En 1953, Mary Tsingou programó en Los Alamos, en Nuevo México, una cadena de 64 partículas que hoy se considera el primer experimento numérico, y su apellido tardó 55 años en llegar al nombre del problema

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Publicado el 23 de octubre de 2026 a las 17:02
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Mary Tsingou en 1955 y el diagrama de flujo manuscrito del algoritmo de vibraciones no lineales que programó en el MANIAC de Los Alamos

Mary Tsingou programó en 1953, en el laboratorio de Los Alamos, en Nuevo México, una cadena de 64 partículas que hoy se considera el primer experimento numérico, y su apellido tardó 55 años en llegar al nombre del problema. El 27 de abril de 2026, Alessio Alexiadis, de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad de Birmingham, publicó un comentario en Communications Physics que reconoce así aquel cálculo y sitúa en el código de Tsingou el origen de la simulación moderna por partículas.

Durante medio siglo, el cálculo llevó solo los apellidos de Enrico Fermi, John Pasta y Stanislaw Ulam. Tsingou Menzel murió el 27 de agosto de 2026 en su casa de Los Alamos, a los 97 años, según su esquela.

De la calculadora Marchant al MANIAC

Tsingou nació en Milwaukee, en Wisconsin, el 14 de octubre de 1928, en una familia de origen griego, y estudió Matemáticas en la Universidad de Wisconsin. En 1951 una de sus profesoras le avisó de que en Los Alamos estaban buscando mujeres matemáticas, según el relato que publicó el propio laboratorio en 2020.

La guerra de Corea se llevaba a filas a los hombres jóvenes, así que el laboratorio contrató a recién licenciadas para calcular a mano con calculadoras Marchant. Llegaron a ser cuarenta o cincuenta personas, casi todas mujeres, en un trabajo parecido al de las computadoras humanas de la NASA como Annie Easley. Al contratarla le dijeron que cobraría menos que un hombre con su misma preparación.

Llegó al laboratorio el 7 de enero de 1952 y se apuntó al curso de programación que ofrecía el grupo del MANIAC, uno de los primeros ordenadores científicos del mundo, porque sumar y restar todo el día le aburría. Su primer ejercicio, calcular el seno de un ángulo, funcionó a la primera. En 2002, en una entrevista para el Centro de Historia del IEEE, contó que fue la primera y la última vez que le pasó.

Dos operadoras sentadas ante el ordenador MANIAC de Los Alamos en 1952
Dos operadoras sentadas ante el MANIAC en Los Alamos, en 1952 (Foto: Los Alamos National Laboratory)

Una cadena de 64 partículas en el ordenador

En el verano de 1953, con Fermi de visita en Los Alamos, Pasta y Ulam buscaban problemas que solo un ordenador pudiera resolver. Eligieron una cuerda que vibra, con los extremos fijos, reducida a un máximo de 64 puntos unidos por fuerzas con un pequeño término no lineal.

El plan era poner toda la energía en una sola forma de vibración, el primer modo, y medir cuánto tardaba en repartirse entre los demás, el reparto igualitario o equipartición que daba por hecho la física estadística. Ellos planteaban las ecuaciones y ella hacía toda la programación. Antes de teclear dibujaba diagramas de flujo para poder parar el cálculo y revisar los resultados, según la revista 1663 del laboratorio.

La energía volvió casi al punto de partida

Al principio la energía pasó al segundo modo y luego al tercero, tal como esperaban, pero después dejó de repartirse. En el informe LA-1940, redactado en mayo de 1955, los autores admitieron que los resultados les habían sorprendido desde el principio. Más tarde el primer modo volvió a quedar a menos de un 1 % de su valor inicial, y el sistema parecía casi periódico.

Fermi murió en noviembre de 1954 y los últimos ejemplos se hicieron en 1955. Aquel regreso de la energía abrió el estudio de los sistemas no lineales y de los solitones, paquetes de energía que viajan sin deshacerse.

Una nota al pie en el informe de 1955

La portada del informe separa dos listas. Fermi, Pasta, Ulam y M. Tsingou figuran entre quienes hicieron el trabajo, pero entre quienes lo redactaron aparecen solo los tres hombres. En la página 3, una nota al pie agradece a la señorita Mary Tsingou la eficiente codificación de los problemas y la ejecución de los cálculos en la máquina MANIAC de Los Alamos.

Nota al pie del informe LA-1940 de 1955 que agradece a Mary Tsingou la programación de los cálculos
La nota al pie de la página 3 del informe LA-1940, resaltada, en la que se agradece a Mary Tsingou la codificación y ejecución de los cálculos (Imagen: Los Alamos National Laboratory)

Durante décadas el problema circuló como Fermi-Pasta-Ulam, o FPU. En 2008, el físico francés Thierry Dauxois reclamó en Physics Today su parte, según recoge el laboratorio, y propuso llamarlo desde entonces problema de Fermi-Pasta-Ulam-Tsingou. Habían pasado 53 años desde el informe y 55 desde los cálculos de 1953.

David Campbell, profesor de Física de la Universidad de Boston y exdirector del Centro de Estudios No Lineales de Los Alamos, lo resume así: «Hoy, desde luego, figuraría como coautora, y por eso la práctica actual es hablar del problema FPUT». Tsingou siempre le quitó importancia. El nombre, dijo al laboratorio, «no me importaba. Solo estaba haciendo mi trabajo».

De 64 partículas a las galaxias y las inundaciones

Alexiadis sostiene que la dinámica molecular, el método de elementos discretos o las simulaciones de N cuerpos comparten una estructura que arranca con aquel código. En todos ellos, un objeto sigue la segunda ley de Newton bajo fuerzas que dependen del estado del sistema, y el ordenador lo mueve paso a paso.

En 2005, la Millennium Simulation siguió más de 10.000 millones de partículas de materia oscura en un volumen de más de 2000 millones de años luz de lado, más de 150 millones por cada una de las 64 que movía el código de Tsingou. Los cálculos de órbitas que estiman el futuro choque de la Vía Láctea y Andrómeda también siguen cuerpos paso a paso bajo la gravedad.

Según el comentario, estos métodos están hoy en el procesado de polvos farmacéuticos, en la modelización de inundaciones costeras y en el agua de la película Piratas del Caribe: La venganza de Salazar. «Esa comunidad es enorme, sigue creciendo y muy pocos de sus miembros conocen su nombre», escribe Alexiadis. Cuando ella aún vivía, unos 100 científicos de más de 40 países firmaron una carta para darle las gracias por su código.

Tras un máster en Matemáticas en la Universidad de Míchigan, Tsingou volvió a Los Alamos en 1955 y programó hasta jubilarse en 1991. Al mirar atrás lo resumía así: «Pensaban que la energía nuclear iba a cambiar el mundo, pero son los ordenadores los que han cambiado el mundo».

Lo que el comentario no demuestra

El texto de Alexiadis es un comentario, y la revista indica que se consideró apto para publicarse sin revisión por pares. La genealogía que traza es su interpretación, y él mismo admite que estos métodos surgieron en comunidades distintas, en décadas distintas y con literaturas separadas.

Tampoco desapareció del todo del informe, porque su nombre está en la portada y en la nota, y ella recordaba que se le dio crédito como programadora. Lo que se discute es el peso de ese crédito.

El comentario completo de Alexiadis se ha publicado en Communications Physics.

Imagen: Los Alamos National Laboratory

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