Cuatro científicos de la NASA y del Southwest Research Institute (SwRI) han estudiado el océano de Europa, la luna helada de Júpiter. Según su modelo, la radiactividad natural del agua podría dar energía a microbios aunque el fondo marino esté casi quieto. El cálculo llega a entre 1000 y 20.000 células por litro.
El equipo presentó el trabajo el 17 de diciembre de 2025 en la reunión anual de la Unión Geofísica Americana (AGU25), en Nueva Orleans. Lo firman Ngoc Tuan Truong y Kathleen Mandt, del centro Goddard de la NASA, junto a Christopher Glein y Kelly Miller, del SwRI. No han detectado vida, solo una posibilidad química.
Potasio y uranio que rompen agua
Durante décadas se pensó que Europa solo sería habitable si su agua reaccionaba sin parar con la roca. Esas reacciones crean desequilibrios químicos. Algunos microbios de la Tierra viven de esa diferencia de energía, sin luz solar.
Según el resumen del equipo, varios estudios recientes dudan de que esas reacciones sigan activas en Europa. Por eso Truong y sus colegas miraron a tres isótopos radiactivos: el potasio-40, el uranio-235 y el uranio-238. Son versiones inestables de esos elementos que emiten radiación al desintegrarse.
Esa radiación parte las moléculas de agua, un proceso llamado radiólisis. En el modelo, incluso poca cantidad de isótopos genera sustancias oxidantes y reductoras. El hidrógeno y el peróxido de hidrógeno, el compuesto del agua oxigenada, son dos productos típicos de esa ruptura.
Los autores aplican la idea al océano y también a los posibles lagos atrapados en la corteza de hielo. En ninguno de los dos casos hace falta roca fresca.
Hasta 20.000 células por litro
Con una salinidad como la que se atribuye a Encélado, una luna de Saturno, saldrían unas 1000 células microbianas por litro. Si el agua de Europa fuese tan salada como el mar terrestre, serían hasta 20.000.
Ambas cifras caen dentro de cálculos anteriores para Europa, de 100 a 100.000 células por litro. Para todo el océano, el equipo habla de entre 1023 y 1026 células. Es una biomasa que compara con la de entre 1000 y un millón de ballenas azules.
Son números de un modelo y dependen de lo que se le metió. Nadie ha contado microbios en Europa. Que haya energía tampoco dice si allí llegó a surgir vida.
Fallas quietas bajo el océano
El 6 de enero de 2026, la revista Nature Communications publicó un estudio sobre ese fondo marino. Lo dirigió Paul Byrne, profesor asociado de la Universidad Washington en San Luis. Su equipo calculó las tensiones que crean las mareas de Júpiter, la contracción de la luna y el movimiento del manto.
Ninguna de esas fuerzas parece capaz de mover hoy ni siquiera fracturas débiles. Las reacciones entre agua y roca quedarían en los pocos cientos de metros superiores del lecho. Eso aleja la imagen de grandes chimeneas hidrotermales como las de la Tierra.
«Puede que no esté pasando gran cosa ahí abajo, desde un punto de vista geofísico», dijo Chris German, coautor y científico de Woods Hole. Lo contó en la nota de su institución. Si el fondo fue activo en el pasado, añadió, aún podría mover agua más fría.

En su artículo, Byrne y sus colegas citan la radiólisis como posible base de vida en ese fondo tranquilo. Pero avisan de que en Europa «queda por cuantificar». El modelo de Truong intenta ponerle números.
Una mina de oro sudafricana
A unos 2,8 kilómetros de profundidad, en la mina de oro de Mponeng (Sudáfrica), vive la bacteria Candidatus Desulforudis audaxviator. Aprovecha la química que deja la radiación de las rocas. No depende del Sol y aguanta agua a entre 40 y 60 °C.
Investigadores brasileños la usaron como modelo en un trabajo de 2018 en Scientific Reports. Eran del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón y de la Universidad de São Paulo. Según sus escenarios, un ecosistema así podría mantenerse en Europa con energía radiactiva.
Hay más casos en la Tierra donde la química sostiene la vida en la oscuridad. Otro estudio vio que los terremotos pueden alimentar vida microscópica bajo tierra.
Argón-40 para la Europa Clipper
Al desintegrarse, el potasio-40 deja argón-40. Según el resumen, ese gas podría detectarlo MASPEX, el espectrómetro de masas de la sonda Europa Clipper. Truong trabajó en el equipo de ese instrumento cuando estaba en el SwRI.
La NASA lanzó la Europa Clipper el 14 de octubre de 2024 y la nave llegará a Júpiter en abril de 2030. Allí hará 49 sobrevuelos cercanos de Europa. Según Woods Hole, esa luna guarda el doble de agua que todos los océanos de la Tierra.
Encontrar argón-40 ayudaría a medir la actividad radiactiva, pero no probaría que haya un ecosistema. Truong volvió a presentar la idea en el congreso AbSciCon de mayo de 2026, según su ficha en la NASA. La luna que Galileo vio en 1610 sigue siendo uno de los grandes objetivos de la búsqueda de vida.
Ningún litro de Europa analizado
Producir oxidantes y reductores una sola vez no basta para mantener microbios. Esas sustancias tendrían que durar sin que otras reacciones las gasten. Las sales, los minerales y el movimiento del agua influyen en ello.
Tampoco se sabe cuánto potasio y uranio lleva el océano, ni si tiene los nutrientes que pide la vida. Además, el modelo solo se ha presentado como resumen y charla de congreso. Todavía no hay un artículo revisado por pares con los cálculos.
Los autores creen que la idea podría valer para otras lunas sin roca activa bajo el agua. Citan a Titán, Ganímedes y las lunas de Urano.
Imagen: NASA/JPL-Caltech/SETI Institute









