Una barrera nueva en Big Bonito Creek, un arroyo de las Montañas Blancas de Arizona, protege desde 2025 casi 22 millas de cauce, unos 35 kilómetros, para la trucha apache, un pez que solo vive de forma natural en el este de Arizona. Según el balance que Jennifer Graves, bióloga del programa Partners for Fish and Wildlife del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), firmó el 15 de mayo de 2026, ese tramo equivale a cerca del 18 % de todo el hábitat de recuperación que le queda a la especie.
La barrera anterior se levantó en los años ochenta o noventa. Con el tiempo se deterioró y dejó de impedir que las truchas no nativas remontaran el arroyo hasta las poblaciones de trucha apache. «Sustituirla se convirtió en una prioridad máxima», escribe Graves.

Una barrera nueva aguas abajo de la vieja
La estructura nueva se construyó aguas abajo de la vieja, que después se retiró, y las obras terminaron en 2025. El programa Partners for Fish and Wildlife, que apoya la recuperación de la especie desde 1999, ayudó a pagarla junto a la tribu Apache de White Mountain, la Oficina de Reclamación, la National Fish and Wildlife Foundation y otros socios.
En los modelos climáticos que recoge la norma federal de 2024, Big Bonito Creek aparece entre los tres cursos con más tramos que seguirían en la década de 2080 por debajo de 16,5 °C de media en julio en un escenario de emisiones intermedio, la temperatura del agua bajo la que se encuentra el 95 % de los tramos ocupados por la especie.
Truchas introducidas que se cruzan con la apache o se la comen
La amenaza principal llegó con otras truchas sembradas para la pesca. La arcoíris y la degollada pueden cruzarse con la apache y diluir su identidad genética, y la común y la de arroyo compiten con ella por el alimento y se la comen. Es un problema conocido en otros lugares, como en Japón, donde el black bass que se llevó al lago Ashi en 1925 para la pesca acabó llegando a muchas otras cuencas.
En Arizona, la respuesta fueron las barreras: saltos artificiales que separan las poblaciones puras de arriba de los tramos de abajo, donde viven las truchas introducidas y los híbridos. En la norma de retirada publicada en el Federal Register el 6 de septiembre de 2024, el USFWS cita una evaluación de tres años en la que solo 1 de 1436 salmónidos marcados aguas abajo apareció por encima de las barreras. En Crooked Creek, donde se eliminó la trucha común en 2015, los adultos de trucha apache pasaron de unos 301 en 2016 a 1444 en 2023.
De la veda de 1955 a la retirada de la lista
La trucha apache llegó a ocupar casi 700 millas de arroyos, unos 1100 kilómetros, en las cabeceras de las Montañas Blancas. En 1955, la tribu Apache de White Mountain vio cómo caían las poblaciones y cerró su reserva a la pesca, y según el USFWS ha liderado los esfuerzos de conservación desde el principio.
La especie entró en la lista federal en 1967 y bajó a la categoría de amenazada en 1975. En 1979 quedaban 14 poblaciones conocidas en unas 30 millas de hábitat (48 kilómetros), y en 2024 eran 30 poblaciones en 175 millas, unos 282 kilómetros, justo las 30 poblaciones puras y autosuficientes que exigía el plan de recuperación.
La secretaria del Interior, Deb Haaland, anunció la retirada el 4 de septiembre de 2024 en Mesa (Arizona), y la atribuyó en el comunicado oficial a más de 50 años de esfuerzos de organizaciones federales, estatales, tribales y no gubernamentales. Fue el primer pez de pesca deportiva y la primera trucha que salieron de la lista por recuperación, un camino parecido al del zorro isleño de la isla de San Miguel, en California.
Siete barreras viejas que se quitarán aguas arriba
En otros arroyos de la zona se prepara lo contrario. El proyecto de paso de peces para la trucha apache, dirigido por la tribu y con 2,31 millones de dólares, prevé retirar 7 barreras y sustituir 6 alcantarillas, casi todas en tierras tribales. Según el USFWS, esas barreras ahora bloquean a la propia trucha apache y ya no hacen falta.
Cuando termine, reabrirá el acceso a 52,4 millas de hábitat, unos 84 kilómetros, y permitirá unir poblaciones que hoy viven aisladas. Es la misma lógica que ha llevado a Estados Unidos a batir en 2025 su récord de ríos reconectados con la retirada de presas.
Diques que imitan a los castores en Flash Creek
Graves trabaja también en Flash Creek, donde sobrevive una de las poblaciones originales de trucha apache. Con sus socios está vallando las orillas para que el ganado no entre, planta especies de ribera que dan sombra y coloca pequeños diques de piedra y otros que copian a los de los castores, como los que en un arroyo de Yorkshire recortaron los picos de caudal, para frenar el agua y reducir la erosión.
Desde 2019, Graves ha ayudado en el desove del vivero nacional de Williams Creek y ha recogido esperma de truchas salvajes para la criopreservación, una técnica que ayuda a conservar la diversidad genética de la especie.

Ese esperma se congela en nitrógeno líquido a −196 °C y se guarda en el Centro de Tecnología Piscícola de Warm Springs, en Georgia, hasta que lo pide Williams Creek, el único vivero del país con reproductores de trucha apache.
Lo que la retirada de la lista no resuelve
Retirar la especie de la lista no ha borrado sus amenazas. Solo entre 2018 y 2021, los equipos sacaron con pesca eléctrica más de 14.670 truchas de arroyo y 3932 truchas comunes de nueve arroyos de trucha apache, y la tribu y el USFWS siguen trabajando para eliminar la trucha común de Aspen, Big Bonito, Coyote, Little Bonito y Little Diamond.
Las barreras tampoco son infalibles. La norma admite que en Fish Creek se vieron truchas grandes saltando una barrera de un metro durante las crecidas, y según su análisis las truchas no nativas y los incendios forestales son los principales factores que determinan el estado de la especie.
La ley obliga a vigilar la especie al menos cinco años después de retirarla de la lista, y el USFWS prevé hacerlo durante diez. «Incluso con la trucha apache ya fuera de la lista, el trabajo de conservación está lejos de haber terminado», escribe Graves.
El balance de Graves, con fotos de la barrera vieja y de la nueva, se publicó el 15 de mayo de 2026 en la web del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.
Foto: Jennifer Graves / USFWS









