Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea y alerta del riesgo para la política climática europea

Publicado el: 19 de marzo de 2026 a las 09:25
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Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea

Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea con una acción que va más allá de lo visual: una advertencia directa sobre el rumbo político, energético y económico que está tomando Europa.

La imagen —la sede de la Comisión transformada en una “Torre Trump”— no era solo provocación. Era un mensaje claro:



La soberanía energética europea está en juego

Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea con una acción visual directa y difícil de ignorar: la fachada del edificio en Bruselas transformada, por unas horas, en un rascacielos asociado al presidente estadounidense.

El mensaje proyectado —RESISTID A LA AGENDA DE TRUMP— no iba solo dirigido a la opinión pública. Era una advertencia a los propios líderes europeos.



Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea

La organización ecologista denuncia que la UE podría aumentar su dependencia energética de Estados Unidos hasta el 40% mientras debilita normas ambientales clave.

Una acción simbólica en pleno corazón político de Europa

Greenpeace protesta contra la agenda de Trump en la Comisión Europea en un momento en el que las decisiones que se toman en Bruselas están dejando de ser puramente técnicas para convertirse en estratégicas.

La escena fue breve, pero el mensaje contundente: la sede de la Comisión Europea convertida en una réplica de la Torre Trump, con una consigna proyectada sobre su fachada.

No era solo una crítica. Era una advertencia sobre hacia dónde se dirige Europa.

El dato que explica todo: 750.000 millones

Detrás de la protesta hay una cifra que resume el problema. 750.000 millones de dólares en importaciones energéticas desde EEUU hasta 2028

Este compromiso, planteado en el marco de un acuerdo comercial, implica reforzar el papel de Estados Unidos como proveedor clave de:

  • Gas natural licuado (GNL)
  • Petróleo

En un contexto de crisis energética, puede parecer una solución. Pero para Greenpeace, es justo lo contrario. Consolida una dependencia estructural

Una dependencia que ya es real

No es una hipótesis.

  • En 2025, EEUU ya representaba el 27 % del gas importado por la UE
  • Las previsiones apuntan a un 40 % en 2030

Esto significa que, en menos de una década, casi la mitad del suministro de gas europeo podría depender de un único país.

Y eso tiene consecuencias directas:

  • Mayor vulnerabilidad a decisiones políticas externas
  • Exposición a la volatilidad de precios
  • Menor margen de maniobra energética

El contexto: guerras y energía

La protesta coincide con una cumbre clave de líderes europeos, donde se están abordando varios frentes abiertos:

  • Escalada del conflicto en Irán
  • Impacto energético de la guerra en Ucrania
  • Subida global de los precios de la energía
  • Presión sobre el presupuesto europeo

Todo esto empuja a la UE a tomar decisiones rápidas. Y ahí es donde, según Greenpeace, aparece el riesgo: priorizar soluciones a corto plazo que hipotecan el largo plazo

Regulación ambiental en el punto de mira

La organización también alerta de otro frente menos visible, pero igual de importante.

Bajo el argumento de mejorar la competitividad, la UE podría estar relajando normativas clave:

  • Reglamento contra la deforestación
  • Control de emisiones de metano
  • Normas sobre químicos y salud pública
  • Fiscalidad de las grandes tecnológicas

El problema no es técnico. Es estructural. Menos regulación implica más impacto ambiental y social

Lo que propone Greenpeace

Frente a este escenario, la organización plantea una alternativa concreta: un Escudo Social Verde

Con medidas dirigidas a:

  • Reducir la factura energética
  • Impulsar energías renovables
  • Garantizar alimentación accesible
  • Mejorar el acceso a vivienda y transporte

El objetivo es claro: proteger a la ciudadanía frente a la llamada inflación fósil

La clave de fondo: quién controla la energía

El debate ya no es solo climático. Es geopolítico. Porque depender de combustibles fósiles implica depender de quienes los controlan.

Y en ese escenario, la transición energética deja de ser solo una cuestión ambiental para convertirse en una cuestión de poder.

Imagen autor

Jordi Company

Jordi Company es bien conocido en el ambiente editorial catalán, precursor del concepto 'free press', y una amplia experiencia de 40 años en TV, radio y prensa ha destacado por 'emprender' y 'fundar' diversos Grupos de Comunicación. Actualmente, está al frente de ECOticias.com, un medio que es visitado en castellano e inglés por lectores de medio mundo y líder en audiencia desde 2004. Company es miembro de la 'Red Internacional de Escritores por la Tierra' (RIET) entre otros.

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