Un pez sierra verde y una tortuga marina comparten las aguas de Pilbara, en Australia Occidental. Esa escena, fotografiada desde un dron por Matt Deakin, ha ganado el Australian Geographic Nature Photographer of the Year 2026. El Museo de Australia Meridional confirmó el galardón el 28 de agosto.
Detrás de la aparente calma había un aviso de batería y muy poco margen para seguir volando. Según el relato del fotógrafo recogido por People, el dron regresó para aterrizar con un 3 % de carga. La imagen también acerca al público una especie clasificada en peligro crítico de extinción.
Un encuentro al final del vuelo
Deakin explicó que el dron estaba a unos 2,5 kilómetros cuando vio al pez sierra salir de aguas profundas. La luz disminuía y el aparato avisaba de que la batería se agotaba. Entonces, el animal atravesó un grupo de cuatro o cinco tortugas.
«La mayoría se alejó rápidamente, pero una se quedó», relató el fotógrafo en el comunicado del museo. Ese detalle ayuda a entender la composición premiada, protagonizada por el pez sierra y una tortuga verde. Fue su primera participación en este certamen.
El porcentaje de batería merece una precisión. Su testimonio sitúa el 3 % en el regreso para aterrizar, sin establecer la carga exacta al disparar. People también señala que Deakin había compartido la fotografía en noviembre de 2024, antes del premio de 2026.
Por qué destacó la fotografía
La imagen se titula «Ethereal Encounter», que puede traducirse como «Encuentro etéreo». El agua de aspecto lechoso da al pez sierra una presencia casi fantasmal, mientras la tortuga destaca a su lado. El jurado valoró la combinación de un instante excepcional, la rareza del protagonista y la calidad técnica.
Había mucho donde elegir. La edición de 2026 reunió 2.129 fotografías de 501 participantes procedentes de 17 países, según Australian Geographic. El concurso admite imágenes de naturaleza tomadas en Australia, Nueva Zelanda, la Antártida y Nueva Guinea, una región con ambientes muy distintos.
Una raya con una sierra
El pez sierra verde (Pristis zijsron) pertenece al grupo de las rayas, aunque su cuerpo recuerde al de un tiburón. Tiene un esqueleto de cartílago y puede alcanzar unos seis metros de longitud, según NOAA Fisheries. Esa referencia describe la especie, sin indicar cuánto medía el ejemplar fotografiado.
Su rasgo más reconocible es el rostro, ese hocico largo y dentado que parece una herramienta. Fishes of Australia explica que lo utiliza para aturdir o matar presas, principalmente peces óseos y crustáceos. Cumple una función esencial en su alimentación.
Los juveniles ocupan zonas próximas a la costa y estuarios, mientras los adultos también utilizan aguas más profundas. En el sur de Pilbara se han identificado áreas importantes de nacimiento de crías. Por eso, conservar estos espacios costeros tiene valor durante etapas especialmente delicadas de su vida.
Cuando el hocico queda atrapado
Esa misma sierra puede convertirse en una trampa. Sus dientes se enganchan fácilmente en las redes de pesca y favorecen las capturas accidentales, según la ficha australiana. La sobrepesca y la pérdida o degradación del hábitat han contribuido a reducir sus poblaciones y su distribución.
Además, reponer los animales perdidos lleva tiempo. NOAA sitúa la madurez sexual alrededor de los nueve años, un dato que ayuda a entender su vulnerabilidad. Si mueren antes de reproducirse, la recuperación se complica.
Una fotografía no es un censo
¿Qué nos dice esta imagen sobre el futuro de la especie? Documenta un encuentro, pero por sí sola no permite saber cuántos ejemplares quedan ni demostrar que sus poblaciones estén aumentando. Tampoco sirve para evaluar la salud del individuo o del entorno.
Una revisión científica publicada el 11 de septiembre de 2026 en Reviews in Fish Biology and Fisheries señala que faltan datos empíricos sobre el tamaño de la población mundial. Sus autores también identifican lagunas sobre sus movimientos y sobre cómo reducir las capturas accidentales. Todavía queda mucho por conocer.
Fotografiar también exige cuidado
Australian Geographic recuerda que la fotografía de especies amenazadas requiere valorar las molestias a los animales y la difusión de sus localizaciones. Acercar su vida al público implica cuidar cómo se obtiene y se comparte cada imagen. Conseguir un buen encuadre lleva asociada esa responsabilidad.
El premio ofrece una oportunidad para que más personas conozcan al pez sierra verde y las amenazas que afronta. El comunicado oficial del galardón ha sido publicado en el Museo de Australia Meridional.
Imagen: Gant223 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)









