Toyota no ha jubilado su prensa de 700 toneladas de 1934: la restauró, la trajo de vuelta desde Brasil a Japón tras recorrer más de 18.000 kilómetros, y hoy sigue produciendo piezas, ahora para las pilas de combustible de hidrógeno
La máquina adquirida por Kiichiro Toyoda en 1934 trabajó durante décadas en Japón, pasó más de 60 años en Brasil y regresó a Aichi para incorporarse a la producción de módulos de pila de combustible. Toyota no quiere convertirla en una pieza de museo.
Toyota ha encontrado una nueva función para una de las máquinas más antiguas de su historia industrial. La prensa Komatsu de 700 toneladas ha regresado a la planta Honsha de Toyota City y vuelve a producir componentes después de completar un recorrido de ida y vuelta entre Japón y Brasil.
Según la reconstrucción publicada por Toyota Times, la máquina volvió a Japón en junio de 2024. Tras una restauración integral, Toyota la está utilizando para fabricar piezas destinadas a módulos de pila de combustible.
La prensa Komatsu de 700 toneladas nació antes que Toyota Motor
Kiichiro Toyoda encargó la prensa en 1934 para el departamento de automóviles de Toyoda Automatic Loom Works. La compra se produjo tres años antes de la fundación de Toyota Motor Corporation, por lo que la máquina comenzó a trabajar cuando la actual marca de automóviles todavía no existía como empresa independiente.
En 1938 fue trasladada desde Kariya hasta la nueva planta de Koromo, conocida actualmente como Honsha. El trayecto era de unos 15 kilómetros en línea recta y Toyota conserva relatos según los cuales la enorme estructura fue transportada mediante un carro tirado por bueyes.
Lo significativo no es únicamente que la prensa haya sobrevivido durante más de nueve décadas. Toyota ha decidido mantener un activo industrial que todavía puede cumplir una función concreta, una estrategia relacionada con la segunda vida de vehículos, equipos e infraestructuras que aún conservan parte de su vida útil.
De Japón a Brasil y de vuelta a Toyota City
La segunda gran etapa de la prensa comenzó en 1962. Toyota la envió a la planta de São Bernardo, en São Paulo, su primera fábrica de automóviles fuera de Japón. Allí continuó produciendo piezas durante más de 60 años y permaneció operativa hasta el final de la producción en 2023.
Cuando llegó el momento de decidir qué hacer con ella, Akio Toyoda apostó por devolverla a Japón. La prensa regresó al mismo complejo industrial de Aichi en el que había trabajado seis décadas antes y fue sometida a una restauración completa antes de volver al servicio.
Uno de los problemas más curiosos apareció al intentar recuperar su aspecto original. Las fotografías de la década de 1930 estaban en blanco y negro y la máquina había recibido varias capas de pintura durante su vida en Brasil. Los especialistas tuvieron que retirarlas progresivamente hasta identificar el acabado utilizado en sus primeros años.
El proyecto encaja en una tendencia de reconversión industrial que no se limita a rehabilitar edificios. Algunas fábricas están transformando líneas, prensas y talleres para producir componentes diferentes, reacondicionar piezas o asumir nuevas actividades sin reemplazar todos sus activos.
Toyota aplica la conservación funcional a una máquina de 1934
Toyota denomina conservación funcional a su decisión de mantener la prensa en condiciones reales de producción. Akio Toyoda defendió que la máquina debía preservarse como una compañera de trabajo y no simplemente como un objeto histórico.
El concepto introduce una diferencia importante. Conservar no significa dejar el equipo intacto ni utilizarlo sin controles. La prensa ha tenido que ser desmontada, revisada y restaurada para integrarse nuevamente en una fábrica moderna.
Tampoco demuestra que cualquier máquina antigua sea automáticamente más sostenible que una nueva. Para calcular ese beneficio sería necesario comparar su consumo energético, mantenimiento, productividad y vida útil con los recursos requeridos para fabricar e instalar una sustituta. La información publicada por Toyota explica el proceso de recuperación, pero no aporta un análisis de ciclo de vida ni una cifra de emisiones evitadas.
La vieja prensa ya trabaja para las pilas de combustible de Toyota
La nueva tarea de la Komatsu consiste en fabricar piezas para módulos de pila de combustible. La máquina no produce hidrógeno ni construye por sí sola una pila completa, sino que participa en la fabricación industrial de los componentes necesarios para esos sistemas.
Su regreso coincide con la evolución de la estrategia de hidrógeno de la compañía. En 2025, Toyota presentó un sistema de pila de combustible de tercera generación orientado especialmente al transporte comercial. La empresa aseguró que ofrece hasta el doble de durabilidad que la generación anterior, una mejora del 20 % en la autonomía y una reducción significativa de costes.
Toyota también comunicó que había vendido aproximadamente 28.000 unidades del Mirai en más de 30 países y suministrado más de 2.700 sistemas de pila de combustible a un centenar de clientes para autobuses, trenes, generadores y otras aplicaciones.
La tecnología continúa avanzando fuera de la automoción, con investigaciones sobre pilas de combustible capaces de trabajar a temperaturas más elevadas y con materiales más eficientes. Esa evolución explica cómo una máquina diseñada en 1934 puede terminar integrada en una cadena de producción vinculada a una energía que entonces ni siquiera formaba parte de los planes de Toyota.
La historia no demuestra que Toyota rechace la modernización. Muestra algo más concreto. Renovar una fábrica no siempre exige desechar todo lo anterior. Cuando una máquina puede restaurarse, trabajar con seguridad y asumir una función útil, conservarla deja de ser un ejercicio de nostalgia y se convierte en una decisión industrial.
La información oficial ha sido publicada por Toyota Times.
Imagen: Toyota












