Rusia ha protegido una idea que mucha gente sigue asociando con las películas. La corporación RKK Energía, integrada en Roscosmos, obtuvo la patente RU 2846902 C1 para una estructura orbital con zonas habitables giratorias, un núcleo axial y un sistema pensado para crear una sensación de peso durante vuelos de larga duración.
El documento plantea alcanzar una gravedad artificial de 0,5 g, aproximadamente la mitad de la terrestre. Pero conviene poner los pies en el suelo, aunque aquí resulte una expresión curiosa. La patente no incluye una fecha de lanzamiento, un presupuesto ni una orden de construcción, por lo que describe una arquitectura técnica y no una estación ya aprobada.
Una estación que gira
Los dibujos muestran cuatro módulos habitables colocados de forma radial alrededor de un módulo central. Ese núcleo tendría una parte estática y otra giratoria, conectadas mediante una unión móvil y hermética con rodamientos, juntas, engranajes y motores eléctricos.
En la práctica, los módulos se lanzarían por separado. Primero llegaría el núcleo, después se acoplaría cada zona habitable, se recolocaría en uno de los puertos laterales y se desplegarían sus secciones telescópicas y transformables. Solo entonces comenzaría la rotación.
El diseño intenta que una avería en uno de los elementos de sellado no obligue a abandonar toda la estación. La propia patente sostiene que esta disposición permitiría «continuar la explotación de toda la estación» si fallara una parte del conjunto hermético.
La gravedad no sería real
La estación no crearía un nuevo campo gravitatorio. Al girar, el suelo de los módulos obligaría al cuerpo a seguir una trayectoria circular y el astronauta sentiría una fuerza de apoyo parecida al peso, como ocurre en una atracción que da vueltas, pero de forma continua y controlada.
¿Qué significaría 0,5 g en el día a día? Caminar, dormir o levantar un objeto exigiría menos esfuerzo que en la Tierra, aunque bastante más que flotando en la Estación Espacial Internacional. El documento también contempla que la tripulación siga realizando parte de su trabajo en ingravidez.
El problema para el cuerpo
Pasar meses en microgravedad no sale gratis. La NASA calcula que los huesos que soportan peso pueden perder, de media, entre un 1 % y un 1,5 % de densidad al mes durante misiones de cuatro a seis meses, mientras los músculos y el sistema cardiovascular también se desacondicionan.
Por eso los astronautas entrenan unas dos horas al día con cintas, bicicletas y equipos de resistencia. Es una rutina exigente, parecida a tener el gimnasio metido en la jornada laboral, y aun así las contramedidas no eliminan todas las dudas para viajes mucho más largos.
La gravedad artificial podría cargar huesos, músculos y circulación al mismo tiempo. Pero todavía no se sabe qué nivel de gravedad, cuántas horas al día y durante cuánto tiempo serían suficientes para proteger a una persona. Ese dato es tan importante como el tamaño de la estación.
Un cálculo que pide explicación
La patente afirma que una aceleración de 0,5 g correspondería a unas cinco revoluciones por minuto con un radio de 40 metros. Hay un detalle que conviene no pasar por alto. Si ambos valores se aplican al mismo punto del hábitat, la fórmula habitual de aceleración centrípeta da cerca de 1,12 g, algo más que la gravedad terrestre.
Para obtener 0,5 g a 40 metros, la velocidad sería de unas 3,34 revoluciones por minuto. A cinco revoluciones por minuto, esa media gravedad aparecería aproximadamente a 17,9 metros del eje. El documento público no aclara si cada cifra se refiere a una zona distinta de la estructura.
Esto no invalida el concepto, pero sí muestra que los parámetros necesitan una explicación técnica más precisa. Además, cuanto más deprisa gira un hábitat, más se notan los efectos de Coriolis al mover la cabeza o caminar, lo que puede causar desorientación y mareo. Y eso se nota.
La ingeniería difícil
Mantener una estación girando durante años exige mucho más que encender un motor. La masa debe quedar equilibrada aunque cambien de sitio la tripulación, el agua o la carga, mientras las juntas móviles tienen que soportar vibraciones sin perder presión.
También habría que resolver el mantenimiento de rodamientos y sellos, el control térmico, la frenada de emergencia y el acoplamiento de vehículos visitantes. El núcleo parcialmente estático ayuda a separar funciones, pero no borra de golpe estos problemas. La propia NASA incluye el equilibrado, el atraque y los efectos de la rotación entre los grandes retos de estas estructuras.
Una patente protege una solución y demuestra que sus autores han definido sus elementos principales. No demuestra que exista un prototipo operativo ni que la tecnología haya superado ensayos de larga duración. Ese salto suele ser el más caro.
En plena transición de la EEI
La propuesta aparece mientras la Estación Espacial Internacional entra en su última etapa. Estados Unidos, Canadá, Japón y los países participantes de la Agencia Espacial Europea mantienen el horizonte de operaciones hasta 2030, mientras Rusia ha confirmado su participación al menos hasta 2028.
La NASA encargó a SpaceX el vehículo estadounidense que deberá ayudar a realizar una reentrada controlada al final del programa. Aun así, la patente rusa no identifica esta estación giratoria como sustituta oficial de la EEI ni establece que vaya a integrarse en la futura estación orbital rusa.
En el fondo, el interés es fácil de entender. Las misiones hacia la Luna, Marte o destinos más lejanos obligarán a vivir durante meses fuera de la gravedad terrestre, y cualquier deterioro físico puede reducir el tiempo de trabajo, descanso y capacidad de respuesta ante una emergencia.
Qué tendría que ocurrir ahora
El siguiente paso útil sería validar los cálculos, construir una unión giratoria a escala real y comprobar durante largos periodos cómo responde al desgaste. Después llegarían los ensayos con personas, el diseño de emergencia, la financiación y una demostración en órbita. No es poca cosa.
La idea de RKK Energía ofrece una respuesta concreta a un problema real, pero aún está lejos de convertirse en vivienda espacial. La noticia decisiva no será otra ilustración llamativa, sino un prototipo capaz de girar, mantener su presión y demostrar que la tripulación puede vivir dentro sin mareos ni riesgos añadidos.
Es el documento técnico que sustenta esta información.
La patente oficial RU 2846902 C1 fue publicada el 18 de septiembre de 2025 y puede consultarse en la ficha oficial del Instituto Federal de la Propiedad Industrial de Rusia.



