sí sola y MARDI mirando el suelo bajo las ruedas. Una ingeniera del JPL, Ashley Stroupe, explica que a veces el boxwork «se siente como una autopista», pero luego toca bajar a los huecos y vigilar que las ruedas no patinen en la arena, probando caminos hasta dar con el bueno. Y así, metro a metro, Marte va soltando pistas.

La nota de prensa oficial se ha publicado en NASA Jet Propulsion Laboratory.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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