Los físicos desconcertados: descubren que la Vía Láctea está atrapada en una lámina gigante de materia oscura de 32 millones de año luz

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Publicado el: 30 de marzo de 2026 a las 12:33
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Ilustración de la Vía Láctea dentro de una lámina gigante de materia oscura en el universo.

Durante años, los astrónomos han mirado nuestro vecindario galáctico con una ceja levantada. Las galaxias cercanas se alejan siguiendo la expansión del Universo de una forma demasiado ordenada, casi sin el “tirón” extra que cabría esperar de la gravedad del Grupo Local (donde están la Vía Láctea, Andrómeda y decenas de galaxias pequeñas).

Ahora, un trabajo liderado por Ewoud Wempe (Universidad de Groningen) plantea una idea tan sencilla como potente. No estaríamos en una región “redonda” de masa, sino incrustados en una gran lámina plana dominada por materia oscura, extendida al menos 10 megapársecs (unos 32 millones de años luz), con grandes vacíos por encima y por debajo. Y eso puede explicar por qué, cerca de casa, la expansión parece tan tranquila.

El misterio de un “Hubble flow” demasiado tranquilo

La expansión del Universo se suele resumir con una regla clara. Cuanto más lejos está una galaxia, más rápido se aleja, algo que se describe con la “ley de Hubble”. Lo normal es que la gravedad local meta ruido en esa relación, como cuando esperas tráfico en una carretera y, de repente, todo fluye sin frenazos.

En el entorno del Grupo Local, ese “ruido” es pequeño. En el propio artículo se recuerda que, con catálogos locales, se han estimado dispersiones de velocidad de alrededor de 30 km/s, valores que han sido difíciles de reproducir si se supone una distribución más esférica de la masa alrededor de la Vía Láctea y Andrómeda.

31 galaxias como pistas del vecindario

Para atacar el problema, el equipo se centró en un conjunto muy concreto. Usaron 31 galaxias relativamente aisladas justo fuera del Grupo Local como “trazadores” del flujo de expansión cercano, precisamente porque al estar menos perturbadas por vecinas masivas son señales más limpias.

A partir de ahí, reconstruyeron escenarios del Universo temprano y los hicieron evolucionar hasta hoy con simulaciones dentro del marco ΛCDM. Wempe lo resumió con una frase que marca el tono del trabajo, “We are exploring all possible local configurations of the early universe”.

Una lámina de 10 megapársecs con vacíos arriba y abajo

El resultado es muy específico y no deja mucho margen a interpretaciones “bonitas” sin números detrás. La masa en torno al Grupo Local no aparecería como una esfera, sino como un plano o lámina que se extiende al menos hasta 10 Mpc, con regiones claramente infradensas por encima y por debajo (en la dirección perpendicular al plano supergaláctico).

Además, esa lámina no sería uniforme. El estudio concluye que la densidad superficial del plano es más baja cerca del Grupo Local y aumenta hacia distancias de unos 5 a 10 Mpc. En palabras más de andar por casa, estaríamos como en una “tortita” cósmica en la que la zona de alrededor pesa menos que el borde más lejano.

Por qué un plano cambia el tirón de la gravedad

Aquí entra el matiz que lo cambia todo. En un modelo esférico, la relación velocidad distancia depende sobre todo de la masa “encerrada” dentro de un radio. Pero en una geometría en forma de lámina, también importa la masa que está más lejos dentro del propio plano, y esa masa puede compensar parte del tirón hacia el centro.

El comunicado de la Universidad de Groningen lo explica con claridad, la atracción del Grupo Local queda en parte contrarrestada por la masa más lejana dentro de esa misma lámina. Helmi lo remató con otra idea clave, “based purely on the motions of galaxies, we can determine a mass distribution”.

Una predicción comprobable y un aviso de prudencia

Conviene subrayarlo para no confundirnos. Esto no es una detección directa de materia oscura, sino una inferencia basada en su huella gravitatoria, tal y como se hace habitualmente cuando se estudia la masa que no emite luz.

La parte buena es que la hipótesis conecta varias rarezas a la vez. Si la masa está en una lámina, encaja mejor que las galaxias visibles se organicen en una estructura plana cercana (la “Local Sheet”) y que existan vacíos a ambos lados. Pero el trabajo también señala limitaciones técnicas y, sobre todo, deja una predicción encima de la mesa.

Esa predicción es que el flujo local no solo sería “tranquilo”, sino también muy anisótropo, con un comportamiento más marcado fuera del plano. El artículo destaca que faltan observaciones en direcciones de alta latitud supergaláctica a menos de 5 Mpc, así que encontrar nuevas galaxias aisladas en esas zonas sería una prueba decisiva. ¿Aparecerán en los próximos catálogos y confirmarán ese patrón?

El estudio ha sido publicado en Nature Astronomy.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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