Ciencia

La NASA acaba de encontrar un extraño camino de baldosas poligonales en la superficie de Marte que parece hecho por humanos y se extiende metros y metros por el planeta

La NASA descubre un sorprendente terreno de polígonos en Marte que desafía las teorías sobre su formación.

La NASA acaba de encontrar un extraño camino de baldosas poligonales en la superficie de Marte que parece hecho por humanos y se extiende metros y metros por el planeta

Curiosity recorrió unos 35 metros hacia una zona clara del cráter Gale que, vista desde la órbita, parecía casi lisa. Al abrir las imágenes tomadas tras el desplazamiento, el equipo encontró algo muy distinto, una alfombra de pequeñas crestas poligonales, de apenas unos centímetros, que los científicos compararon con «la parte superior de un gigantesco panal marciano».

La NASA todavía no sabe cómo se formó ese dibujo. Y el misterio no termina ahí, porque entre los polígonos aparecen guijarros y piedras oscuras cuyo origen podría estar en otras capas de Marte, en impactos lejanos o incluso en meteoritos llegados desde fuera del planeta.

Una sorpresa a ras de suelo

El hallazgo muestra hasta qué punto cambia Marte cuando se pasa de una imagen orbital a una observación a pocos metros. Las formas eran demasiado pequeñas para distinguirse desde el espacio o en las fotografías tomadas a distancia, por eso el lugar parecía una zona cómoda para detener el róver y terminó siendo un terreno lleno de relieves, vetas y laminaciones.

La imagen principal de la actualización fue captada por Mastcam el 21 de junio de 2026, durante el sol 4932 de la misión. Un sol es un día marciano de unas 24 horas y 39 minutos, de modo que esos números reflejan la enorme duración de una exploración que comenzó en el cráter Gale en agosto de 2012.

A medida que Curiosity avanzó, las crestas aparecieron más erosionadas. Ese cambio es importante, porque permite comparar zonas mejor conservadas con otras más desgastadas y comprobar qué partes del patrón han resistido mejor los procesos que llevan millones de años modificando la superficie.

El origen sigue abierto

Curiosity ya había observado otros suelos poligonales dentro del cráter Gale. En el enclave conocido como Old Soaker, la NASA consideró que una red de pequeñas crestas pudo empezar como grietas de barro seco hace más de 3.000 millones de años, quedar después rellena de sedimentos y terminar expuesta de nuevo por la erosión.

En 2023, otra estructura hexagonal localizada en Pontours fue relacionada con ciclos repetidos de humedad y sequedad en el Marte antiguo. Pero una forma parecida no basta para trasladar aquella explicación al nuevo terreno, porque antes es necesario comprobar su composición, su textura y la forma en que encaja dentro de las capas de roca.

¿Qué significa esto en la práctica? La fotografía es solo el principio y la respuesta dependerá de las diferencias químicas entre las crestas, el material situado en sus centros y las rocas que rodean todo el conjunto.

Un laboratorio sobre ruedas

El equipo diseñó las observaciones para comparar directamente los bordes y el interior de los polígonos. APXS midió la abundancia de elementos químicos, mientras MAHLI tomó primeros planos capaces de mostrar minerales, texturas y pequeñas estructuras que una cámara situada a mayor distancia podría pasar por alto.

ChemCam añadió otra pieza del puzle. Su láser vaporiza una cantidad diminuta de material y el espectrómetro analiza la luz del plasma resultante, una técnica conocida como LIBS que permite estudiar la composición sin que el róver tenga que perforar cada objetivo.

Los científicos apuntaron estos instrumentos hacia varias crestas, un centro poligonal y una roca oscura bautizada como Cortadera. También fotografiaron el relieve Miraflores, la mesa Cordillera, depresiones cercanas y parte del canal Valle Grande, mientras Navcam buscaba remolinos de polvo y el plan incluía mediciones de la opacidad atmosférica.

Las piedras oscuras

Las rocas oscuras repartidas por el lugar van desde pequeños guijarros hasta piedras de mayor tamaño. La NASA trabaja con tres posibilidades principales, que hayan caído desde capas marcianas situadas más arriba, que fueran expulsadas por impactos producidos lejos del cráter Gale o que sean meteoritos procedentes del espacio.

La pista más llamativa es el níquel. Algunas rocas oscuras examinadas anteriormente contenían este elemento, habitual en muchos meteoritos y menos común en las rocas marcianas, aunque eso no convierte automáticamente cada piedra negra del paisaje en un visitante extraterrestre.

La investigación continuó después de abandonar el terreno poligonal. En las actualizaciones de julio, Curiosity siguió aplicando el láser a fragmentos oscuros y se desplazó hacia una gran roca que también podía ser un meteorito, señal de que la pregunta sigue abierta.

No es una carretera marciana

El aspecto ordenado de las figuras puede recordar a un camino pavimentado, pero no existe ninguna prueba de que sean baldosas construidas ni una señal de actividad artificial. La expresión sirve para describir su apariencia, nada más, y la explicación que busca la misión es geológica.

Tampoco estamos ante una prueba directa de vida. Curiosity estudia si Marte tuvo en el pasado ambientes capaces de sostener microorganismos, pero la NASA no ha presentado estos nuevos polígonos como una evidencia de agua, materia orgánica o actividad biológica.

Esa cautela importa. En otros lugares de Gale, una textura llamativa terminó revelando posibles grietas de barro o minerales acumulados dentro de antiguas fracturas, pero distinguir entre esas opciones exige datos químicos y no solo una imagen espectacular.

Qué ocurrirá ahora

Tras dejar atrás la zona de polígonos, el róver cruzó hacia una unidad más rugosa y con roca expuesta. Allí encontró capas finas, nuevos fragmentos claros y oscuros y otros contactos geológicos que permitirán comparar materiales formados o modificados en momentos diferentes de la historia del cráter Gale.

Los resultados detallados de los análisis sobre las crestas y Cortadera todavía no han sido publicados como una conclusión específica sobre su origen. Hasta que la NASA presente esa interpretación, lo más preciso es hablar de un terreno poligonal natural, sorprendente y aún sin explicación definitiva. 

La actualización oficial sobre este hallazgo fue publicada por el equipo de Mars Science Laboratory en el blog de la misión Curiosity de la NASA.

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