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Lo que los ingenieros del mundo llevan décadas buscando lo resolvió un científico indio con una tubería y viento: las Ice Stupas del Himalaya acumulan millones de litros de agua en invierno sin usar ni un vatio de electricidad y los sueltan en primavera para salvar las cosechas

Las Ice Stupas del Himalaya almacenan millones de litros de agua sin electricidad y transforman la agricultura en Ladakh.

Lo que los ingenieros del mundo llevan décadas buscando lo resolvió un científico indio con una tubería y viento: las Ice Stupas del Himalaya acumulan millones de litros de agua en invierno sin usar ni un vatio de electricidad y los sueltan en primavera para salvar las cosechas

En Ladakh, en el norte de la India, el problema del agua tiene truco. No siempre falta, pero muchas veces llega tarde. En primavera, cuando los agricultores necesitan regar, el deshielo natural de los glaciares todavía no ofrece suficiente caudal. En verano, en cambio, el agua puede bajar con más fuerza de la necesaria.

De esa paradoja nació una idea tan sencilla como poderosa. Guardar el agua del invierno en forma de hielo, levantarla como una torre y dejar que se derrita cuando los cultivos la necesitan. Estas estructuras se conocen como «ice stupas» o estupas de hielo, y la versión automatizada más reciente de Acres of Ice asegura haber almacenado 25 millones de litros de agua en la campaña 2025-26, repartidos en 12 puntos monitorizados de Ladakh.

Agua en el momento equivocado

Ladakh es una región fría, alta y muy seca. El estudio publicado en la revista Water recuerda que recibe pocas precipitaciones, que muchos pueblos dependen de arroyos alimentados por nieve y glaciares, y que la agricultura se concentra en una temporada corta, de mediados de abril a agosto.

Ahí está el problema. En abril y mayo, justo al comienzo de la siembra, la demanda de riego es alta, pero el deshielo aún puede ser bajo. En junio y julio suele haber más agua, pero para muchos cultivos ya es tarde. Es como tener la despensa llena cuando la comida ya se ha echado a perder.

La idea de Sonam Wangchuk

El ingeniero ladakhí Sonam Wangchuk planteó una salida muy directa. Si el agua de invierno se pierde porque nadie la usa, ¿por qué no congelarla y guardarla cerca de los pueblos? Según recoge el estudio, Wangchuk resumió la idea así, «si esta agua puede almacenarse de alguna forma en los pueblos, podrá utilizarse durante el periodo de déficit».

La técnica consiste en llevar agua desde un punto más alto mediante tuberías. La propia gravedad genera presión, el agua sale por un aspersor en pleno invierno y se congela al caer con temperaturas bajo cero. Poco a poco aparece un cono de hielo que recuerda a las estupas budistas de la zona.

Por qué la forma importa

El cono no es un capricho visual. Al tener menos superficie expuesta al sol en relación con el volumen de hielo que guarda, se derrite más despacio que una lámina horizontal. Eso permite que el agua no se libere de golpe, sino durante las semanas en las que los campos la necesitan.

En la práctica, el sistema clásico no necesita bombas ni conexión a la red eléctrica. Lo principal es una diferencia de altura, frío suficiente y una tubería bien colocada. Parece poco, pero en un lugar de caminos difíciles y aldeas pequeñas, que algo pueda funcionar con reglas simples cambia mucho las cosas.

De prueba a proyecto

El primer prototipo documentado por CEEW se construyó en el invierno de 2013-2014 en el campus de SECMOL. Alcanzó unos siete metros, almacenó 150 000 litros de agua y aguantó hasta el 18 de mayo de 2014, más de lo previsto para una estructura expuesta al sol primaveral.

Desde entonces, la idea ha crecido y se ha mezclado con nuevas herramientas. CEEW señala que el programa pasó a decenas de glaciares artificiales en Ladakh y también a otros países. Acres of Ice, por su parte, trabaja ahora con reservorios automatizados, sensores y control remoto para mejorar la formación de hielo y reducir fallos en las tuberías.

La nueva versión

La actualización más reciente ya no es solo una tubería lanzando agua al aire. Los reservorios automatizados usan sensores, válvulas inalámbricas y energía solar para decidir cuándo rociar y cuándo drenar el sistema. Esto importa porque una tubería congelada puede arruinar todo el trabajo de semanas.

Acres of Ice afirma que en la campaña 2025-26 se almacenaron 25 millones de litros en 12 puntos monitorizados. También destaca casos como Ayee, con 6,24 millones de litros, Baroo, con 3,66 millones, y Sakti, con 3,53 millones. Son cifras del propio proyecto, así que deben leerse como datos de campaña, no como una auditoría científica independiente.

No es una solución mágica

Las estupas de hielo no fabrican agua de la nada. Necesitan una fuente, temperaturas bajas y una comunidad que pueda gestionarlas. Si el cambio climático reduce demasiado la nieve o seca los arroyos de invierno, también se debilita la base de esta solución.

La FAO ya advierte que las comunidades de montaña del Hindu Kush Himalaya viven con suministros cada vez más irregulares, y que los métodos tradicionales de almacenar nieve y hielo se están quedando cortos en algunos lugares por el retroceso de los glaciares. Los reservorios pueden ayudar, pero no sustituyen a una política seria de agua, agricultura y adaptación climática.

Lo que puede cambiar

Para un agricultor, la diferencia entre tener agua en abril o no tenerla puede ser la diferencia entre sembrar o dejar una parcela sin cultivar. Y eso se nota. No solo en la cosecha, también en la decisión de quedarse en el pueblo o marcharse a buscar trabajo.

El valor de estas torres de hielo está en su sencillez. Aprovechan el frío que antes era un obstáculo y lo convierten en una reserva para la primavera. En un mundo donde muchas respuestas climáticas parecen caras y lejanas, Ladakh está mostrando algo más humilde, guardar el invierno para que la vida llegue a tiempo.

El informe de campaña y los datos de impacto más recientes han sido publicados por Acres of Ice.

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