Greenpeace ha alertado de que la dependencia energética de Europa del gas estadounidense debilita su soberanía política y ambiental, justo cuando los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para responder a las amenazas geopolíticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Las palabras de Trump, que reavivan la idea de controlar Groenlandia por su valor geoestratégico y sus recursos, pueden parecer una provocación aislada o una boutade electoral. Sin embargo, encajan en una estrategia más amplia de Estados Unidos para reforzar su influencia sobre el Ártico y sobre Europa.
En paralelo, la Unión Europea, debilitada por la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania y la ruptura con Rusia, ha optado por asegurar su suministro apostando masivamente por el gas natural licuado (GNL) estadounidense.
La dependencia energética de Europa pone en riesgo su soberanía
La organización ecologista advierte de que el gas estadounidense compromete la independencia política y ambiental de la Unión Europea.
Mientras los líderes de la Unión Europea se preparan para reunirse en Bruselas con el fin de alcanzar un acuerdo tras el torbellino de amenazas y la desescalada de última hora del presidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia, ecologistas advierten de que la fortaleza europea depende de normas estrictas que protegen la salud, el medio ambiente y los derechos de la ciudadanía.
«Mientras los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para mostrar un frente unido en respuesta a las amenazas de Trump, una flotilla de buques cisterna recorre nuestro continente para descargar gas procedente de Estados Unidos, lo que demuestra lo dependiente que es Europa en estos momentos de los combustibles fósiles estadounidenses«, afirman.
«Es hora de que nuestros líderes políticos abran los ojos y reconozcan que las inversiones en energías renovables, las soluciones a la pobreza energética y los empleos verdes aportan fortaleza, y no la desregulación para complacer a la última hornada de dictadores», añaden.
Energías renovables frente a presión geopolítica
«Redoblar la apuesta por un sistema económico que da rienda suelta a las empresas abusivas y a sus valedores políticos a expensas de la naturaleza y de la gran mayoría de la población solo debilitará a Europa y sembrará las semillas de futuros conflictos. La UE debería empezar no solo por congelar, sino por descartar el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. y el acuerdo para importar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, principalmente gas fósil», insisten.
Independencia energética como pilar político europeo
La UE debería empezar no solo por congelar, sino por descartar el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. y el acuerdo para importar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, principalmente gas fósil.
En este mismo sentido recuerdan que «la independencia política va de la mano de la independencia energética. Cuanto más depende Europa de Estados Unidos para su seguridad energética, mayor es su vulnerabilidad a la presión política de Trump».
«Esta dependencia es una trampa peligrosa. La única manera de que Europa proteja su independencia política y logre una verdadera seguridad energética es eliminando gradualmente el gas fósil y acelerando la transición hacia un sistema energético eficiente, suficiente y totalmente renovable«, remarcan los activistas.
La situación revela una debilidad de fondo: Europa aún no ha completado su transición energética ni ha desarrollado una política común verdaderamente soberana. Mientras no acelere las renovables, el almacenamiento y la eficiencia, seguirá cambiando de proveedor sin cambiar de problema. Y en ese tablero, arrodillarse hoy al gas estadounidense puede hipotecar la autonomía del mañana. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD.





















