China ha recuperado bosques y pastizales durante décadas, pero esa transformación también ha alterado el reparto del agua. Un estudio sobre los cambios de cubierta del suelo entre 2001 y 2020 calcula una menor disponibilidad hídrica en el este monzónico y el noroeste árido, frente a un aumento en la meseta tibetana.
La explicación conecta las raíces con las nubes. Las plantas devuelven agua a la atmósfera y los vientos transportan esa humedad, de modo que parte puede regresar como lluvia lejos de su origen. Para entender qué gana o pierde cada territorio, hay que seguir ese viaje.
Las cifras del estudio
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Periodo analizado | 2001-2020 |
| Evapotranspiración | +1,71 mm al año |
| Precipitación | +1,24 mm al año |
| Disponibilidad de agua en China | -0,46 mm al año |
| Noroeste árido | -1,14 mm al año (la mayor pérdida) |
| Este monzónico | -0,59 mm al año |
| Meseta tibetana | +0,38 mm al año |
| 1 mm al año en 1 km² | 1000 m³ (un millón de litros) |
Más lluvia, pero aún más evapotranspiración
Los investigadores, de universidades chinas y de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), usaron datos y un modelo de transporte de humedad. Compararon la cubierta real con un escenario que mantenía la de 2001.
El efecto medio calculado fue de 1,71 milímetros anuales más de evapotranspiración y 1,24 más de precipitación. El balance nacional de disponibilidad de agua (precipitación menos evapotranspiración) disminuyó 0,46 milímetros anuales respecto a ese escenario. El noroeste registró la mayor reducción regional. Por regiones, el noroeste árido pierde 1,14 milímetros anuales, el este monzónico 0,59 y la meseta tibetana gana 0,38. Para hacerse una idea, cada milímetro anual sobre un kilómetro cuadrado equivale a 1000 metros cúbicos de agua, un millón de litros.
Cómo sale el agua por las hojas
La evapotranspiración reúne dos procesos cotidianos. El suelo y las superficies húmedas pierden agua por evaporación, mientras que las plantas absorben agua por las raíces y liberan parte en forma de vapor a través de las hojas. Es un movimiento continuo, aunque normalmente no lo veamos.
Quien cuida plantas en una terraza conoce la importancia del calor, el viento y la humedad del suelo. Esas condiciones también influyen en el agua que devuelve la vegetación a la atmósfera, según explica el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La especie y las condiciones del lugar importan.
La humedad viaja y llueve lejos de donde sale
El agua que asciende desde un bosque entra en una circulación que supera las fronteras de una provincia. Los movimientos de la atmósfera transportan vapor y, cuando se dan las condiciones necesarias, este puede condensarse y formar precipitación. El lugar de salida y el de llegada pueden estar separados.
¿Qué significa esto para quien necesita regar una parcela o abastecer una población? Que importa cuánta agua llega, cuándo lo hace y dónde puede almacenarse. El USGS recuerda que la disponibilidad depende de la cantidad, el ritmo de circulación y la calidad del agua, aspectos que una fotografía de un paisaje verde no permite conocer.
El 25,09 % de China ya es bosque
La escala de los programas chinos ayuda a entender por qué merece la pena examinar sus efectos. El balance oficial de 2025, publicado en marzo de 2026, sitúa la cobertura forestal en el 25,09 % del territorio. También recoge actuaciones de forestación en unos 3,56 millones de hectáreas durante aquel año.
El mismo documento informa de la restauración de cerca de 4,93 millones de hectáreas de pastizales degradados. Son actuaciones sobre ecosistemas distintos y muestran que la recuperación del paisaje abarca mucho más que plantar árboles. Estas cifras son posteriores al periodo analizado por los investigadores y permiten situar la dimensión actual del esfuerzo.
Una cuarta parte del reverdecimiento mundial
Los satélites ya habían mostrado el alcance de este cambio. Una investigación divulgada por la NASA en 2019 atribuyó a China alrededor del 25 % del aumento neto mundial de superficie foliar entre 2000 y 2017. Esa medida recoge la superficie de hojas, por lo que incluye tanto bosques como cultivos.
La NASA explicó que la conservación y expansión forestal aportaban una parte importante del reverdecimiento chino, junto con la agricultura intensiva. Los programas forestales buscaban reducir la erosión del suelo y afrontar problemas ambientales, incluido el cambio climático. Evaluar su resultado exige tener presentes esos objetivos además del agua.
Lo que el estudio no dice
La reducción calculada es un efecto atribuible a los cambios del suelo, no una caída total observada del agua en China. De hecho, el estudio señala que la disponibilidad nacional aumentó al considerar todos los factores. Son estimaciones de un modelo, con incertidumbres en los datos y en la representación de los procesos atmosféricos.
La implicación práctica es que contar hectáreas recuperadas resulta insuficiente para decidir dónde actuar. Una planificación que tenga en cuenta el agua necesita observar el suelo, la vegetación, las lluvias y las necesidades de quienes viven en el territorio. También conviene mirar más allá del límite de cada proyecto.
El reto consiste en recuperar ecosistemas teniendo en cuenta sus conexiones con el resto del paisaje. El estudio se publicó el 4 de octubre de 2025 en Earth’s Future.
Imagen: NASA Earth Observatory











