Un equipo de la Universidad de Oregón, con científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), calcula que bajo la cumbre de las Cascadas de Oregón circulan al menos 81 kilómetros cúbicos de agua. Lo dedujo de la temperatura de 72 sondeos geotérmicos antiguos. El estudio salió en enero de 2025 en la revista PNAS.
Son unos 81 billones de litros, casi el triple de la capacidad máxima del lago Mead, el gran embalse del río Colorado, según la universidad. La misma nota da 18,7 kilómetros cúbicos al lago del Cráter, así que el acuífero equivale a más de cuatro lagos como ese.
Sondeos que buscaban calor
En los años ochenta y noventa, varios proyectos perforaron las Cascadas y midieron la temperatura a distintas profundidades en busca de calor para producir energía, no de agua. El científico de la Tierra Leif Karlstrom, que dirigió el trabajo, reunió 72 de esos perfiles, todos de más de 100 metros, y Steve Ingebritsen les cedió carpetas con registros de sondeos que el equipo digitalizó.
Lo normal es que la roca se caliente al bajar, pero el agua de lluvia y del deshielo que se filtra enfría el terreno, y a un kilómetro de profundidad la roca puede estar tan fría como en la superficie. Por eso los investigadores buscaron en cada sondeo los tramos donde la temperatura apenas cambia, que son la huella del agua fría que baja, y luego interpolaron los datos para dibujar el volumen de roca empapada.
Roca con un 6 % de huecos
El agua no forma un lago dentro de una cueva, sino que ocupa poros y grietas de las coladas de lava. Para pasar de roca a agua, los autores supusieron que un 6 % de esa roca son huecos, y así salen unos 81 kilómetros cúbicos, más del doble de los 35 de un cálculo anterior basado en la edad del agua de los manantiales.
En la nota de la Universidad de Oregón, Karlstrom habla de «un lago de tamaño continental guardado en las rocas de lo alto de las montañas, como un gran depósito de agua».
Eugene bebe de estos manantiales
El estudio también mide caudales y calcula que los manantiales sueltan cerca de 1 kilómetro cúbico al año, mientras que el balance hídrico de la región apunta a unos 11. Con esa cifra, este tramo de la cordillera mueve tanta agua subterránea como todo Hawái.
La mayoría de los habitantes de Oregón dependen de agua que nace en esta cordillera. El río McKenzie, que da la mayor parte del agua potable a la ciudad de Eugene, sale del lago Clear, que se alimenta de manantiales.
El equipo trabajó alrededor del paso de Santiam, donde en la roca joven de las Cascadas altas el agua baja casi en vertical, hasta cerca de un kilómetro, y en la de las Cascadas occidentales, más antigua, corre poco profunda y de lado.
En el manantial Olallie North, que brota en el contacto entre coladas de lava de unos 25.000 años, los investigadores midieron además la resistividad eléctrica del subsuelo.

Menos nieve en las próximas décadas
Se espera que el manto de nieve de las Cascadas altas, que recarga buena parte del acuífero, mengüe rápido en las próximas décadas, y eso puede cambiar cuánta agua entra. La NASA ha medido incluso que la nieve y los ríos mueven el centro de masa de la Tierra.
En la nota de la universidad, Karlstrom advierte de que es un recurso limitado: «Ahora mismo hay ahí arriba un depósito de agua subterránea grande y activo, pero su duración y su resistencia al cambio dependen del agua que lo recargue».
La universidad cree que el sistema aguanta bien un año flojo, aunque varios años seguidos de poca lluvia o sin nieve probablemente lo resentirían. Gordon Grant, geólogo del Servicio Forestal y coautor del estudio, admite en la nota que «esta región ha recibido un regalo geológico, pero solo estamos empezando a entenderlo».
Magma, agua y erupciones explosivas
Para los geólogos, tanta agua junto a los volcanes cuenta también a la hora de medir el riesgo. Cuando el magma la encuentra en abundancia, la erupción tiende a ser explosiva, con ceniza y gas en lugar de coladas lentas, y donde la capa de agua es fina estas erupciones son menos probables.
Según el artículo de PNAS, en esta zona hay tres casos: Sand Mountain estalló hace unos 3000 años, Four in One Cone hace unos 2000 y Collier Cone hace unos 1500, y dejaron entre 0,25 y 3 metros de ceniza sobre unos 10 kilómetros cuadrados.
Bajo seis grandes volcanes de las Cascadas también se han detectado depósitos de magma activo, y el calor que buscaban aquellos sondeos se explora hoy en el volcán Newberry, con roca a 331 °C.
Porosidad y agua profunda, sin medir
Los propios autores presentan la cifra como un mínimo, porque los sondeos se abrieron para buscar calor y no cubren toda la zona por la que se filtra el agua. El cálculo tampoco cuenta el agua que sube desde abajo, y depende de ese 6 % de huecos.
Tener agua guardada no significa poder bombearla sin más, y Karlstrom insiste en que hay que cuidarla y estudiarla mejor. Grant deja abierta la gran pregunta: qué pasará con una racha de inviernos malos.
El USGS, que firma el trabajo con la Universidad Estatal de Oregón, Fort Lewis College, Duke, Wisconsin y el Servicio Forestal, lo recoge en su ficha de publicaciones. Lo financiaron la NSF y el Servicio Forestal, y el estudio completo se ha publicado en PNAS.
Foto: Laurel Hamers / Universidad de Oregón












