Ver un animal raro siempre llama la atención. Pero cuando, además, se trata de una cría nacida dentro de un programa de conservación, la noticia va mucho más allá de la ternura. En BIOPARC Valencia ya se puede observar junto a su madre, dentro de una madriguera recreada, a una cría de oricteropo (Orycteropus afer), también conocido como “cerdo hormiguero”.
El parque explica que es el único centro en España con una pareja incluida en un programa internacional de cría controlada científicamente para esta especie. Y con un mes de vida, el pequeño evoluciona “muy positivamente”, alimentándose de leche materna y rozando los 4,5 kilos.
Un mes de vida y ya puede verse
La cría permanece con su madre en la instalación que reproduce el interior de una madriguera, un detalle que no es solo “escenografía”. En la práctica, ayuda a respetar su comportamiento natural y reduce el estrés, algo clave cuando hablamos de un nacimiento tan delicado.
El equipo de cuidado animal mantiene un protocolo muy concreto, con revisiones dos veces al día para limpiar, pesar e hidratar su piel. Además, el padre está separado en un habitáculo contiguo para favorecer el descanso de la madre y la cría, con acceso nocturno al exterior como es habitual en la especie.
El “animal Frankenstein” tiene sentido en la naturaleza
Hocico alargado, orejas enormes, cola potente, garras como palas y una lengua pegajosa que puede llegar a 30 centímetros. Suena a mezcla imposible, pero cada rasgo es una herramienta para sobrevivir en la sabana, sobre todo cuando cae la noche. Y eso se nota.
BIOPARC recuerda un dato importante para entenderlo. El oricteropo es el único representante vivo de su grupo y su estructura dental es tan singular que da nombre a su orden, Tubulidentata. Dicho de otra forma, es uno de esos animales que nos conectan con una rama evolutiva muy poco común.
Conservación sin focos, pero con impacto real
Cuando se habla de “Lista Roja” mucha gente piensa automáticamente en “peligro crítico”. Aquí conviene matizar. El oricteropo aparece en la Lista Roja de la UICN y, a escala global, suele figurar como especie de “preocupación menor” (Least Concern), aunque eso no elimina presiones locales como la pérdida de hábitat o la persecución en zonas humanizadas.
Entonces, ¿por qué es relevante un nacimiento en Valencia? Porque los programas coordinados de conservación bajo cuidado humano no solo buscan sumar ejemplares. También afinan protocolos de bienestar, cría y manejo, y generan conocimiento útil para el futuro. Además, acercan al público especies “invisibles” que, sin embargo, sostienen ecosistemas enteros.
BIOPARC subraya que este es el undécimo nacimiento de oricteropo desde la apertura del parque. Es una cifra pequeña si la comparas con animales domésticos, pero enorme cuando hablamos de una especie poco conocida y difícil de criar. No es poca cosa.
La madriguera es más que una casa, es un refugio para otros
Hay un detalle que suele pasar desapercibido y, sin embargo, explica su papel en la naturaleza. Las cuevas y túneles que excavan los oricteropos pueden acabar siendo refugio para otras especies que no tienen esa capacidad excavadora. Es como si en mitad de la sabana alguien construyera “pisos” subterráneos que después usa medio vecindario.
Ese concepto de ecosistemas bajo tierra es justo lo que BIOPARC intenta reproducir en su instalación. En ese espacio, el visitante también puede observar otras especies adaptadas a la vida subterránea o nocturna, lo que ayuda a entender que la biodiversidad no son solo los “animales estrella”, sino una red de relaciones que se sostiene en silencio.
Qué debería tener en cuenta el visitante
Si vas a verlo, lo más probable es que el “momento” dependa de su rutina. El oricteropo es nocturno y pasa buena parte del día descansando, así que la observación no siempre será un espectáculo constante. A cambio, ver la madriguera y la interacción con la madre permite algo poco habitual. Comprender cómo viven, no solo cómo “posan”.
Y hay otra lectura útil. Este tipo de noticias son un recordatorio de que conservar naturaleza también pasa por apoyar ciencia aplicada y educación ambiental. Igual que miramos la factura de la luz para entender el consumo, mirar de cerca un programa de cría ayuda a entender el coste real de perder biodiversidad, aunque ocurra lejos de casa.
El comunicado oficial con los detalles del seguimiento y la apertura de la madriguera al público ha sido publicado en la web de BIOPARC Valencia.








