Arabia Saudí asegura que el proyecto Jabal Sayid, en Medina, esconde 114 millones de toneladas de mineral con uranio, y el dato que falta para saber si es un tesoro nuclear es cuánto uranio hay en cada tonelada de roca

Por HoyECO
Publicado el 25 de septiembre de 2026 a las 09:47
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Fragmento de roca con vetas oscuras de pechblenda, el principal mineral de uranio

Arabia Saudí ha anunciado un hallazgo que podría reforzar sus planes nucleares. La declaración del país ante la Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), celebrada en Viena en septiembre de 2026, sitúa en unos 114 millones de toneladas los recursos de mineral del proyecto Jabal Sayid, en la región de Medina.

La intervención del ministro de Energía, Abdulaziz bin Salman, se difundió con una cifra de 110 millones de toneladas. El documento oficial en inglés y árabe recoge 114 millones, siempre de mineral, no de uranio puro.

Cuánto uranio hay realmente

El dato decisivo es la ley del mineral, es decir, cuánto uranio contiene cada tonelada de roca. Después hay que calcular qué proporción se puede recuperar durante la extracción y el tratamiento, porque una parte se pierde en el proceso, una distinción que recoge el informe conjunto de la NEA y el OIEA.

Un ejemplo puramente ilustrativo ayuda a entenderlo. Una tonelada de roca con un contenido del 0,1 % tendría un kilogramo de uranio antes de descontar pérdidas. Ese porcentaje no es una medición de Jabal Sayid.

El documento califica las concentraciones de uranio de «prometedoras», sin publicar una ley media ni un volumen recuperable. Por eso, todavía no permite calcular cuánto combustible se obtendría.

La vía de los fosfatos

El país también estudia recuperar uranio al fabricar fertilizantes fosfatados. La declaración recoge indicios económicos favorables en los ensayos con Orano, pero no confirma una producción comercial.

Esta posibilidad tiene una base industrial conocida. Un informe del OIEA publicado en 2025 explica que el uranio puede recuperarse del ácido fosfórico generado al procesar los fosfatos, aprovechando instalaciones existentes. El mismo documento pide estudiar la viabilidad del caso saudí, ya que la concentración del elemento y los costes pueden cambiar las cuentas.

Del yacimiento al reactor

Encontrar mineral es el principio de un recorrido industrial largo. El OIEA describe distintas etapas para transformarlo en combustible, desde la extracción y el procesamiento hasta la conversión y la fabricación, con enriquecimiento para los tipos de reactor que lo necesitan.

¿Qué significa esto cuando pensamos en encender la luz o poner el aire acondicionado? Que disponer del recurso bajo tierra no equivale a tener electricidad disponible en la red. Entre ambos puntos hacen falta instalaciones, inversión, personal preparado y controles de seguridad, además de centrales capaces de utilizar ese combustible.

El acuerdo con Estados Unidos

El contexto ayuda a entender el interés del anuncio. El 22 de julio de 2026, Estados Unidos y Arabia Saudí firmaron un acuerdo de cooperación nuclear civil, acompañado de otro sobre salvaguardias, según el Departamento de Energía estadounidense.

Washington lo presentó como la base de una colaboración de varias décadas que facilitaría la participación de empresas estadounidenses en el programa saudí. El comunicado también indicó que el acuerdo debía remitirse al Congreso para su revisión. La firma, por tanto, no debe confundirse con la puesta en marcha de nuevas centrales ni con un calendario garantizado de suministro eléctrico.

Agua, residuos y CO2

Desde el punto de vista climático, la energía nuclear presenta bajas emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida, según el OIEA. Pero el uranio es un combustible no renovable, como recuerda la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Son dos características distintas que conviene tener claras.

La extracción también exige proteger el agua y gestionar los materiales que quedan después del tratamiento. La Agencia de Energía Nuclear de la OCDE advierte de que unas instalaciones mal diseñadas o gestionadas pueden contaminar aguas superficiales y subterráneas. Su informe recoge medidas de prevención, tratamiento y vigilancia para reducir esos riesgos.

La responsabilidad continúa después de que termine la explotación. La misma agencia recomienda planificar el cierre desde el inicio y asegurar fondos para restaurar el terreno y gestionar los residuos a largo plazo. Es un coste que también forma parte del proyecto.

Los datos que faltan

Para valorar el alcance del hallazgo habrá que conocer mejor su concentración, la recuperación posible y los costes de aprovechamiento. También serán necesarias evaluaciones ambientales concretas, porque un anuncio de recursos no demuestra por sí solo que su explotación resulte viable.

El tonelaje tampoco permite calcular años de suministro eléctrico. La declaración oficial saudí sobre el hallazgo y su estrategia nuclear está publicada en la web del OIEA.

Imagen: Geomartin / Wikimedia Commons (dominio público)

HoyECO

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