Los humedales artificiales emergen como una herramienta esencial para proteger los ecosistemas acuáticos, integrar ciencia y territorio y avanzar hacia modelos de gestión del agua más sostenibles.
Una de las principales ventajas de los humedales artificiales es su eficiencia en la eliminación de sustancias nocivas. Estudios recientes revelan que pueden reducir significativamente la presencia de nutrientes como nitrógeno y fósforo —causantes de eutrofización— en el agua, con reducciones de hasta un 80% en algunos casos, lo que ayuda a prevenir el crecimiento excesivo de algas y la degradación de ecosistemas acuáticos.
Además, investigaciones en zonas como la Albufera de Valencia han mostrado que estos sistemas pueden disminuir la concentración de plaguicidas, metales pesados y otros contaminantes antes de que el agua tratada vuelva al cuerpo receptor.
Humedales artificiales como infraestructura verde para el agua
La naturaleza diseñada con criterios científicos demuestra que puede ofrecer respuestas eficaces a problemas complejos de origen humano.
Un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha demostrado el potencial de los humedales artificiales para proteger la calidad del agua, al confirmar la capacidad de estos sistemas para reducir picos de contaminación y mejorar la gestión de nutrientes en entornos sometidos a presión agrícola y urbana.
Soluciones basadas en la naturaleza frente a contaminación difusa
Con motivo de la celebración, este lunes, del Día Mundial de los Humedales, el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA) de la UPV destaca la relevancia de estos ecosistemas como herramientas clave para mejorar la calidad del agua, proteger el suelo y mitigar la contaminación difusa, así como el papel de la investigación científica en el desarrollo de soluciones sostenibles basadas en la naturaleza, según informa la universidad.
Bajo este pretexto, han desarrollado recientemente un estudio científico, en el marco del proyecto TED2021 Rainwetpipa financiado con fondos PRTR, que analiza el comportamiento hidráulico y la capacidad de depuración del humedal artificial de lámina libre Tancat de la Pipa, en el Parque Natural de l’Albufera de València, cuando recibe aguas de escorrentías urbanas y agrícolas.
Ciencia aplicada para proteger humedales y suelos
«Los resultados del estudio confirman que los humedales artificiales funcionan como sistemas tampón, capaces de amortiguar picos de contaminación y mejorar significativamente la calidad del agua, incluso cuando reciben aportes contaminantes variables y no han sido diseñados específicamente para ese fin», afirma Adrián Martínez, investigador del IIAMA participante en el estudio.
El trabajo ha sido desarrollado por Adrián Martínez-Biosca, Carmen Hernández-Crespo, Enrique Asensi, Ignacio Andrés-Doménech, Vicent Benedito-Durá y Miguel Martín, investigadores del IIAMA-UPV, junto a Mª Eugènia Rodrigo-Santamalia, investigadora del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la UPV.
Entre las principales conclusiones destaca la elevada capacidad de retención de sólidos en suspensión, que alcanzan valores cercanos al 80 % del material entrante, gracias a procesos naturales de sedimentación.
Asimismo, el humedal mostró una reducción significativa del nitrógeno amoniacal, combinando procesos de dilución, retención y transformación biogeoquímica, como la nitrificación, fundamentales para la protección de los ecosistemas acuáticos frente a la eutrofización.
Según las mismas fuentes de la UPV, el estudio también destaca la importancia del diseño hidráulico de los humedales artificiales, demostrando que las configuraciones con varias celdas en paralelo mejoran el tiempo de residencia del agua y la eficiencia del tratamiento.
Diseño ecológico al servicio de la calidad del agua
El estudio también destaca la importancia del diseño hidráulico de los humedales artificiales, demostrando que las configuraciones con varias celdas en paralelo mejoran el tiempo de residencia del agua y la eficiencia del tratamiento.
«Estos resultados aportan criterios técnicos relevantes para el diseño y optimización de nuevas infraestructuras verdes orientadas al tratamiento de aguas contaminadas», indica Carmen Hernández, investigadora del IIAMA participante en el estudio.
Este conocimiento científico se aplica directamente en iniciativas como el proyecto VALPURIN (Desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza para el tratamiento sostenible del purín y posterior valorización de sus fracciones), financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación (2023), en el que participan el IIAMA-UPV, Global Omnium y Servyeco.
El objetivo del proyecto es minimizar los impactos ambientales de los residuos agropecuarios sobre el suelo y los recursos hídricos mediante el desarrollo y validación de procesos innovadores de tratamiento.
En un contexto global de presión sobre los recursos hídricos y aumento de contaminantes, los humedales artificiales se presentan como herramientas sostenibles, flexibles y eficaces dentro de las soluciones basadas en la naturaleza para proteger y restaurar la salud de los cuerpos de agua en todo el mundo. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD.




















