Científicos inyectan oro en ojo y logran restaurar la visión en animales con un problema que afecta a casi 1 millón de españoles

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Publicado el: 17 de mayo de 2026 a las 22:03
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Científicos inyectan nanopartículas de oro en el ojo de un ratón para restaurar la visión

Una inyección con partículas de oro microscópicas ha conseguido que ratones con enfermedades de la retina recuperen señales visuales en el cerebro. No hablamos de una cura ya disponible, ni de un tratamiento que pueda pedirse mañana en una consulta. Pero sí de un avance que llama la atención por algo muy concreto. Evita, al menos en esta fase experimental, la cirugía compleja y la modificación genética.

El trabajo llega de la Universidad de Brown y se ha publicado en la revista ACS Nano. La idea es usar nanopartículas de oro y luz infrarroja cercana para activar células de la retina que todavía siguen vivas cuando los fotorreceptores están dañados. ¿Qué significa esto para un paciente? En teoría, que el sistema podría saltarse la parte rota del ojo y enviar una señal nueva al cerebro. Y eso no es poca cosa.

Oro dentro del ojo

Lo primero es aclarar una imagen que puede sonar extraña. No se inyecta oro como una joya ni como un metal visible, sino nanopartículas miles de veces más pequeñas que un cabello humano. Son piezas diminutas diseñadas para responder a una luz infrarroja que no vemos con nuestros ojos.

La técnica se probó en ratones con trastornos retinianos. Tras la inyección de una solución líquida con estas partículas, los investigadores proyectaron patrones de luz infrarroja sobre la retina. Las nanopartículas generaron una pequeña cantidad de calor, suficiente para activar células internas de la retina.

La clave está en que muchas enfermedades degenerativas dañan los fotorreceptores, que son los bastones y conos encargados de convertir la luz en señales eléctricas. Pero otras células, como las bipolares y las ganglionares, pueden permanecer funcionales. Ahí es donde entra esta nueva vía.

Qué han conseguido

El resultado principal no fue que los ratones vieran como antes. Eso sería exagerar. Lo que observaron los científicos fue que el sistema visual volvía a responder a estímulos que antes no podía procesar.

Según la Universidad de Brown, las partículas activaron células bipolares y ganglionares siguiendo los patrones de luz proyectados. Después, los investigadores midieron actividad en la corteza visual de los ratones, una señal de que el mensaje estaba llegando al cerebro. En términos sencillos, el ojo volvía a enviar algo parecido a una señal visual.

Jiarui Nie, autora principal del estudio, lo resumió así. «Es un nuevo tipo de prótesis retiniana». La frase es importante porque sitúa el avance en su sitio. No se trata de regenerar la retina dañada, sino de crear una ayuda tecnológica para que las partes que aún funcionan puedan trabajar de otra manera.

Por qué importa en España

La degeneración macular asociada a la edad, conocida como DMAE, afecta a unas 700.000 personas en España, según estimaciones recogidas por fuentes sanitarias y divulgativas especializadas. Es una enfermedad ligada al envejecimiento y suele afectar a la visión central, justo la que usamos para leer, reconocer caras o mirar los detalles de una imagen.

Quien la padece puede conservar visión periférica, pero perder la zona central del campo visual cambia la vida diaria. Leer una etiqueta, ver una señal en la calle o distinguir una cara en una conversación puede volverse complicado. Son cosas pequeñas hasta que faltan.

También hay que recordar que la DMAE no es una sola realidad. La forma húmeda puede tratarse con inyecciones periódicas de fármacos antiangiogénicos, mientras que la forma seca o atrófica tiene muchas menos opciones disponibles. Por eso cualquier avance que apunte a la retina degenerada se sigue con tanto interés.

Menos cirugía

Una de las ventajas que destacan los investigadores es que el método no requeriría implantar electrodos dentro del ojo mediante una operación compleja. La idea se basa en una inyección intravítrea, un procedimiento muy conocido en oftalmología. Nie lo explicó de forma directa. «Una inyección intravítrea es uno de los procedimientos más simples en oftalmología».

El sistema imaginado para humanos incluiría unas gafas o visor con cámara y un pequeño emisor láser. La cámara captaría el entorno y el láser transformaría esa información en patrones de luz infrarroja. Luego, las nanopartículas responderían dentro de la retina.

Hay otro detalle relevante. La luz usada sería infrarroja cercana, no luz visible. Eso podría ayudar a no interferir con la visión residual que aún conserve el paciente. En la práctica, el objetivo no sería borrar lo que queda, sino sumar una ayuda nueva.

Más resolución

Las prótesis de retina anteriores basadas en electrodos han tenido una limitación evidente. Su resolución depende del tamaño y número de electrodos, algo que puede quedarse muy corto para una visión útil en la vida diaria. Brown señala que uno de esos enfoques anteriores estaba limitado a unos 60 píxeles cuadrados.

Con las nanopartículas, el planteamiento sería distinto. Al distribuirse por una zona más amplia de la retina, podrían cubrir una parte mayor del campo visual. Dicho de forma sencilla, no se trataría de encender unos pocos puntos, sino de crear una estimulación más extendida y precisa.

Aun así, conviene pisar el freno. Una cosa es activar células en ratones y otra muy distinta es conseguir visión funcional, estable y segura en personas. El salto entre laboratorio y hospital suele ser largo. Y aquí todavía queda camino.

Lo que falta por comprobar

El estudio también analizó la seguridad inicial. Los investigadores no detectaron efectos adversos claros en los experimentos realizados, y señalaron que las nanopartículas podían permanecer en la retina durante meses sin toxicidad importante. Nie lo expresó así. «Eso es muy alentador para futuras aplicaciones».

Pero alentador no significa listo. Antes de probarse en pacientes, habrá que demostrar mejor la seguridad a largo plazo, ajustar la intensidad del láser, estudiar cómo se comportan las partículas con el paso del tiempo y comprobar si el sistema puede ofrecer una visión realmente útil. La ciencia avanza, pero no por arte de magia.

Para los pacientes con DMAE, retinitis pigmentosa u otras enfermedades de la retina, la noticia abre una puerta. No una puerta abierta del todo, más bien una rendija con luz al fondo. Pero cuando hablamos de pérdida de visión, incluso una rendija puede cambiar muchas expectativas.

El estudio completo, titulado «Intravitreally Injected Plasmonic Nanorods Activate Bipolar Cells with Patterned Near-Infrared Laser Projection», ha sido publicado en la revista ACS Nano.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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