Mientras España lleva años debatiendo sin decidirse, Francia da una lección convirtiendo depuradoras en una reserva estratégica para reforzar los embalses

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Publicado el: 6 de junio de 2026 a las 12:46
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Planta de tratamiento de aguas del proyecto Jourdain en Francia para reutilizar agua depurada y reforzar embalses.

Francia ha decidido mirar a sus depuradoras de otra manera. En la Vendée, una zona atlántica con mucha presión turística en verano, el agua que antes terminaba en el océano empieza a verse como una reserva estratégica frente a la sequía.

El proyecto se llama Jourdain y su objetivo es reutilizar aguas residuales ya tratadas para reforzar una reserva destinada a producir agua potable. No se trata de beber agua salida directamente de una depuradora. La clave está en hacerlo de forma indirecta, con varias barreras técnicas, ambientales y sanitarias antes de que el agua llegue al grifo.

Una reserva inesperada

El programa Jourdain está impulsado por Vendée Eau y cuenta con la colaboración de Veolia. La propia entidad pública francesa lo presenta como un proyecto pionero en Francia y Europa para reutilizar aguas residuales tratadas en la alimentación de una reserva que sirve para producir agua potable.

La situación de partida ayuda a entenderlo. En Vendée, 9 de cada 10 litros de agua potable proceden de aguas superficiales, muy sensibles a las sequías. Cuando llega el verano, con más turistas, más consumo y menos lluvia, la tensión se nota. Y no poco.

Jacky Dallet, presidente de Vendée Eau, lo resume con una frase sencilla en la web oficial del proyecto. «El agua es preciosa». No es una declaración vacía. En ese territorio, las autoridades temen un déficit de más de 8 millones de metros cúbicos de agua en un año seco de aquí a 2050, con cerca de 100 000 habitantes afectados.

Cómo funciona Jourdain

El agua procede de la estación depuradora de Les Sables d’Olonne. Hasta ahora, una parte de ese recurso acababa vertida en el Atlántico tras su tratamiento. Con Jourdain, se recupera una parte, se afina con tecnología avanzada y se conduce hacia el entorno del Jaunay.

El tratamiento incluye ultrafiltración, ósmosis inversa de baja presión, desinfección ultravioleta y cloración. Según Vendée Eau, este proceso busca eliminar pesticidas, residuos de medicamentos, PFAS, virus y bacterias antes de que el agua avance por el sistema.

Después llega una parte menos llamativa, pero muy importante. El agua viaja por 27 kilómetros de tuberías hasta una zona de transición vegetalizada. Allí pasa por balsas, filtros, arroyos y estanques para reoxigenarse, remineralizarse y mezclarse después con el agua de la reserva del Jaunay.

La clave está en el embalse

Aquí está el matiz que cambia la conversación. El agua no entra directamente en una red de consumo humano tras salir de la depuradora. Primero se incorpora a una reserva superficial, se mezcla con el recurso natural y después pasa por la planta de potabilización.

En la práctica, funciona como una vuelta controlada al ciclo del agua. Es algo parecido a lo que ya ocurre en muchos ríos, donde aguas depuradas se vierten aguas arriba y más tarde pueden ser captadas para potabilización. La diferencia es que aquí se hace de forma planificada, medida y vigilada.

Veolia señala que la fase experimental trata 150 metros cúbicos por hora, una cuarta parte de los vertidos urbanos de la zona. Si el proyecto recibe las autorizaciones necesarias, desde 2027 podría alcanzar los 600 metros cúbicos por hora y aportar hasta 1,5 millones de metros cúbicos entre mayo y octubre en años secos.

La comparación con España

La lectura rápida sería decir que Francia está dando una lección a España. Pero conviene afinar. España no parte de cero. De hecho, lleva años reutilizando agua regenerada para riego agrícola, usos urbanos, industria o usos ambientales, y en 2024 aprobó un nuevo Reglamento de reutilización del agua.

La diferencia está en el tipo de uso. El caso francés se atreve con una reutilización potable indirecta ligada a una reserva superficial. Es un terreno especialmente sensible, porque afecta a la confianza del ciudadano. ¿Quién no se haría preguntas al escuchar que el agua viene de una depuradora?

En España, el Real Decreto 1085/2024 prohíbe con carácter general la reutilización de aguas para consumo humano directo, salvo situaciones de catástrofe, aunque regula otros usos y contempla destinos ambientales como la recarga de acuíferos o el apoyo a humedales. Por eso el debate no es solo técnico. También es legal, sanitario y social.

La sequía cambia las reglas

Francia ha acelerado este tipo de soluciones dentro de su Plan Eau. El Gobierno francés quiere desarrollar 1000 proyectos de reutilización antes de 2027 y multiplicar por diez el volumen de aguas residuales tratadas reutilizadas para otros usos de aquí a 2030.

El motivo es fácil de entender. Las sequías ya no se resuelven solo esperando a que llueva. Hace falta reducir fugas, ahorrar, desalar donde tenga sentido, reutilizar mejor y dejar de tratar el agua dulce como si fuera infinita.

En zonas costeras, la idea resulta todavía más potente. Si una depuradora vierte agua dulce tratada al mar, ese volumen desaparece del sistema terrestre. Recuperarlo antes de que se pierda puede dar margen en los meses más difíciles, esos en los que la factura del agua y las restricciones empiezan a preocupar de verdad.

Lo que falta por comprobar

Jourdain no es una solución mágica contra la sequía. Vendée Eau lo define como una fase demostradora antes de un despliegue a gran escala. El seguimiento reforzado previsto entre 2025 y 2028 debe servir para comprobar impactos ambientales, seguridad sanitaria, aceptación social y posible evolución normativa.

La vigilancia será decisiva. Según la web oficial, el proyecto prevé unas 30 000 analíticas cada año en el conjunto de la cadena. Ese dato importa, porque la confianza en este tipo de sistemas no se gana con grandes anuncios, sino con controles repetidos y resultados transparentes.

Si funciona, el modelo podría replicarse en otras zonas con depuradoras costeras y embalses cercanos. No sustituye al ahorro ni a una buena planificación del agua. Pero sí añade una pieza más a un puzle que España, Francia y el resto de Europa van a tener que resolver con menos lluvia garantizada y más demanda en los meses críticos.

La información oficial del programa Jourdain ha sido publicada en la página de Vendée Eau.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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