Arika Kundu, alumna de séptimo grado en Minnetonka Middle School East, en Minnesota, ha diseñado LIGNEX, un método que busca aprovechar cáscaras de cacahuete para reducir residuos de pesticidas en frutas y verduras. La idea la ha situado entre los diez finalistas del 3M Young Scientist Challenge de 2026 y le permite optar a un premio de 25.000 dólares.
La propuesta junta dos problemas cotidianos en una sola solución. Por un lado, los restos químicos que pueden permanecer en la superficie de algunos alimentos y, por otro, un residuo agrícola que normalmente acaba desechado.
Cáscaras contra pesticidas
LIGNEX utiliza un proceso llamado biosorción y parte de un material barato y abundante. Según Young Scientist Lab, Kundu combina residuos agrícolas, ciencia de materiales y herramientas sencillas para intentar hacer más accesible la retirada de pesticidas de los productos frescos. La propuesta convierte las cáscaras en un material destinado a captar residuos de la superficie de frutas y verduras.
La biosorción ocurre cuando un material de origen biológico atrae y retiene determinadas sustancias. Dicho de forma simple, su superficie funciona un poco como una esponja química, aunque en vez de absorber agua fija ciertos compuestos. No es magia, sino una interacción entre el contaminante y los componentes naturales del material.
Por qué el lavado no basta siempre
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda lavar y frotar las frutas y verduras bajo agua corriente. Ese gesto ayuda a retirar suciedad, bacterias y trazas químicas, pero el organismo advierte de que no todos los residuos de pesticidas desaparecen con el lavado.
La Administración de Alimentos y Medicamentos también aconseja utilizar agua corriente y evitar el jabón, los detergentes o los preparados comerciales para lavar alimentos. Los productos frescos son porosos y pueden absorber esas sustancias, así que convertir el fregadero en un pequeño laboratorio doméstico no es buena idea.
Hay un matiz importante. Detectar un residuo no significa automáticamente que el alimento sea peligroso, ya que Estados Unidos fija límites legales para los pesticidas presentes en la comida. LIGNEX plantea una posible capa adicional de reducción, no una razón para dejar de comer fruta y verdura.
Una idea con base científica
El uso de residuos agrícolas como materiales captadores no parte de cero. Distintos trabajos han estudiado cáscaras, restos de cultivos y otras materias vegetales como alternativas económicas para retirar contaminantes, sobre todo del agua.
También existen precedentes concretos con cáscaras de cacahuete. En 2018, Ruili Zhao, Xinxin Ma, Jinqiao Xu y Qingming Zhang, de la Universidad Agrícola de Qingdao, comprobaron que un carbón elaborado con estas cáscaras podía retirar del agua alrededor del 62 % del pesticida imidacloprid en una de las condiciones probadas. Sin embargo, aquel material se fabricó a alta temperatura y solo se estudió un pesticida, por lo que es una pista científica y no una validación de LIGNEX sobre alimentos.
Lo que aún debe demostrar
La ficha oficial de LIGNEX no publica todavía porcentajes de eficacia, alimentos ensayados, pesticidas analizados ni resultados de pruebas independientes. Tampoco explica con detalle cómo se prepara la cáscara o cuánto tiempo debe permanecer en contacto con cada fruta o verdura.
Son preguntas decisivas. Para convertirse en un producto real, el método tendría que demostrar que funciona de forma repetible, que no deja restos indeseados y que puede utilizarse con seguridad en alimentos muy distintos. Una manzana lisa no plantea el mismo reto que una fresa llena de pequeños recovecos.
Durante el verano, Kundu trabaja con Cory Sauer, especialista en ingeniería de aplicaciones de 3M. La mentoría busca perfeccionar la solución antes de la final, por lo que los datos que presente en octubre serán clave para conocer el alcance real de la idea.
Una final de 25.000 dólares
3M y Discovery Education anunciaron a los diez finalistas el 6 de julio de 2026. Los participantes, de entre 11 y 14 años, fueron seleccionados tras enviar vídeos breves y el jurado valoró la creatividad, los conocimientos científicos y la capacidad para explicar cada propuesta.
La final está prevista para los días 12 y 13 de octubre de 2026 en el Centro de Innovación de 3M, en St. Paul. Los estudiantes afrontarán retos en directo, presentarán sus proyectos y responderán al jurado antes de que se concedan los 25.000 dólares y el título de «America’s Top Young Scientist».
Kundu ya había recibido el Premio al Mérito del Estado de Minnesota en 2025. «Me presenté al desafío para mejorar mi innovación y convertirla en un producto del que todos puedan beneficiarse», explicó en su perfil oficial.
Más allá del concurso
La estudiante asegura que dentro de 15 años espera trabajar como astrobióloga, en concreto en biología computacional. Quiere investigar cómo reducir la exposición a la radiación en el espacio, una meta distinta a limpiar una pieza de fruta, pero unida por el interés en resolver problemas reales.
Por ahora, la información oficial presenta LIGNEX como un proyecto en desarrollo, no como un producto doméstico disponible. Al final del día, su valor dependerá de los resultados que puedan reproducirse y de la claridad con la que se expliquen sus límites.
La información oficial sobre el proyecto se ha publicado en Young Scientist Lab.



