Científicos no dan crédito a lo que han encontrado en Tenerife: hallan burbujas de plasma gigantescas idénticas a las de las pirámides de Egipto en una conexión invisible

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Por HoyECO
Publicado el: 4 de mayo de 2026 a las 12:46
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Científicos detectan en Tenerife enormes burbujas de plasma que alteran el GPS y desconciertan a la comunidad científica.

Si alguna vez te ha pasado que el GPS “salta” unos metros o te recalcula la ruta en el peor momento, no siempre es culpa del móvil. A veces, el problema está mucho más arriba, en una capa de la atmósfera que no vemos pero de la que dependemos cada día.

El Centro Aeroespacial Alemán (DLR) lleva más de una década observando desde Tenerife un fenómeno llamado “burbujas de plasma” y acaba de presentar nuevos resultados en un encuentro científico internacional. Son irregularidades de la ionosfera que pueden distorsionar señales de navegación y comunicaciones por satélite, justo cuando más confiamos en ellas. Y sí, en los titulares han aparecido las pirámides de Egipto, pero la explicación es bastante más terrenal.

Qué son las burbujas de plasma

La ionosfera es una región de la atmósfera donde el gas está parcialmente ionizado, con electrones libres que reaccionan a la actividad solar. En esa “sopa” eléctrica se forman, sobre todo por la noche y cerca del ecuador magnético, zonas donde la densidad de electrones cae de golpe y aparecen huecos de plasma.

A esas depletaciones se las conoce como burbujas de plasma ecuatoriales. La NASA las describe como estructuras de gran escala (del orden de 10 a 100 km) que nacen en la ionosfera nocturna por una inestabilidad física concreta (la de Rayleigh Taylor) y que pueden crecer hacia arriba hasta superar los 1.000 km de altitud.

Lo importante es el efecto. Cuando una señal de satélite atraviesa estas irregularidades, puede “centellear” como una luz que tiembla al pasar por aire caliente, con cambios rápidos en intensidad y fase. Eso degrada la precisión y, en casos extremos, hace que el receptor pierda el enganche.

Tenerife como laboratorio

¿Y qué pinta Tenerife en una historia que suele asociarse al ecuador? Su ubicación en el Atlántico y la infraestructura de observación instalada allí la convierten en un punto muy útil para seguir el centelleo ionosférico. En el fondo, es mirar al cielo con instrumentos capaces de ver lo invisible.

El DLR explica que opera un receptor GNSS en Tenerife desde hace más de diez años para monitorizar el centelleo ionosférico asociado a irregularidades de densidad. Además, recientemente ha instalado un sistema de imagen de airglow para identificar estructuras de mayor escala, como las depletaciones que dibujan estas “burbujas”.

Estos resultados se presentaron como póster en el XVII Simposio Internacional de Aeronomía Ecuatorial (ISEA 17), celebrado en febrero de 2026. Es un matiz importante porque un póster es un paso preliminar y no sustituye a un artículo revisado por pares con todos los datos y métodos al detalle.

Por qué se habla de Giza

La parte de Egipto viene de otra pieza del puzle. En 2024, investigadores mostraron que un radar de muy largo alcance puede seguir irregularidades de la ionosfera a distancias enormes, en una franja que va del Pacífico a África.

Un trabajo indexado en Geophysical Research Letters describe pruebas con el radar LARID en Hainan (China) y un experimento de observación de burbujas de plasma a distancias de hasta unos 9.600 km respecto al radar. El artículo indica detecciones de hasta 7.000 km hacia el este y 9.500 km hacia el oeste, combinadas con comprobaciones con redes GNSS e ionosondas.

En la práctica, “sobre Giza” se ha convertido en una manera fácil de situar el evento en el mapa, igual que se habla de una tormenta “sobre el Cantábrico” aunque el fenómeno sea mucho más amplio. No hay evidencia científica de que las pirámides provoquen estas burbujas ni de que actúen como antenas, lo que hay son instrumentos modernos que ahora pueden ver mejor un proceso natural. Y eso ya es bastante.

El impacto en GPS y comunicaciones

Aquí es donde el tema deja de ser una curiosidad y se vuelve cotidiano. El NOAA Space Weather Prediction Center recuerda que, cerca del ecuador magnético, se generan inestabilidades tras la puesta de sol y que estas burbujas, de escala de decenas de kilómetros, pueden hacer que la señal GNSS “scintille” y provoque pérdidas de enganche. El propio organismo usa ese verbo literal, “scintillate”, para explicar que la señal empieza a vibrar y a comportarse de forma impredecible.

En condiciones tranquilas, el GPS suele ser muy estable. Pero cuando la ionosfera se vuelve más variable, el error puede crecer y la recepción se vuelve menos fiable, sobre todo en usos exigentes o cuando el receptor está en entornos complicados (pantallas de edificios, carreteras encajonadas, rutas oceánicas, aeronaves).

La NASA lo resume de forma directa, la scintilación reduce la sensibilidad, retrasa la adquisición y puede causar pérdida total de enganche. No es lo habitual, pero cuando ocurre se nota.

Qué debes tener en cuenta

La primera idea es que no estamos ante un misterio arqueológico, sino ante meteorología espacial. La ionosfera cambia cada día con el ciclo de luz y oscuridad, y también responde a la actividad solar. Por eso, monitorizarla es parte de la resiliencia tecnológica, igual que miramos la previsión del tiempo antes de un temporal.

Además, el impacto no se queda siempre “en el ecuador”. En tormentas fuertes se han observado “super burbujas” que se expanden hacia Europa y el norte de África, justo el sector donde Tenerife aporta datos valiosos. Por eso, la ESA insiste en que detectar, monitorizar y predecir la variabilidad ionosférica es clave para mitigar efectos en navegación y comunicaciones.

El póster del DLR con estas observaciones se ha publicado en “elib.dlr.de”.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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