Tres licaones machos de la manada Mayukuyuku, en el Parque Nacional de Kafue (Zambia), dejaron su grupo en 2025 y, a 1 de abril de 2026, sumaban 4126 km recorridos, el trayecto más largo registrado para un licaón. Lo describe un estudio publicado el 13 de septiembre en la revista Ecology por Scott Creel, de la Universidad Estatal de Montana y del Zambian Carnivore Programme, junto a otros 27 autores.
Su recorrido supera en 234 km, un 6 % más, los 3892 km del anterior récord, que iba de Loliondo, en el Serengeti, al Parque Nacional de Tsavo West, en Kenia. Los tres machos acabaron instalándose en lo alto de la Gran Escarpa del Rift.
Una manada con demasiados jóvenes
Los licaones (Lycaon pictus), también llamados perros salvajes africanos, viven en manadas cooperativas en las que normalmente solo crían un macho y una hembra dominantes. Los subordinados pueden esperar su turno o marcharse en busca de pareja, algo que se llama dispersión y que es más frecuente a los 2 y 3 años, sobre todo cuando muchos jóvenes del mismo sexo llegan juntos a esa edad.
Kafue es el mayor parque nacional de Zambia, con 22.400 km², y la organización African Parks lo gestiona desde 2022 junto al Gobierno zambiano. La región también interesa a los geólogos, porque el helio de sus manantiales termales indica que el Rift de Kafue está activo.
Antes de las salidas, la manada Mayukuyuku tenía 18 adultos y añojos. En julio de 2025 se fueron cuatro hembras de tres años y, dos semanas después, los tres machos, de la misma edad. Con tantos jóvenes, los autores consideran que esas salidas eran de esperar.
Tres ciudades y 200 km de vuelta atrás
Las hembras, que pronto se quedaron en tres, pasaron varias semanas en el área de gestión de fauna (GMA) de Lunga Lushwishi, una zona de amortiguación con menos protección que un parque nacional. Los machos se fueron hacia el este por terrenos sin protección, en una región con una huella humana relativamente alta.
Los dos grupos llegaron a las afueras de Kabwe (288.598 habitantes), Kitwe (665.961) y Ndola (627.503). Cada encuentro con una ciudad los hizo volver por donde habían venido, y tras subir hasta Ndola los machos repitieron hacia el sur su rastro anterior casi exactamente durante 200 km.
El 18 y el 19 de septiembre, machos y hembras volvieron a encontrarse en una zona sin protección a 72 km de Kitwe y a 78 km de Ndola. Para entonces, ellas llevaban 1404 km recorridos y ellos, 1203. Según los autores, los licaones tienen una gran capacidad para localizarse unos a otros por el olor.
Un lazo de alambre cerca de Kabwe
Los dos grupos se separaron al cabo de un día. El 10 de octubre, las hembras llegaron a un pequeño bosque cerca de Kabwe, con 1899 km a sus espaldas. Allí, la hembra que llevaba el collar iba y volvía una y otra vez a un mismo punto, un patrón raro en la especie, y los investigadores deducen que una de sus hermanas había quedado atrapada.
El 23 de octubre murió también la hembra del collar, probablemente en otro lazo. Alguien le había cortado el collar con un cuchillo. De la tercera hermana no se sabe nada.
Un lazo es un cable de alambre con un nudo corredizo que los furtivos colocan en los senderos para conseguir carne de monte. «Los licaones no están adaptados para evitar los lazos de alambre y se resisten mucho a abandonar a compañeros heridos», escriben los autores. En 2024, el Zambian Carnivore Programme hizo más de 4300 revisiones de lazos y rescató a 5 licaones.
Embalses, una carretera y 2356 km
Tras dejar a las hembras, los machos volvieron al sur por la misma ruta, evitaron la Great North Road, rodearon Kabwe por el este y bordearon dos grandes embalses que no se pueden cruzar en 20 a 30 km.
El 9 de noviembre alcanzaron las GMA de Chisomo y Petauke, bien conectadas con el Parque Nacional de South Luangwa. En los seis días siguientes, sus rutas pasaron a 1,6 km de las de cuatro hembras de la manada Kasweta, que también habían salido de South Luangwa. Ellas llevaban 1538 km y los machos, 2356, desde territorios natales separados por 546 km en línea recta.
Un récord que no garantiza cachorros
«Llegar es media batalla», escriben Creel y sus coautores, porque la inmigración sigue siendo difícil y peligrosa, y los grupos no se quedaron juntos. Los machos de Mayukuyuku se desviaron 107 km al suroeste y, a 1 de abril, se habían asentado en la GMA de Luano, en el ecosistema del valle de Luangwa.
La serie había empezado con EWD-1355, una hembra que en octubre de 2021 dejó la manada Luamfwa, en South Luangwa, recorrió más de 2300 km hasta Mozambique y vuelta, y murió en junio de 2022 en un lazo de alambre.
Entre los cuatro grupos descritos, los licaones recorrieron 9863 km, el doble de los 4860 km de la I-90, la autopista que cruza Estados Unidos y en la que un puente para fauna ya suma 10.000 cruces. Aun así, según el estudio, esos viajes han aportado poca conectividad genética o demográfica, porque los licaones suelen pelear, a menudo a muerte, con desconocidos, y entrar en una manada nueva a menudo fracasa.
Para los autores, proteger los corredores que conectan las poblaciones bastión debería ser una alta prioridad. Un 40 % de Zambia tiene alguna protección para la fauna, pero no todos los corredores están protegidos. La UICN tiene directrices para conservar esa conectividad, y el caso recuerda al de un joven jaguar macho fotografiado a 2200 metros en la Sierra del Merendón, en Honduras.
Pocos grupos seguidos y ningún dato de cría
El trabajo es una nota breve de la sección The Scientific Naturalist de Ecology y se basa en el seguimiento de unos pocos grupos, no en un análisis de toda la población. El GPS dice por dónde pasaron los licaones, pero no si llegaron a criar, y que los tres machos se asentaran en Luano no demuestra que vayan a formar una manada ni a tener cachorros.
Los datos brutos de localización no se publican, porque se trata de una especie en peligro. Los autores avisan, además, de que si crecen las poblaciones dentro de las áreas protegidas saldrán más animales fuera de ellas, lo que abre la posibilidad de más conectividad, pero también de conflictos entre personas y fauna.
El estudio completo se ha publicado en Ecology.
Foto: Robin Cafolla / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)









