En el mar de Weddell, en la Antártida, el robot de una expedición que buscaba el Endurance de Shackleton grabó 1036 nidos de peces activos y muchos estaban ordenados en líneas, óvalos y medias lunas

Adrian Villellas
Publicado el 25 de octubre de 2026 a las 15:32
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Seis fotogramas del robot Lassie con nidos de peces limpios en el fondo del mar de Weddell

En 2019, una expedición que buscaba el Endurance de Ernest Shackleton grabó cientos de nidos de peces en el mar de Weddell. Un estudio liderado por la Universidad de Essex ha contado ahora en esos vídeos 1036 nidos activos. Estaban en el fondo antártico, entre 290 y 411 metros de profundidad.

Muchos de esos nidos formaban racimos, líneas, óvalos, medias lunas y figuras en U. El trabajo se publicó el 29 de octubre de 2025 en Frontiers in Marine Science. Lo firman el biólogo marino Russell Connelly y otros tres investigadores británicos.

El robot Lassie y el A68

Las imágenes las tomó Lassie, un vehículo submarino manejado desde el buque polar sudafricano SA Agulhas II. Entre el 14 y el 23 de enero de 2019 bajó cinco veces al fondo. En total reunió 27 horas de vídeo en cinco zonas del oeste de Weddell.

La Weddell Sea Expedition 2019 quería estudiar el entorno de la plataforma de hielo Larsen C y localizar el pecio. Connelly cuenta en la web de noticias de Frontiers que el hielo marino frenó la búsqueda del barco. El Endurance apareció en marzo de 2022, a 3008 metros, según el equipo de Endurance22.

Los nidos estaban mucho más arriba, en fondos que el hielo antártico mantenía fuera de alcance. En 2017 se desprendió de Larsen C el iceberg A68, de unos 5800 kilómetros cuadrados. Aquella rotura abrió el paso a los robots.

Fitoplancton encima, nidos limpios debajo

Poco antes de las inmersiones hubo una gran proliferación de plancton. Sus restos cubrieron el fondo como una alfombra. Los peces que cuidaban un nido lo mantenían despejado, y los abandonados se llenaban de esos restos.

Con esa pista, el equipo separó los 1036 nidos activos de otros 93 inactivos. Los autores lo consideran «un indicador fiable para identificar nidos activos fuera de la época de puesta».

Nido de peces abandonado y nido limpio en el fondo del mar de Weddell, con escala de 10 centímetros
A la izquierda, nidos abandonados cubiertos de restos de plancton; a la derecha, un nido limpio y activo en el sitio D. La línea roja marca 10 centímetros (Imagen: Connelly et al. / Frontiers in Marine Science, CC BY 4.0)

Huevos no apareció ninguno, porque la campaña llegó después de la eclosión. Sí había larvas dentro o alrededor de 72 nidos. Las depresiones medían de media 12,3 centímetros y tenían forma de cuenco, con el sedimento apilado en los bordes.

La única especie vista ocupando o cuidando los nidos fue Lindbergichthys nudifrons, un pequeño pez antártico. Puede llegar a 19,5 centímetros. Los ejemplares filmados medían de media 10,3.

Racimos, óvalos y formas de U

El estudio describe seis disposiciones distintas. Según los autores, es «el primer registro de patrones variables de agrupación de nidos» en este grupo de peces. Connelly habla de «un enorme vecindario geométrico de peces en el fondo marino».

Con un 42 % de los nidos, el racimo fue la forma más común. Se trata de un montón de nidos juntos, sin figura definida. Le siguieron los nidos solitarios, con casi el 19 %, y después las U, los óvalos, las medias lunas y las líneas.

Los 1036 nidos se repartían en 277 grupos. La zona más poblada, el sitio E, sumó 461. Allí el robot encontró unos 332 nidos por cada kilómetro recorrido.

Al comparar tamaños, los nidos solitarios resultaron los más anchos. Para los autores, quizá sean de adultos más grandes y dominantes. Esos peces podrían defender su puesta sin vecinos.

Ofiuras y gusanos al acecho

La explicación que propone el equipo es la defensa frente a los depredadores. Se basa en la teoría de la manada egoísta, que William Hamilton formuló en 1971. Quien queda en el centro de un grupo tiene a otros entre él y el atacante.

En el borde del 35 % de los nidos observados había ofiuras, parientes de las estrellas de mar. El artículo recuerda que se han hallado huevos de estos peces en su estómago. Por la zona también rondaba Parborlasia corrugatus, un gusano carroñero que busca comida por el olfato.

Frente a ese gusano, los nidos agrupados podrían mezclar el olor de las puestas. En una línea, en cambio, ningún nido queda en el centro. Los autores creen que por eso las líneas solo reúnen el 3,7 % del total.

Weddell sigue sin área protegida

Según el artículo, estos nidos cumplen los criterios de la FAO para un ecosistema marino vulnerable. Se suman a la colonia de 60 millones de nidos de peces descrita en 2022 en el sur del mismo mar. Aquellos nidos eran de otra especie y medían unos 75 centímetros.

Los dos hallazgos respaldan el área marina protegida de Weddell que estudia la comisión antártica CCAMLR. En su reunión de octubre de 2025 en Hobart, la mayoría de los miembros vio lista la fase 1. Algunos países se opusieron, y la comisión, que decide por consenso, no la aprobó.

Mientras, el hielo sigue retrocediendo. Groenlandia y la Antártida perdieron 11,3 billones de toneladas de hielo entre 1979 y 2023. Cuando una plataforma se rompe, quedan a la vista fondos donde ya han aparecido animales marinos de la Antártida nunca vistos.

Ningún pez filmado cavando

En las 27 horas de vídeo no hay ningún pez construyendo un nido. El equipo no sabe si cada grupo es obra de una pareja o de varias. Supone que cada nido es de una sola, por lo que cuesta vigilarlo.

Tampoco había un pez o huevos en cada depresión. Los autores admiten que una minoría podría ser de especies parecidas, difíciles de distinguir en vídeo. Que las formas protejan la puesta sigue siendo una hipótesis: nadie ha medido qué nidos sacan adelante más crías.

Junto a los nidos, el agua estaba entre -1,1 y -2,09 °C, casi igual que alrededor salvo en un sitio. Según el estudio, saber si esas pequeñas diferencias importan exigiría medir durante mucho más tiempo.

Imagen: Weddell Sea Expedition 2019 / Frontiers

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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