En plena fiebre por la fotovoltaica, Alemania está recordando algo que a veces se olvida. No todos los paneles solares sirven para producir electricidad. También existen los colectores solares térmicos, una tecnología menos llamativa, pero muy útil para calentar agua y apoyar la calefacción de una vivienda sin tirar tanto de gas o gasóleo.
La clave está en su eficiencia. En condiciones favorables, cuando la diferencia entre la temperatura del colector y la del exterior es pequeña, estos equipos pueden acercarse al 90 % de rendimiento. Pero hay matiz. No es una carrera directa contra la fotovoltaica, porque una tecnología produce calor y la otra electricidad. Y eso cambia mucho la comparación.
No son fotovoltaicos
Un panel fotovoltaico convierte la luz del sol en electricidad. Un colector solar térmico hace otra cosa bastante más directa. Captura la radiación solar y la transforma en calor para calentar agua sanitaria o apoyar el sistema de calefacción.
En la práctica, esto significa que no alimenta la lavadora ni carga el móvil. Trabaja en algo más cotidiano, como la ducha, el grifo de la cocina o el depósito de agua caliente. Puede sonar menos futurista, pero en una casa real el agua caliente pesa en la factura.
Por eso el dato del 80 % o 90 % llama tanto la atención. Un colector térmico no tiene que convertir el sol en electricidad, transportarla y luego volver a transformarla en calor. Lo aprovecha casi en el mismo punto donde se necesita.
Alemania sigue arriba
Alemania tiene una de las mayores bases instaladas de solar térmica de Europa. Según los datos de la Asociación Solar Alemana, a finales de 2025 había unos 2,55 millones de sistemas solares térmicos en el país, con cerca de 21,73 millones de m² de superficie de colectores.
Esa red de instalaciones produjo alrededor de 9,5 TWh de calor en 2025 y evitó unas 2,5 millones de toneladas de CO2 equivalente. No es una cifra menor. Es calor renovable que no sale de una caldera fósil en miles de viviendas.
Pero conviene no exagerar. La nueva instalación en 2025 fue inferior a 20 000 sistemas, con unos 0,15 millones de m² añadidos. Es decir, Alemania no vive ahora un boom descontrolado, sino que conserva un parque enorme y sigue usando una tecnología que ya tenía muy asentada.
Por qué interesa
La solar térmica encaja muy bien donde hay consumo constante de agua caliente. La Agencia Federal alemana de Medio Ambiente explica que una instalación para cuatro personas suele necesitar unos 6 m² de colectores planos y un acumulador de unos 300 litros. Con ese tamaño puede cubrir en torno al 60 % del agua caliente anual.
Esa misma referencia calcula que 6 m² generan unos 2000 kWh térmicos al año y evitan aproximadamente 495 kilos de gases de efecto invernadero. Dicho de forma sencilla, no hace magia en invierno, pero en primavera y verano puede quitar mucho trabajo a la caldera. Y eso se nota.
Además, Alemania la mantiene dentro de sus ayudas a la calefacción eficiente. La KfW incluye las instalaciones solar térmicas entre las tecnologías financiables y el programa federal BEG contempla una ayuda base del 30 %, con una subida máxima hasta el 70 % si se cumplen determinados bonos y condiciones.
El contraste polaco
El caso de Polonia muestra el otro lado de la historia. Allí, la fotovoltaica se ha impuesto de forma abrumadora en las microinstalaciones renovables. El regulador energético polaco señala que, a finales de 2023, había más de 1,4 millones de microinstalaciones conectadas a la red, con casi 11,3 GW de potencia, y que más del 99,9 % usaban energía solar fotovoltaica.
La solar térmica, en cambio, quedó más atrás. En la tabla internacional de Solar Heat Worldwide 2025, Alemania aparece con 15 818 MW térmicos de colectores de agua en operación en 2023, mientras que Polonia figura con 2476 MW térmicos. La diferencia es enorme.
Eso no significa que la tecnología sea mala. Más bien enseña que las ayudas, la moda de mercado y la facilidad de vender electricidad a la red han empujado a muchas familias hacia la fotovoltaica y las bombas de calor. Al final, la energía también se decide en el tejado, pero con la calculadora en la mano.
El dato global
A escala mundial, la solar térmica sigue siendo mucho más grande de lo que parece cuando solo miramos los tejados con fotovoltaica. A finales de 2024 había 544 GW térmicos en operación, equivalentes a 777 millones de m² de colectores. Esa capacidad produjo 443 TWh de calor y evitó 153,5 millones de toneladas de CO2.
El mercado, eso sí, no crece en línea recta. La nueva capacidad instalada en 2024 fue de 17,8 GW térmicos, o 25,4 millones de m², un 14 % menos que el año anterior. A cambio, ganan peso las instalaciones grandes para redes de calor, edificios públicos, comercios e industria.
Ahí puede estar parte del futuro. No solo en una vivienda unifamiliar, sino en hoteles, bloques de pisos, polideportivos o industrias que necesitan calor a baja y media temperatura todos los días. Menos humo, menos gas y una factura más estable.
Qué mirar antes de instalar
Antes de montar colectores solares térmicos hay que mirar el tejado, la orientación, el espacio disponible y el consumo real de agua caliente. La Agencia Federal alemana de Medio Ambiente recomienda una planificación individual, porque la rentabilidad depende del edificio, del sistema de calefacción actual y del precio de la energía.
La mejor pista es sencilla. Cuanta más agua caliente se use durante buena parte del año, más sentido tiene la instalación. Para una casa con varias personas, una pensión, un pequeño hotel o una instalación deportiva, el calor solar puede trabajar muchas horas. En una vivienda con poco consumo, quizá no tanto.
El informe completo ha sido publicado en Solar Heat Worldwide 2025.












