Energía

Un satélite chino fotografía la península y detecta que la España rural se está volviendo azul

Un satélite chino revela desde el espacio un sorprendente patrón azul en la iluminación nocturna de la España rural.

Un satélite chino fotografía la península y detecta que la España rural se está volviendo azul

Es una imagen muy fácil de reconocer cuando se vuele en avión por encima de la península ibérica, a simple vista se dividen las zonas iluminadas con las zonas donde parece haber plenas oscuridad. Pero esto podría estar cambiando, así lo evidencian los datos de un satélite chino, el SDGSAT-1, que ha mostrado un color inesperado sobre muchos pueblos pequeños.

Y es que, las regiones donde hay pueblos y zonas rurales, están desprendiendo una luz azulada que ha llamado la atención de los científicos.

Un mapa de 40 metros

El pasado año 2023, la Universidad Complutense de Madrid y el International Research Center of Big Data for Sustainable Development Goals, conocido como CBAS, habrían presentado un informe cuyos resultados han llamado la atención ahora. Se trata del primer mapa que se ha calibrado a gran resolución con la contaminación lumínica de la península ibérica.

Alejandro Sánchez de Miguel, astrofísico de la Complutense es el director de este trabajo, el sensor nocturno del registra la luz en rojo, verde y azul, por tanto, esta diferenciación permite diferencia cuando esta iluminación es cálida, o fría. Y esa misma temperatura de calor nos vale para determinar se ve amarilla o blanca azulada.

Por qué los pueblos se ven azules

Una vez que se ordenan los datos de cada localización, la mayor parte del territorio que cuenta con menos de 5.000 habitantes se ve en tonos fríos, mientras que las grandes ciudades se ven en color amarillo.

Claro, la pregunta que muchos se hacen es por qué ocurre al contrario de lo que cabría esperar. Es una cuestión de logística, los sitios más pequeños pueden cambiar las bombillas de las farolas con mucha mayor facilidad, en algunos lugares, incluso todas el mismo día, algo mucho más complicado en las grandes ciudades. “Los sitios con iluminación más sostenible son los más grandes”, explica Sánchez de Miguel

El problema no es solo el color

Se llama contaminación lumínica a la alternación de la oscuridad natural por culpa de la luz artificial innecesaria o mal dirigida. Como es sabido, esta contaminación impide ver el cielo con claridad, no deja que apenas se puedan ver estrellas. Pero la luz rica en azul se dispersa con mucha más facilidad y contribuya más a ese brillo.

Otros de los aspectos preocupantes son los efectos ecológicos, principalmente por el reloj biológico que supone la noche para muchas especies, animales y plantas.

Ahorrar sin perder la noche

Si bien es cierto que las luces LED pueden parecer la solución respecto al consumo, no lo son tanto para garantizar un alumbrado sostenible. En el momento que se instalan más puntos, aumenta la potencia o se eligen tonos demasiado fríos y ese ahorro supone al mismo tiempo más contaminación

La recomendación del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea es intentar evitar que la luz se envíe hacia arriba y que se limite su uso cuanto más cerca se esté del horizonte, usar la intensidad mínima que sea necesaria, y restringir la emisión azul.

El mapa oficial se ha publicado dentro del proyecto RALAN-Map EU de la Universidad Complutense de Madrid y el CBAS.

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