Energía

Una startup australiana logra la primera batería de sodio certificada de Occidente, más barata y segura que el litio, pero se topa con un obstáculo inesperado: el Gobierno no la incluye en sus ayudas para baterías domésticas

Australia estrena una batería de sodio certificada que promete competir con el litio, pero queda fuera de las ayudas públicas.

Una startup australiana logra la primera batería de sodio certificada de Occidente, más barata y segura que el litio, pero se topa con un obstáculo inesperado: el Gobierno no la incluye en sus ayudas para baterías domésticas

Una empresa australiana quiere abrirse hueco en una industria dominada por el litio. PowerCap, con sede en Queensland, afirma haber alcanzado dos certificaciones que le permitirán ampliar la producción y la actividad comercial tras más de seis años de desarrollo.

El anuncio llega en un momento decisivo para las baterías de sodio. La tecnología ya está saliendo del laboratorio, pero todavía ofrece menos energía por kilo y cuenta con una cadena de suministro menos madura que las baterías de litio más extendidas. El avance es relevante, aunque no implica que el sodio vaya a sustituir al litio de inmediato.

Seis años para llegar al mercado

PowerCap fue impulsada por antiguos ingenieros químicos y petroleros que primero trabajaron con pilas de combustible y después se centraron en el almacenamiento con iones de sodio. Dane El Safty figura como fundador y principal ingeniero de la empresa.

La compañía sostiene que es el primer fabricante occidental de baterías de sodio con certificaciones TÜV y PPP. Una certificación de producto de TÜV confirma que se han evaluado criterios definidos y aspectos de seguridad, pero su alcance depende de la norma y del producto examinados.

Hay un matiz importante. La información disponible no explica qué significa exactamente PPP, qué normas cubre ni cuál es el identificador público de los certificados. Por eso, la primacía anunciada debe atribuirse a PowerCap y no presentarse como un hecho verificado de forma independiente.

Qué es una batería de sodio

Una batería de sodio funciona de forma parecida a una de litio. Durante la carga y la descarga, los iones se mueven entre dos electrodos y permiten almacenar o liberar electricidad, como pequeños viajeros que repiten siempre el mismo recorrido.

La diferencia principal está en el material que transporta la carga. El sodio es abundante y estas baterías no necesitan litio, aunque sus electrodos pueden incorporar distintos metales según la química empleada. Tampoco están hechas solo de sal, porque incluyen electrodos, electrolito, separadores, electrónica y una carcasa.

La estabilidad térmica puede ser una ventaja, sobre todo en el almacenamiento estacionario, pero no todas las baterías de sodio son iguales. Un plan del Departamento de Energía de Estados Unidos publicado en 2024 advertía de que su seguridad aún no se había estudiado de forma tan sistemática como la del litio y que cada diseño debía validarse como producto completo.

Baterías para casas e industrias

PowerCap ofrece sistemas domésticos de 10,3 y 24 kilovatios hora, con una garantía de rendimiento anunciada de 15 años. Su diseño modular permite reunir varias unidades para adaptar la capacidad a una vivienda, una instalación comercial o un proyecto mayor.

La empresa también ha diseñado paquetes comerciales de entre 53 y 113 kilovatios hora y módulos cercanos a 600 kilovatios hora para usos de red. Asegura haber vendido más de cinco megavatios hora, principalmente en Indonesia, y haber instalado uno de sus primeros sistemas en un centro ferroviario aislado junto a una planta solar. Son cifras comunicadas por la propia compañía.

El Safty cree que el sodio ganará espacio allí donde el riesgo de incendio, el coste y la disponibilidad de materias primas pesen más que el tamaño. “Por razones de seguridad y de coste, creo que veremos cómo el sodio gana terreno”, afirmó.

El obstáculo de las ayudas australianas

La paradoja está en casa. El programa federal Cheaper Home Batteries admite sistemas de entre 5 y 100 kilovatios hora, pero exige que el producto figure en la lista aprobada por el Clean Energy Council.

Esa lista contiene más de mil baterías basadas en litio y la guía que sustenta su evaluación solo se aplica a esa familia química. En la práctica, la vía actual deja fuera a los modelos de sodio de PowerCap, aunque sus capacidades sí encajan en los límites del programa.

Australia está sustituyendo esa guía por una nueva especificación técnica para baterías domésticas. El texto ya incorpora las baterías de plomo y deja preparada la estructura para añadir otras tecnologías en el futuro, pero no incluye automáticamente el sodio. Es una posible puerta, no una aprobación.

Una carrera que ya mueve gigavatios

PowerCap no compite en un vacío. CATL firmó en abril de 2026 un acuerdo para suministrar 60 gigavatios hora de baterías de sodio durante tres años, mientras Peak Energy acordó entregar hasta 4,75 gigavatios hora a Jupiter Power entre 2027 y 2030.

Estos contratos muestran que el mercado empieza a probar el sodio a una escala mucho mayor. Aun así, la Agencia Internacional de la Energía señala que el litio conserva ventajas en densidad energética, coste actual y madurez industrial, y que China concentra casi toda la capacidad de fabricación de sodio anunciada para 2030.

En la práctica, el sodio parece más preparado para complementar que para jubilar al litio. Puede encontrar primero su sitio en hogares, industrias, redes eléctricas y entornos fríos, donde el peso importa menos y la estabilidad o la diversidad de suministro cuentan más.

La información oficial sobre la plataforma y sus productos se ha publicado en PowerCap Energy.

Relacionados