Estados Unidos señala el futuro para las misiones humanas allá afuera: La primera «armadura» espacial

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Publicado el: 1 de noviembre de 2025 a las 17:00
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Armadura

En el espacio exterior se necesita protección y así lo ha entendido Estados Unidos al preparar la primera «armadura» espacial que llevarán sus astronautas durante las misiones futuras. En caso de resultar favorables los resultados de la evaluación que se practicará el próximo año a este nuevo atuendo, esto señalará el futuro de una estructura protectora que básicamente no ha tenido cambios desde hace más de ocho décadas, cuando fue creada por el astrónomo Fred Whipple basándose en un parachoques de aluminio y que al día de hoy no protege suficientemente de los posibles impactos y colisiones con una enorme chatarra en órbita o una minúscula pero mortífera gota de pintura.

Esta «armadura» espacial responde a la necesidad de soportar tropiezos con los recuerdos que han dejado orbitando

Desde hace varias décadas se vienen acumulando en el espacio que rodea a la Tierra miles de objetos artificiales que ya no cumplen ninguna función útil. Entre estos se encuentran satélites, etapas gastadas de cohetes, fragmentos de colisiones y desintegraciones, así como pequeños restos, por ejemplo, partículas de pintura o piezas desprendidas.

Esta acumulación de basura espacial constituye un problema creciente, ya que aumenta el riesgo de colisiones a altas velocidades orbitales que pueden dañar o destruir satélites en funcionamiento y poner en riesgo misiones tripuladas. Esta situación ha conducido a que diferentes agencias y actores del sector espacial investiguen medidas para mitigar y gestionar estos desechos y así evitar consecuencias más graves.

Uno de estos actores espaciales es la empresa estadounidense Atomic-6, que ha creado una tecnología que podría marcar un hito dentro de las operaciones en el espacio. Es una «armadura» espacial diseñada para brindar protección a los satélites y astronautas de las colisiones e impactos con la chatarra en órbita.

Allá arriba hay un basurero que cada día se expande más y amenaza con provocar nefastos impactos

La congestión de chatarra espacial es tan grande que los residuos en órbita se asemejan un poco a los anillos que rodean al planeta Saturno. Se estima que se trata de aproximadamente 170 millones de fragmentos que se desplazan a altas velocidades. Entre estos se encuentran 25 mil objetos de grandes dimensiones, mientras que el resto son demasiado pequeños, tanto como una gota de pintura.

El nivel de riesgo de esta constelación de residuos espaciales es latente, al punto de hacer del espacio exterior terrestre algo parecido a un campo minado. Frente a esto los controladores de tráfico espacial se ven obligados a emitir diariamente notificaciones sobre riesgo de colisión catastrófica.

Con este nuevo escudo la basura espacial no se disemina luego del impacto sino que es recolectada

La nueva armadura de Atomic-6 para protegerse de estas colisiones difiere de la protección metálica tradicional en cuanto a resistencia al impacto y efectos del mismo. Cuando el material convencional es golpeado tiende a desintegrarse, en cambio el diseño y propiedades del novedoso Space Armor permite la absorción de la energía cinética producida por el choque.

La estructura de protección será probada el próximo año cuando se lancen satélites provistos de la nueva armadura. Este novedoso material también presenta un cúmulo de importantes ventajas, tales como:

  • Transparencia ante las comunicaciones
  • Garantía de protección sin interferencias en las señales críticas del funcionamiento satelital
  • Buen nivel de protección física

En conclusión, la «Armadura» espacial del fabricante Atomic-6 podría constituirse en el futuro estándar protector para satélites y astronautas que deben exponerse a la abundante basura espacial que orbita la Tierra y que hacen del espacio exterior una suerte de campo minado. Esta novedosa estructura de protección será probada el próximo año en un entorno real. La expectativa es que esta tecnología supere las pruebas de resistencia, compatibilidad comunicacional y ligereza frente a los riesgos que suponen las colisiones e impactos con objetos que pueden ser voluminosos o tan pequeños como una gota de pintura, pero que se desplazan a una mortífera velocidad.


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