Un nuevo estudio científico ha puesto sobre la mesa un escenario inquietante para la población mundial. Según un modelo matemático desarrollado por Alessio Zaccone, de la Universidad de Milán, y el fallecido Kostya Trachenko, de Queen Mary University of London, la humanidad podría reducirse a la mitad hacia 2064 si una gran crisis ambiental o social redujera de golpe la capacidad del planeta para sostener población.
La palabra importante es «si». Los propios autores insisten en que no se trata de una predicción cerrada ni de una fecha inevitable, sino de un escenario matemático extremo para entender hasta qué punto la población humana depende del clima, los recursos, la salud global y la estabilidad social. En otras palabras, no es una profecía del fin del mundo. Es una señal de aviso.
Qué dice realmente el estudio
El trabajo propone una ecuación no lineal de «retroalimentación de la tasa» para explicar cómo ha crecido la población humana durante los últimos 12.000 años. La idea es sencilla de decir, aunque no tanto de calcular. El crecimiento de la población no siempre sigue el mismo ritmo.
A veces avanza despacio. Otras veces se dispara, como ocurrió con la revolución industrial, la mejora de la medicina o la capacidad de producir más alimentos. El modelo intenta juntar todos esos cambios en una sola herramienta matemática, en lugar de usar una fórmula distinta para cada etapa histórica.
Según los autores, esta ecuación reproduce tanto fases de crecimiento rápido como etapas más lentas. También recoge el cambio observado desde aproximadamente 1970, cuando el crecimiento mundial empezó a suavizarse en buena parte por la caída de la fertilidad en muchos países. Y eso cambia mucho la foto.
Por qué aparece el año 2064
El año 2064 no sale de una predicción demográfica normal. Aparece en un escenario de peor caso. Los investigadores plantean qué podría pasar si la capacidad sostenible de la Tierra cayera de forma brusca hasta unos 2000 millones de personas por una combinación de crisis climática, pandemias, guerras o escasez grave de recursos.
En ese supuesto extremo, el modelo calcula una caída rápida de la población mundial. Como hoy la Tierra supera los 8000 millones de habitantes, una reducción a la mitad supondría perder alrededor de 4000 millones de personas en pocas décadas. No es poca cosa.
Pero aquí conviene pisar el freno. Los autores remarcan que la trayectoria actual no muestra un colapso inminente. La simulación sirve para ver cómo respondería el sistema si el planeta dejara de sostener de golpe el nivel actual de población y consumo. Es como probar la resistencia de un puente en un laboratorio, no decir que mañana se va a caer.
Una ecuación que viene de los materiales
Lo curioso del estudio es que la ecuación no nació en demografía. Zaccone y Trachenko la habían trabajado antes en física de materiales desordenados, como vidrios y sólidos amorfos. Es decir, materiales donde las partículas no se organizan de una forma simple y repetida.
¿Qué tiene que ver eso con la población humana? Según los autores, en ambos casos hay sistemas complejos donde unos eventos influyen en los siguientes. En un vidrio, los movimientos de unas partículas pueden acelerar o frenar otros movimientos. En una sociedad, la educación, la tecnología, la disponibilidad de recursos o una crisis sanitaria pueden cambiar el ritmo de crecimiento de la población.
La comparación puede sonar extraña al principio. Pero ayuda a entender el enfoque. La población mundial no se comporta como una línea recta. Se parece más a una red enorme de causas y efectos, donde una sequía, una guerra o una mejora sanitaria pueden dejar huella durante años.
La diferencia con las previsiones de la ONU
Las previsiones más usadas en demografía, como las de Naciones Unidas, no apuntan ahora a una caída brusca de la población mundial. La ONU estima que la población seguirá creciendo durante varias décadas, hasta alcanzar unos 10 300 millones de personas hacia mediados de la década de 2080, antes de empezar un descenso suave.
Por eso este nuevo estudio no debe leerse como una sustitución de esas proyecciones. Más bien funciona como una herramienta de riesgo. Las proyecciones de la ONU se basan en tendencias de fertilidad, mortalidad y esperanza de vida. El modelo de Zaccone y Trachenko pregunta otra cosa. ¿Qué ocurre si el sistema recibe un golpe ambiental o social muy fuerte?
Ahí está la diferencia. Una cosa es calcular el camino más probable si las tendencias continúan. Otra es estudiar qué podría ocurrir si se rompe de golpe la base que sostiene nuestra forma de vivir, desde la producción de alimentos hasta el acceso a energía, agua o atención sanitaria.
Lo que hay que tener en cuenta
El mensaje más útil del estudio no es «la humanidad caerá en 2064». Esa lectura sería demasiado simple. El mensaje real es que la población mundial depende de un equilibrio delicado entre recursos, tecnología, salud, clima y organización social.
En la práctica, esto significa que la sostenibilidad no es solo plantar árboles o reciclar más, aunque todo suma. También es proteger suelos fértiles, asegurar agua, reducir emisiones, preparar sistemas sanitarios resistentes y evitar que las crisis se encadenen. Cuando una familia nota la subida de los alimentos o una ciudad sufre olas de calor cada vez más duras, esa gran palabra llamada «capacidad de carga» deja de sonar abstracta.
Los autores también recuperan una vieja idea de la ciencia de la población. En 1960, Heinz von Foerster y otros investigadores plantearon un famoso escenario de «día del juicio» matemático, en el que la población tendería a crecer sin límite hacia 2026. Aquello no ocurrió porque la fertilidad bajó a escala global, pero el nuevo trabajo sostiene que ciertas dinámicas de crecimiento descontrolado podrían reaparecer bajo condiciones concretas.
Un aviso, no una sentencia
La clave está en no confundir escenario con destino. El estudio dibuja un caso extremo para mostrar la sensibilidad de la población humana ante cambios bruscos. No afirma que el colapso vaya a ocurrir sí o sí.
Aun así, el aviso merece atención. Si la crisis climática, los conflictos, las pandemias o la falta de recursos reducen la capacidad real del planeta para sostener a miles de millones de personas, las matemáticas sugieren que el impacto podría ser mucho más rápido de lo que imaginamos.
El estudio «Global population crisis scenarios predicted by a general nonlinear dynamical model» ha sido publicado en la revista científica Chaos, Solitons & Fractals.









