Singapur ha llevado la construcción modular a una escala que hace unos años sonaba difícil de imaginar. Avenue South Residence no es una maqueta futurista, sino un complejo residencial real formado por dos torres de 56 plantas y 192 metros de altura, levantadas con módulos prefabricados y acabados fuera de la obra.
La clave está en una técnica llamada PPVC, por sus siglas en inglés, que permite fabricar piezas tridimensionales en una instalación externa y después montarlas en el solar como si fueran enormes bloques encajados. ¿Qué cambia esto para una ciudad densa, ruidosa y con poco suelo disponible? Mucho más de lo que parece a simple vista.
Qué se ha construido realmente
Aquí conviene hacer una aclaración importante. Algunas fichas comerciales siguen mostrando 2026 como fecha legal del proyecto, pero Singapore Land señala 2023 como año de finalización y la propia BCA explicó que el último módulo se colocó a comienzos de 2022.
El conjunto se encuentra en Silat Avenue, en Bukit Merah, cerca del centro de Singapur. Incluye 1074 viviendas, locales comerciales, cinco bloques bajos conservados y una conexión directa con el Rail Corridor, un corredor verde de 24 kilómetros que atraviesa parte de la ciudad.
No hablamos, por tanto, de dos torres aisladas sin contexto. El proyecto mezcla rascacielos nuevos con edificios históricos de cuatro plantas, y ahí está parte de su interés urbano. Viejo y nuevo en el mismo solar. No es poca cosa.
La obra que llegó en piezas
La construcción PPVC consiste en fabricar módulos volumétricos independientes con paredes, suelos y techos ya terminados en una instalación acreditada. Después se trasladan a la obra y se instalan en el edificio definitivo.
En Avenue South Residence se instalaron 3034 módulos PPVC, según United Tec Construction, el contratista principal del proyecto. Estas piezas no eran simples esqueletos de hormigón, sino apartamentos parcialmente acabados con elementos interiores, instalaciones y componentes preparados antes de llegar al solar.
En la práctica, esto significa menos albañiles trabajando durante meses dentro de cada planta y más trabajo realizado en fábrica. La imagen es sencilla de entender. Una parte importante del edificio no se “construye” allí, sino que llega casi lista para ser encajada.
Menos ruido en la calle
La BCA de Singapur defiende que el PPVC puede elevar la productividad hasta un 40 por ciento en ahorro de mano de obra y tiempo, aunque depende de la complejidad de cada proyecto. También afirma que desplazar parte del trabajo fuera del solar reduce polvo, ruido y mejora la seguridad.
Esto importa en una ciudad como Singapur, pero también en cualquier barrio donde una obra larga significa camiones, golpes, vallas, desvíos y esa sensación de vivir dentro de un taladro. Menos tiempo de construcción no solo es una cifra en un informe. Se nota en la calle.
En este caso, BCA explicó que cada torre tardó unos 18 meses en completarse, al menos siete meses menos que con métodos convencionales. Allan Tan, director general de United Tec, resumió el reto con una frase muy sencilla tras colocar el último módulo, “misión cumplida”.
El reto está en moverlo todo
Pero fabricar un rascacielos por módulos no significa que todo sea fácil. La propia BCA advierte de que hay que planificar desde el diseño, contar pronto con contratistas y fabricantes, y calcular muy bien el tamaño y el peso de cada pieza.
También hacen falta carreteras capaces de soportar el transporte, accesos adecuados al solar y grúas dimensionadas para levantar módulos grandes a mucha altura. Un fallo en logística puede romper el ritmo de toda la obra. Aquí no hay margen para improvisar.
Por eso, este modelo funciona mejor cuando el edificio se piensa desde el principio para ser modular. No basta con decidirlo a mitad del camino. La prefabricación exige repetir, coordinar y cerrar decisiones antes de que empiece el montaje visible.
Verde por fuera y por dentro
El proyecto también busca conectar la altura con zonas verdes. United Tec señala que las torres incluyen 16 jardines elevados de tres plantas y una gran zona ajardinada en la planta 36, además de obras de conexión con el Rail Corridor.
A esto se suma otro dato relevante. Según BCA, Avenue South Residence adoptó CarbonCure de Pan-United, descrito como un tipo de hormigón más respetuoso con el medio ambiente que reduce un 50 por ciento las emisiones de carbono del material de construcción utilizado en esa parte del proyecto.
Conviene no exagerar. Esto no convierte automáticamente a todo el edificio en neutro en carbono. Pero sí muestra una dirección clara dentro de un sector que consume muchos recursos y que necesita recortar emisiones sin dejar de construir viviendas.
Por qué importa fuera de Singapur
Singapur lleva años empujando la construcción industrializada. Desde noviembre de 2014, el uso de PPVC es obligatorio en determinados proyectos residenciales no unifamiliares vendidos bajo el programa público de venta de suelo del país.
En el fondo, lo que busca este sistema es construir más rápido, con menos molestias y con un control de calidad más parecido al de una fábrica. Para ciudades con falta de vivienda, escasez de mano de obra o barrios saturados de obras, la idea resulta muy atractiva.
La pregunta es si otros países podrán adaptar este modelo sin copiarlo a ciegas. Harán falta normas, fábricas, técnicos especializados y una logística muy afinada.
El comunicado técnico oficial sobre PPVC y el caso de Avenue South Residence ha sido publicado por la Building and Construction Authority de Singapur.



