La invasión de mejillones en agua dulce ya no es solo un problema de naturaleza y biodiversidad. También es una amenaza directa para infraestructuras que usamos a diario, desde tomas de agua para ciudades y regadíos hasta sistemas ligados a la energía hidroeléctrica. Y cuando el problema se mueve “a escondidas” en un poco de agua atrapada en una embarcación, frenarlo se vuelve un reto enorme.
Por eso, la Oficina de Recuperación de Estados Unidos (Bureau of Reclamation) ha lanzado un concurso con premios para encontrar ideas nuevas que eviten la propagación de especies acuáticas invasoras, incluido el mejillón dorado, detectado en California en los últimos años. En la práctica, buscan tecnologías que funcionen sin dañar a las personas, el medio ambiente ni las propias embarcaciones.
El mejillón dorado ya no es una amenaza lejana
El mejillón dorado (Limnoperna fortunei) se detectó el 17 de octubre de 2024 en el delta Sacramento San Joaquín, en la zona del puerto de Stockton. El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California explica que fue la primera detección conocida de esta especie en Norteamérica, y que las aguas aguas abajo del delta se consideran expuestas.
El riesgo no es solo que aparezca “un bicho nuevo”. Allí donde se instala, puede formar incrustaciones que afectan a tomas de agua municipales e industriales, obliga a retirar bioincrustaciones de forma constante y altera el ecosistema por su forma de alimentarse filtrando el agua. Dicho de otra manera, cuando se engancha, cuesta quitarlo.
Un invasor que viaja en un poco de agua
La clave de esta historia está en lo pequeño. La Bureau of Reclamation advierte de que especies como los mejillones quagga, cebra y dorado pueden trasladarse entre masas de agua en pequeñas cantidades de agua residual atrapada en compartimentos de lastre de embarcaciones. ¿Cuánto es “pequeño”? A veces, lo que queda en un rincón del sistema.
Y hay un detalle que lo complica todo. El experto West Bishop, citado por el medio local KRCR, subraya que además de propagarse con rapidez, estos moluscos son especialmente peligrosos porque puede ser difícil detectar sus huevos antes de que se diseminen. “No pertenece aquí” y “tiene la capacidad de causar grandes estragos”, avisó en ese contexto.
Un concurso para ideas que sean rápidas y seguras
El anuncio oficial es claro. La Bureau of Reclamation lanzó el 26 de febrero de 2026 un reto en tres fases para encontrar soluciones innovadoras que eviten la propagación de especies acuáticas invasoras a través de compartimentos de lastre, con métodos que puedan “matar, excluir o inactivar” estos organismos sin generar riesgos para usuarios, embarcaciones o el entorno.
La agencia también reconoce el punto débil del sistema actual. Los programas de inspección y descontaminación de embarcaciones funcionan, pero requieren tiempo y mano de obra, y eso se vuelve un problema cuando llega la temporada alta y hay colas en rampas y puntos de control.
En cuanto al calendario, la NASA (que difunde el reto dentro de su programa de premios y desafíos) indica que la fase 1 se abrió el 26 de febrero de 2026 y que las propuestas de esa primera fase vencen el 29 de mayo de 2026. Además, yet2 (entidad que gestiona el concurso) anunció un seminario web de presentación el 25 de marzo de 2026.
Cómo se reparten los premios en tres fases
El esquema está pensado para pasar de la idea al laboratorio. En fase 1, hasta seis propuestas pueden recibir hasta 25.000 dólares cada una, centradas en conceptos de inspección o descontaminación que no sean dañinos. Luego, en fase 2, los seleccionados presentan su enfoque y hasta tres pueden recibir hasta 50.000 dólares cada uno para avanzar hacia un diseño más “ingenieril”.
La fase 3 es la que pone a prueba el prototipo a escala de laboratorio. Ahí se reparten los premios mayores con un primer premio de hasta 125.000 dólares, un segundo de hasta 75.000 y un tercero de hasta 50.000, según los criterios del reto. En total, la dotación global anunciada para todas las fases suma 550.000 dólares.
Qué hay en juego también suena en España
En Estados Unidos, la propia Bureau of Reclamation sitúa el impacto económico de los mejillones quagga y cebra por encima de 1.000 millones de dólares al año en costes de control y daños en infraestructuras. Es dinero que sale, en buena parte, de mantener redes de agua y sistemas que no se diseñaron para esta “costra viva”.
Y si esto te recuerda a algo, no es casualidad. En España, la Confederación Hidrográfica del Ebro lleva años explicando que el mejillón cebra se detectó por primera vez en la cuenca del Ebro en 2001, que altera hábitats y que su instalación en tuberías de captación puede obligar a gastar grandes cantidades de dinero en adaptar instalaciones y aplicar medidas de control. También señala a la navegación recreativa como uno de los vectores de dispersión.
En el fondo, el patrón se repite a un lado y otro del Atlántico. Si una especie invasora llega a la infraestructura del agua, el problema deja de ser “de naturaleza” y pasa a colarse en lo cotidiano, desde la gestión del riego hasta el mantenimiento de sistemas energéticos que dependen del agua. Y eso se nota.
Qué puedes hacer tú para no empeorar el problema
La recomendación más repetida por las autoridades es sencilla de recordar. “Clean, drain and dry” (limpiar, vaciar y secar) la embarcación y el equipo antes y después de entrar en una masa de agua, retirando restos de plantas o barro antes de salir de la rampa.
Luego viene lo que muchos pasan por alto por las prisas. Vaciar compartimentos y sistemas que guardan agua, incluidos lastre, sentina y viveros, y no devolver esa agua al mismo lugar donde estás navegando. Si el invasor viaja en agua residual, este paso corta el viaje.
Y por último, secar bien y consultar requisitos locales. El propio Servicio Forestal de EE UU recuerda que los tiempos de espera pueden variar y recomienda “saber antes de ir” (contactar con el embalse o la autoridad local para conocer inspecciones y condiciones de botadura). Puede ser un fastidio cuando quieres irte a casa, pero es más barato que pagar la invasión después.
El comunicado oficial se ha publicado en la Bureau of Reclamation.







