El grupo chino ENN ha anunciado que su dispositivo experimental EXL-50U ha superado los 100 millones de reacciones de fusión de hidrógeno y boro por segundo. El resultado, comunicado el 28 de septiembre de 2026, abre nuevas posibilidades para investigar un combustible que podría reducir algunas dificultades de los futuros reactores.
La cifra impresiona, pero conviene entender qué mide. El resultado supone, según la compañía, un avance experimental, aunque no demuestra que el equipo genere más energía de la que consume ni que esté preparado para suministrar electricidad a nuestras casas.
Los hitos de ENN
| Hito | Fecha |
|---|---|
| Más de 100 millones de reacciones por segundo en el EXL-50U | Septiembre de 2026 |
| Construcción de Helong-2 terminada | Finales de 2027 (previsión) |
| «Primera luz» de la fusión de hidrógeno y boro | 2030 (objetivo) |
| Fase de reactor de demostración | Antes de 2035 (objetivo) |
Qué ha medido ENN en el EXL-50U
El EXL-50U es un tokamak esférico, una máquina que utiliza campos magnéticos para confinar plasma, un gas en el que los electrones se han separado de los átomos. En su interior, el equipo combinó haces de átomos neutros de alta energía con ondas de radiofrecuencia para aumentar la población de protones rápidos capaces de reaccionar con el boro.
Según ENN, las mediciones de las partículas alfa producidas fueron repetibles y más de diez especialistas examinaron los resultados. Son señales que permiten identificar las reacciones, aunque evaluar el rendimiento energético exige información adicional sobre la energía aportada y recuperada.
Por qué 100 millones de reacciones dan tan poca potencia
¿Qué significa esa cifra cuando pensamos en encender una bombilla? Cada reacción entre un protón y un núcleo de boro-11 libera aproximadamente 8,7 megaelectronvoltios, una unidad habitual en física nuclear que representa una cantidad diminuta de energía a nuestra escala.
Un cálculo ilustrativo ayuda a situarla. Exactamente 100 millones de esas reacciones por segundo equivaldrían a unos 0,00014 vatios de potencia de fusión, antes de cualquier conversión en electricidad. Una bombilla LED de 10 vatios necesita unas 70.000 veces esa potencia.
La empresa habla de superar ese umbral, por lo que este cálculo no permite conocer la potencia exacta del experimento. Sí explica por qué contar millones de reacciones resulta útil para investigar, pero no basta para anunciar una central eléctrica.
La ventaja del boro: sin neutrones en la reacción principal
La reacción principal une un protón de hidrógeno con boro-11 y genera tres partículas alfa, que son núcleos de helio. Ambos combustibles son estables y relativamente abundantes, un atractivo para quienes buscan alternativas al deuterio y al tritio.
Esa segunda combinación es la elegida por ITER, el gran proyecto internacional de fusión en Francia, porque permite alcanzar reacciones en condiciones menos exigentes. A cambio, utiliza tritio radiactivo y libera neutrones muy energéticos que pueden deteriorar los materiales del reactor.
El hidrógeno y el boro permitirían reducir ese problema, ya que su reacción principal no emite neutrones. Pero eso no significa ausencia absoluta de radiación o de neutrones, que pueden aparecer en reacciones secundarias y deben tenerse en cuenta al diseñar la instalación.
El gran obstáculo: temperaturas mucho más altas
La dificultad está en conseguir suficientes reacciones y conservar su energía. Un reactor termonuclear de hidrógeno y boro necesita temperaturas mucho mayores que uno de deuterio y tritio, y el plasma pierde parte de su energía mediante radiación.
En la práctica, hay que mantener un equilibrio difícil entre calentarlo, retenerlo y evitar que esas pérdidas consuman el beneficio. Los protones rápidos permiten estudiar las reacciones sin que todo el plasma tenga que alcanzar la misma energía, pero no resuelven por sí solos el balance completo de una futura central.
No es la primera vez: el precedente japonés de 2023
La fusión de hidrógeno y boro ya se había observado en un plasma confinado magnéticamente. En 2023, investigadores del Instituto Nacional de Ciencias de la Fusión de Japón y de TAE Technologies publicaron resultados obtenidos en el dispositivo japonés Large Helical Device.
La novedad que reivindica ENN es más concreta: la primera demostración de esta reacción por una empresa comercial de fusión en una instalación propia, un logro distinto del descubrimiento del proceso físico.
El calendario de ENN: 2027, 2030 y 2035
El interés ambiental es claro, porque la reacción de fusión no libera CO2. Si esta tecnología llega a funcionar a escala comercial, podría aportar electricidad con bajas emisiones, aunque el impacto de construir y operar las instalaciones también deberá evaluarse.
ENN sitúa su próximo paso en Helong-2, una nueva máquina cuya construcción prevé completar a finales de 2027. Su calendario plantea «encender la primera luz de la fusión de hidrógeno y boro» en 2030 y alcanzar la fase de reactor de demostración antes de 2035, metas que todavía dependen de superar importantes retos científicos y técnicos.
Para el consumidor, este resultado no permite anticipar cuándo bajará la factura de la luz. El comunicado oficial sobre el experimento ha sido publicado en la web del Grupo ENN.
Imagen: Grupo ENN












