Un estudio de la Universidad de Oxford y la Sociedad Zoológica de Londres, publicado en Marine Pollution Bulletin, calcula que el 54,1 % de la basura pesquera que llega al grupo de islas del atolón de Aldabra, en Seychelles, sale de la zona económica exclusiva del propio país. En sus playas se acumulan cientos de toneladas de plástico.
En marzo de 2019, un equipo de Oxford y de la Seychelles Islands Foundation, la fundación pública que gestiona el atolón, pasó cinco semanas recogiendo basura y sacó 25 toneladas de plástico, apenas el 5 % de lo que había. April Burt, que dirigía la misión y firma ahora el nuevo estudio, comprobó que la mayor parte, en peso, eran boyas, cuerdas y redes.
Un atolón remoto lleno de redes y chanclas
Aldabra está en el océano Índico, al norte de Madagascar, y figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1982. No tiene población permanente y allí vive la mayor población de tortugas gigantes del mundo, unas 152.000 según la Unesco. Es un caso parecido al de Tetiaroa, el atolón de la Polinesia que compró Marlon Brando y hoy es un santuario de tortugas.
Tras la limpieza de 2019 quedaban unas 513 toneladas de basura y 360.000 chanclas sueltas, y retirarlo todo costaría unos 4,68 millones de dólares, según la nota de la Universidad de Oxford del 10 de septiembre de 2020.
«La mayor sorpresa fue que, en peso, la composición estaba dominada por residuos de la industria pesquera», explicó entonces Burt. Según sus cálculos, el 83 % de la basura que queda en Aldabra está relacionado con la pesca.
El estudio de 2020 mostraba una tortuga gigante muerta dentro de un bidón de plástico y excrementos de tortuga con trozos de chancla. En otra isla remota, en pleno Atlántico, las tortugas verdes entierran plástico al cavar sus nidos.

Miles de millones de partículas virtuales
El nuevo trabajo lo firma Alex Albinski, del Departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford, con Burt y otros tres autores. El equipo usó las posiciones por satélite (el sistema AIS) de pesqueros y mercantes entre 2018 y 2022, partiendo de que cuantas más horas pasa un barco en una zona, más basura puede perder allí.
Luego soltó partículas virtuales, que hacían de plástico flotante, en un modelo de corrientes del Índico occidental, y siguió unos 6600 millones de trayectorias liberadas mes a mes entre 1993 y 2018.
Más de la mitad sale de aguas de Seychelles
La zona económica exclusiva es la franja de hasta 200 millas náuticas (unos 370 km) en la que un país controla recursos como la pesca; la de Seychelles cubre 1.374.000 km².
Dentro de esas aguas nace el 54,1 % de la basura pesquera que llega al grupo de Aldabra, el 65,7 % de la que alcanza las islas Amirantes e Interiores y el 49,6 % de la que acaba en Coëtivy. Gran parte del resto viene de aguas internacionales, y en Aldabra un punto caliente al este, cerca de Farquhar, Agalega y los bancos de Mauricio, reúne más del 30 % del riesgo.
Los autores advierten de que las islas seguirán recibiendo un tonelaje considerable de residuos pesqueros de buques locales «a menos que se logre una reducción efectiva en el origen».
La basura de los mercantes llega sobre todo por la ruta más transitada del Índico occidental, entre Sudáfrica y el mar de China Meridional. De 470 botellas de PET recogidas en 2019, en 45 se pudo leer el país de fabricación y veintiuna eran de China. Para los autores, lo más probable es que se tiraran desde barcos de esa ruta.
Los dispositivos atuneros con dueño español
Los dispositivos de concentración de peces, o DCP, son estructuras flotantes, a menudo con redes, que los atuneros cerqueros dejan a la deriva para atraer bancos de atún. Muchos se pierden y acaban encallados en los arrecifes.
Un informe presentado en 2015 a la Comisión del Atún para el Océano Índico por la Island Conservation Society registró 214 DCP entre 2011 y 2015 en siete islas exteriores de Seychelles. Solo se pudo identificar el barco de 115, y como los de bandera seychelense también pertenecían a empresas con sede en España, el 76 % procedía de buques de propiedad y gestión españolas.
Ese 76 % sale de una muestra de hace una década, pero el nuevo estudio lo cita y concluye que sus resultados tienen implicaciones importantes para las pesquerías europeas que usan DCP a la deriva.
El nuevo protocolo con la Unión Europea
Burt ya pidió en 2020, por el atún que Seychelles vende a la UE, que hubiera «alguna compensación por el daño que se está causando».
El protocolo pesquero entre la UE y Seychelles para 2026-2030, publicado en el Diario Oficial de la UE el 11 de agosto de 2026, autoriza a 30 atuneros cerqueros y 8 palangreros europeos. La UE pagará 5.750.000 euros al año, y cada cerquero, 2,5 euros por tonelada de arqueo bruto al fondo medioambiental del país. El texto obliga a usar DCP con materiales naturales o biodegradables y a recuperarlos en aguas de Seychelles.
Los autores piden aplicar de forma más estricta el principio de «quien contamina paga» para que Seychelles recupere parte del coste de limpiezas periódicas, y hacer cumplir a los mercantes el anexo V del convenio MARPOL, sobre basura de buques. En tierra, la UE prohibirá desde el 21 de noviembre exportar residuos plásticos fuera de la OCDE.
Mientras tanto, la Seychelles Islands Foundation, la Unesco y la organización Plastic Odyssey preparan una gran limpieza en Grande Terre, la isla principal del atolón, desde finales de 2027. «Proteger Aldabra es proteger un símbolo de la resiliencia de la naturaleza», dijo en 2025 su directora ejecutiva, Frauke Fleischer-Dogley.
Lo que el modelo no puede decir
Los autores reconocen que, como no se conoce el ritmo al que la pesca y el transporte marítimo generan residuos, los valores absolutos del riesgo no tienen significado. Los datos AIS pueden dejar fuera a pesquerías pequeñas, y los barcos pueden desactivarlo a propósito para pescar en aguas restringidas.
El modelo tampoco incluye el empuje del viento ni el de las olas. Unas botellas con transmisor soltadas en septiembre de 2023 al norte de Chagos viajaron hacia el oeste más deprisa que las partículas simuladas, así que podría quedarse corto con la basura que llega de lejos.
El estudio completo se ha publicado en Marine Pollution Bulletin.
Imagen: Burt et al. / Scientific Reports, CC BY 4.0









