Científicos denuncian el robo de ostras experimentales que podían ser la clave para la recuperación del Mar Menor

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Publicado el: 6 de abril de 2026 a las 18:48
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Ostra en el Mar Menor utilizada en un experimento del IEO-CSIC para la recuperación del ecosistema.

La desaparición de una línea experimental de cultivo de ostra plana en el Mar Menor ha dejado a los investigadores con un hueco difícil de rellenar. El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha denunciado el caso ante la Guardia Civil y habla de una pérdida científica «incalculable» por la interrupción de series de datos a largo plazo.

El aviso tiene además un mensaje directo para cualquiera que se encuentre con estos ejemplares. Las ostras del ensayo no están destinadas al consumo humano y no deben recolectarse ni comerse bajo ningún concepto, porque no han pasado los controles sanitarios obligatorios. Y en una laguna tan sensible, eso importa.

Qué se sabe del robo y por qué importa

La línea desaparecida formaba parte del proyecto REMEDIOS y de varios ensayos centrados en la biorremediación. El consorcio explica que, al perderse tanto la estructura como los ejemplares asociados, se frenan avances sobre la capacidad de estas ostras para bioextraer nutrientes.

Parte de lo inquietante es el «cómo». Según relató la directora del proyecto, Marina Albentosa, de las dos líneas instaladas «faltaba una por completo» y «lo único que quedaban eran las dos boyas» con el cabo colgando y cortado.

Un material sin valor comercial pero con mucho trabajo detrás

Si alguien pensó que era un botín, se equivoca. RTVE recoge que el Centro Oceanográfico de Murcia decidió denunciar públicamente la desaparición de «un millar» de ostras para evitar que puedan acabar consumidas por personas.

El problema es que, para la ciencia, ese millar no son solo conchas. Son años de seguimiento y selección de ejemplares, y en este caso eran parte de la primera generación nacida en criadero, clave para estudiar qué individuos soportan mejor el calor y los cambios del agua.

Por qué una ostra puede ayudar a «limpiar» la laguna

La palabra biorremediación puede sonar grande, pero la idea es sencilla. En REMEDIOS se estudia cómo la filtración de los bivalvos puede ayudar a retirar nutrientes del agua cuando hay exceso de fitoplancton, algo que también se conoce como bioextracción.

Las poblaciones de ostras no actúan solo como un filtro. Según la propia explicación del proyecto, los arrecifes o bancos de ostras pueden aumentar la claridad del agua, estabilizar sedimentos, favorecer la desnitrificación y crear hábitats que elevan la biodiversidad.

En la fase RemediOS-2 se han planteado acciones piloto en el Mar Menor, como un arrecife sobre fondo y una plataforma flotante para bioextracción (acuicultura en la columna de agua). También se trabaja en una hoja de ruta para clasificar las aguas y hacer posible el cultivo de bivalvos con garantías.

El Mar Menor va justo de margen y el reloj climático aprieta

El Mar Menor es la laguna salada más grande de Europa, con unos 135 kilómetros cuadrados, y alberga islas, humedales y un mosaico de figuras de protección ambiental. Es un ecosistema de mucho valor, pero también muy frágil cuando se le empuja al límite.

El Ministerio para la Transición Ecológica resume el problema de fondo con claridad. La laguna sufre episodios de eutrofización por exceso de nutrientes, sobre todo nitratos y fosfatos, y ya se han vivido crisis como la «sopa verde» de 2016 o eventos de falta de oxígeno en años posteriores.

En este contexto, perder un ensayo de campo no es una anécdota. Significa frenar una línea de trabajo que intenta sumar soluciones basadas en la naturaleza justo cuando el agua se calienta más en verano y las olas de calor marinas son una amenaza cada vez más seria.

Qué puede pasar ahora y qué puede hacer la ciudadanía

El IEO-CSIC confirma que la denuncia ya está en manos de la Guardia Civil, que ha iniciado diligencias para aclarar lo ocurrido. Al mismo tiempo, el consorcio insiste en que estas ostras solo se usan para bioextracción de nutrientes y no deben recolectarse ni consumirse.

A nivel práctico, esto deja dos tareas urgentes. Una es proteger mejor los ensayos para que no se repita lo mismo. La otra es no alimentar el problema, así que si alguien ve o recibe «ostras del Mar Menor» sin trazabilidad, lo sensato es no comprarlas ni consumirlas y avisar a las autoridades competentes.

También hay una lectura menos obvia, pero importante. Proyectos como REMEDIOS no son experimentos aislados, están coordinados entre instituciones y cuentan con financiación pública y europea. Cuando desaparece un tramo de datos, no solo pierde un laboratorio, perdemos todos un poco de capacidad para decidir con evidencia.

Toda la información oficial sobre la desaparición de la línea experimental está reunida en una nota de prensa del IEO-CSIC. 

El comunicado oficial del IEO-CSIC ha sido publicado en la web del Instituto Español de Oceanografía.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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