Ciencia

Utilizando un simple tubo y botellas de plástico, un estudiante de 14 años ha creado un sistema de riego que no necesita motor ni electricidad para fabricar agua en el desierto

Un estudiante de 14 años idea un sistema de riego que aprovecha la humedad del aire para ayudar a árboles en zonas áridas.

Utilizando un simple tubo y botellas de plástico, un estudiante de 14 años ha creado un sistema de riego que no necesita motor ni electricidad para fabricar agua en el desierto

¿Qué puede salir de mirar una olla mientras se cocina? En el caso de Jia Mingxuan, un estudiante de 14 años de Mongolia Interior, una idea para ayudar a los árboles jóvenes de su región. Su dispositivo de riego automático ganó la medalla de oro juvenil en la edición número 77 de la feria iENA de Núremberg, celebrada en noviembre de 2025.

La historia se ha difundido como una máquina que «fabrica agua en el desierto» con un tubo y botellas de plástico. Es más preciso decir que recupera parte del vapor de agua ya presente en el aire y lo dirige hacia las raíces. Las fuentes oficiales consultadas no ofrecen todavía datos completos sobre litros diarios, coste, durabilidad o rendimiento a gran escala.

Una idea nacida en la cocina

Jia procede de la bandera de Aohan, una división administrativa de Mongolia Interior situada junto al arenal de Horqin. Allí caen unos 380 milímetros de lluvia al año y mantener vivos los árboles recién plantados puede exigir transportar agua desde lejos. El problema formaba parte de su vida cotidiana.

La chispa llegó mientras observaba a su madre cocinar. Vio cómo el vapor se convertía en gotas al tocar una superficie fría y pensó «¿no podría usarse este fenómeno para regar árboles?». Es la condensación, el mismo efecto que empaña el espejo del baño o cubre de gotas un vaso recién sacado de la nevera.

Con ayuda de su familia, su colegio y el mentor científico Su Baojie, empezó a probar una estructura hecha con tubos de acero de ferretería y botellas reutilizadas. Las cuatro primeras versiones fallaron. En la quinta prueba apareció una pequeña cantidad de agua en el fondo del dispositivo.

Cómo funciona el dispositivo

En la parte superior hay un capuchón que aprovecha el viento para favorecer la circulación del aire. Ese aire baja por un tubo de acero cuya sección inferior está enterrada y puede estar más fría que la superficie. Cuando el vapor se enfría hasta el llamado punto de rocío, pasa de gas a pequeñas gotas de agua.

Las gotas resbalan por el interior y llegan a la zona de las raíces. El sistema no crea agua de la nada ni transforma arena en líquido. Aprovecha la humedad atmosférica y necesita que la temperatura baje lo suficiente para que se produzca la condensación.

Hay un matiz importante. Una descripción oficial presenta el viento y la diferencia de temperatura como el núcleo del sistema, pero otro reportaje oficial señala que Jia añadió un dispositivo recargable para reforzar la condensación tras varios intentos fallidos. Con la documentación pública disponible, no puede asegurarse que todas las versiones funcionen sin electricidad.

El oro de Núremberg

La iENA de 2025 reunió más de 540 inventos, más de 274 expositores y participantes de 21 países y regiones. Jia obtuvo el oro juvenil con su «Dispositivo automático de riego para árboles en regiones áridas», después de lograr también un primer premio en la final nacional china que le abrió la puerta a la feria alemana.

Oliver Mayer, presidente del jurado internacional, explicó que el panel valoró la aplicación de principios físicos sencillos a un problema local muy concreto. Jia lo resumió de otra forma. «La innovación no nace de la nada, sino que echa raíces en la vida cotidiana», afirmó tras recibir el premio.

Por qué puede ser útil

Aohan se encuentra en el borde sur de Horqin, donde la restauración del terreno lleva décadas. La cobertura forestal local ha alcanzado el 40,6 por ciento, pero los plantones siguen necesitando cuidados en lugares remotos. Un sistema barato que entregue humedad junto a la raíz podría reducir algunos desplazamientos, siempre que su producción resulte suficiente.

El problema va mucho más allá de esta región china. La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación estima que hasta el 40 por ciento de la tierra del planeta está degradada y que el impacto alcanza a casi la mitad de la humanidad. En ese contexto, una herramienta simple puede tener valor como complemento, no como solución universal.

La captación de agua atmosférica es un campo de investigación consolidado. Una revisión científica sobre métodos pasivos advierte de que la recogida de rocío suele producir cantidades modestas y depende mucho de la humedad, el viento y la temperatura de la superficie. En la práctica, el invento tendrá que probarse durante distintas estaciones y en terrenos diferentes.

Lo que aún falta saber

Las fuentes oficiales no publican una tabla de producción diaria, comparaciones con el riego convencional ni ensayos independientes sobre mantenimiento y vida útil. Tampoco presentan análisis de calidad del agua. Por eso debe entenderse como un prototipo para riego y no como una fuente demostrada de agua potable.

A finales de 2025, Jia aseguró que trabajaba con un equipo de Shanghái para mejorar el diseño y acercarlo a una aplicación real en zonas secas. El oro reconoce la idea, pero su impacto dependerá de cuánto agua recoja, cuánto cueste instalarlo y cuánto tiempo resista enterrado. 

La información oficial principal se ha publicado en la Administración Nacional de Silvicultura y Praderas de China.

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